No había compromiso de recibirme: Dalái Lama

El dirigente del Tíbet propone crear un nuevo sistema de paz que ayude a disminuir la violencia en México y diferentes partes del mundo.
Tenzin Gyatso posa junto a su estatua de cera.
Tenzin Gyatso posa junto a su estatua de cera. (Mario Guzmán/EFE)

Ciudad de México

El Dalái Lama despejó toda polémica sobre si debía ser recibido por alguna autoridad federal al declarar que él solo es un líder religioso y por tal motivo el gobierno no tiene ningún compromiso de recibirlo.

En días anteriores diversos líderes religiosos debatieron sobre la posición del gobierno federal de no recibirlo, una política diferente a la que se realizaba durante el gobierno anterior.

El líder religioso comentó que, excepto en Washington y en Bruselas, no tiene ningún tipo de encuentros oficiales y políticos, porque su principal objetivo es promover los valores humanos y los religiosos. Añadió que “depende más bien del pueblo, un poco de los gobernantes si quieren ayudar o no en este sentido, pero realmente depende del público, por eso en todas mis giras me encuentro con el público, porque creo que es la responsabilidad de la gente y no de los políticos”.

Desde 2011, agregó, abandonó el cargo oficial que tenía, por eso “no tengo tantos encuentros oficiales”.

Además, aclaró que su mayor interés es difundir la espiritualidad en el mundo a la que la gente responde.

Sobre las diferentes religiones en el mundo, el Dalái Lama puntualizó que si la religión no se practica en serio, existe el peligro de que en esta misma se enseñe una “hipocresía religiosa” y reconoció que “muchas veces la religión utilizó a la fe como un medio de manipulación y para la explotación del individuo”.

Reducir violencia

Tenzin Gyatso afirmó que se debe desarrollar un sistema de paz para disminuir la violencia en México y el mundo.

El líder tibetano explicó que para salir de este entorno violento, las personas deben actuar de buena manera y para ello los medios de comunicación deben de difundir tanto las noticias negativas como las positivas.

Al iniciar su cuarta visita a México, el líder religioso dijo conocer la violencia que se vive en el país a través de los medios de comunicación: “Sé que continúan las matanzas y estos actos me entristecen; es algo triste, pero quedarse con estas noticias no sirve de mucho, tenemos que actuar para sobreponernos”.

“No solamente en México hay violencia y ésta es consecuencia de la negligencia y falta de cuidado del pasado, por eso en lo que resta de este siglo se debe considerar que se requiere desarrollar un sistema de paz” agregó.

El líder religioso señaló que utilizar la violencia no lleva a nada productivo y esto se ha demostrado a través de la historia; por ejemplo, cuando Estados Unidos, con un objetivo político, actuó en contra de Irak y de Afganistán y la propuesta fue la violencia.

Ante esta situación de violencia y sufrimiento “no podemos mantenernos alejados e insensibles”.

El Dalái Lama consideró que las causas de la violencia pueden derivar de los problemas a nivel individual, de aquellas personas que se sienten abrumados o deprimidos, pero si se realiza un trabajo de ayuda social para brindarles confianza y fuerza, estos individuos pueden dejar atrás sus problemas.

El líder tibetano, al concluir la conferencia de prensa, develó una estatua del Dalái Lama en el exilio que se exhibirá en el Museo de Cera de la Ciudad de México. Esta obra fue elaborada por artistas de dicho museo que comenzaron a trabajar en ella desde 2011. La ropa que se le colocó a la figura fue donada por el Tíbet.

Al iniciar el encuentro con los medios de comunicación, Marco Antonio Karam, presidente de Casa Tíbet, explicó que los fondos recaudados por los boletos adquiridos para escuchar las conferencias del Dalái Lama se entregarán a cuatro programas.

Uno de ellos es el trabajo que realiza a escala mundial la comunidad tibetana; otro el Fondo de Apoyo de Migrantes que coordina el padre Alejandro Solalinde.

El tercero es el Fondo de Desastres de la Secretaría de Gobernación, pero el funcionario explicó que todavía no saben cómo se hará la donación, “pero será transparente”. Y la otra parte será para el trabajo de Casa Tíbet en México.

En su segundo día de estancia en México, el también Premio Nobel de la Paz (1989) impartirá la enseñanza budista llamada: Una guía para el camino de vida del bodhisalva, de Shantideva.

A las 12:00 asistirá a la Universidad Pontificia de México, en donde dará una conferencia acompañado del cardenal Norberto Rivera y del rector de esa casa de estudios, Mario Ángel Flores.