Veganos, la cocina underground del DF

La llamaron “perdedora” por andar en bici y no comer carne; hoy es la fundadora de “Los loosers”, primer negocio de alimentos vegetarianos y orgánicos con entregas a domicilio.

Ciudad de México

Fue a finales de 2011 cuando una periodista y un diseñador gráfico, ambos veganos y aficionados al ciclismo, iniciaron un proyecto culinario que se convirtió en “la primera opción de comida vegana y orgánica en bicicleta de la capital”.

“Los loosers” son los creadores de la versión saludable de fast food, que logra extraordinarias combinaciones de frutas, semillas, granos y vegetales orgánicos y locales. Sus creaciones han cautivado, incluso, a los carnívoros más empedernidos y demuestran que la comida vegana es más que una aburrida ensalada.

“Somos una bakering underground. Hacemos sándwiches rústicos, strudels, focaccias, horneamos vegetales, preparamos pizzas, empanadas, bagels, hojaldrados rellenos… el menú siempre cambia y pueden pasar tres meses para que algo se repita. Nuestra idea es sorprender a nuestros looserlievers (clientes), afirman.

A diferencia de los vegetarianos, los que adoptan este “estilo de vida”, además de abstenerse de consumir carne y productos de origen animal, también se oponen al uso de animales para cualquier propósito, ya sea en la industria textil, cosmética o de entretenimiento. Si hoy es difícil encontrar sitios que excluyan la carne, los huevos, la leche y sus derivados del menú, hace tres años lo era aún más, y fue precisamente esto lo que motivó a Mariana Blanco y Yisus Pillares a dejar sus trabajos y apostar por esta “locura”. De ahí arranca la historia de un exitoso proyecto que gana popularidad en la capital, donde los tacos al pastor, de carnitas, suadero, sesos y tripa son los preferidos en las calles. Pronto las 10 entregas del primer día se convirtieron en 100 pedidos e incluso 200, en eventos especiales, y a sus fundadores se sumarían 13 loosers más.

“Somos una cachetada para la ciudad, mostramos a la gente que hay una forma saludable de comer y los 15 integrantes de este proyecto somos el reflejo de ello. Para un looser su cuerpo es un templo”, comentan los fundadores.

A pesar de su popularidad, “nadie” sabe dónde se elaboran las famosas veggieburgers, pero si vives en las colonias Roma, Condesa, Juárez, Del Valle o Cuauhtémoc no es raro encontrarte después del mediodía con uno de sus ocho mensajeros en bici listos para recorrer sus 50 kilómetros diarios. Pero a estos bicimensajeros la ciudad de los tacos les queda corta, pues incluso entregan hasta Santa Fe, Satélite o Tultitlán, en el Estado de México, eso sí, con al menos tres pedidos. Estos “perdedores” no tienen un local ni una línea para hacer pedidos. Su dinámica consiste en anunciar temprano el menú en Facebook y Twitter, y recibir los pedidos en mensajes privados confirmando hora, lugar y costo.

Pero “Los loosers” son más que un negocio de comida vegana y orgánica sobre ruedas. Su comida es la herramienta más poderosa para difundir el veganismo y su “forma de cambiar el mundo”.

Dominical MILENIO visitó la estación “secreta” de paredes blancas y cálido ambiente donde a las 5:30 inicia la preparación de los “emparedados campesinos con hummus a la albahaca”, las “burgers achipotladas con salsa negra y leguminosas” o los “muffins de bananas con zarzamoras”, todo aderezado con música de Bob Dylan, Joy Division o Leonard Cohen.

 

La palabra “perdedor” tiene una connotación negativa, ¿por qué llamarse “Los loosers”?

Hace unos años, un ex amigo me dijo: “¿Por qué no te subes al coche con nosotros?, ¿por qué comes pasto?”, y me llamó loser (perdedor en inglés); entonces me dije, si ser vegana y andar en bici significa ser perdedora, entonces lo soy. De ahí viene el nombre y la “o” extra es por las ruedas de la bicicleta.

 

Cada vez hay más ofertas de comida orgánica y vegana en la ciudad, ¿les preocupa la competencia?

Para nada, nosotros somos nuestra competencia. Va a sonar muy hippie, pero nuestra idea es “como nosotros te amamos, vamos a darte lo mejor para que estés contento”. En algún momento, después de un año y medio, hubo otro proyecto que tenía el mismo nombre y el logo, pero eso no nos preocupó. Es más, nos sentimos orgullosos de ser fuente de inspiración y celebramos que haya más opciones.

 

¿Por qué la bici?

Decidimos trabajar en bici porque así andábamos a diario, nos encanta andar así por la ciudad, es un estilo de vida. Por lo mismo, no se cobra un cargo extra por la entrega, y si el cliente quiere hacerlo, es su decisión.

 

¿Existe en otras partes del mundo algo parecido a “Los Loosers”?

Tenemos seguidores en muchas partes, como Estados Unidos, Canadá e Inglaterra, y nos dicen que no hay ningún proyecto similar en sus países, o sea, no hay un sistema de entrega en bicicleta sin límites. Incluso las pizzerías entregan en un radio definido. Somos totalmente veganos y amamos la bici, nada es a medias.

 

Muchos veganos simulan la textura de la carne, ¿ustedes lo hacen?

No simulamos texturas o sabores, y por lo mismo no usamos soya. Este grano es transgénico y se prueba en animales, y como nuestra convicción es más fuerte que nuestro antojo, no fomentamos la explotación de los animales en ningún sentido.

 

Hay un boom de alimentos orgánicos y veganos, por lo tanto sus precios son altos...

La porción de nuestros emparedados es generosa, y el precio es justo. No sacamos provecho de esta moda.

 

La mayoría de sus clientes no son veganos. ¿Les causa conflicto que los omnívoros coman vegano de vez en cuando?

Más allá de decir qué pienses o hagas, lo que tratamos de demostrar es que hay comida visualmente atractiva, pero que, además, es deliciosa. La prueba de eso es que la gente nos busca y nos dice que “si comer así significa ser vegano, pues me convierto en vegano”.

 

¿Es requisito para un looser ser vegano?

Por supuesto. Hace meses abrimos una convocatoria para sumar gente al equipo y más de uno nos decía que no era vegano ni vegetariano, pero que les gustaría colaborar. No entendemos por qué alguien que no es vegano tendría que representar algo que sí lo es.

 

Sus creaciones son atractivas, ¿tienen alguna preparación gastronómica?

Yisus no es panadero ni yo chef. Todo fue resultado de experimentar con ingredientes, sabores y texturas. A mí siempre me gustó la cocina, la vena me viene por herencia de mi madre y de mi abuela. Y a Yisus se le da la elaboración del pan. Hicimos una gran mancuerna.

 

La gente suele asociar el veganismo con las campañas radicales contra la explotación de animales ¿su propaganda es así?

No ayuda en mucho que te muestre videos de maltrato animal. Nuestra campaña de todos los días consiste en demostrar que hay opciones saludables, deliciosas y libres de crueldad; la comida es nuestra herramienta para cambiar el mundo.

 

¿Qué piensas de que el veganismo esté de moda?

Hay gente que se dice vegana y usa botas de piel o cosméticos que fueron probados en animales, porque no entienden, no se trata de una moda, es un estilo de vida que se opone a toda forma de explotación. Falta congruencia, pues en el veganismo nada es a medias.

 

¿Deja dinero vender esta comida?

Nunca vimos esto como negocio. El propósito es compartir lo que más nos gusta hacer y esa es nuestra aportación al veganismo. No tenemos lujos, pero estamos orgullosos de ser unos “perdedores”.