La nieve podría cambiar fecha del Super Bowl

La campaña arrancó con un partido retrasado por tormenta eléctrica en Denver, dos juegos más fueron afectados y ahora el Super Bowl podría jugarse en viernes o lunes.

Ciudad de México

Cuando la NFL le concedió la sede del Super Bowl a Nueva York sabían el riesgo de que se presentara una nevada en el MetLife Stadium, sin embargo las posibilidades de cancelación o re agendar el partido estaban de su lado.

En la zona de Nueva Jersey, dónde esta construido el inmueble, solo se han jugado dos encuentros bajo una nevada, el Chicago vs Gigantes en 1977 y Pittsburgh vs Jets en 2003.

Por otro lado, solo dos encuentros han tenido que ser pospuestos por la nieve en la era del Super Bowl, ambos en el 2010. Primero el 12 de diciembre, cuando el techo del Metrodomo en Minneapolis se colapsó ante la enorme cantidad de hielo antes del Gigantes vs Vikingos y obligó a que el partido se celebrara un día después en Detroit.

Luego, el 26 de diciembre los mismos Vikigos tuvieron que esperar hasta el martes para jugar ante las Águilas de Filadelfia, un encuentro que estaba agendado como el de domingo por la noche se movió por una tormenta de nieve que afectó todo el noreste de Estados Unidos.

Pero esta campaña la historia fue diferente, el kickoff inicial, programado para el 5 de septiembre entre los Broncos y los Cuervos, se retrasó casi una hora por una tormenta eléctrica en el Sports Authority Field de Denver.

La misma causa, el riesgo por un rayo, retrasó el partido en Tampa Bay, que recibió a los Santos de Nueva Orleáns el 15 de septiembre. Por la tarde la visita de San Francisco a Seattle tuvo que jugarse una hora más tarde de lo planeado.

Con tarifas de televisión de 4 millones de dólares por 30 segundos y una audiencia global cercana a los mil millones de personas mover el partido una hora puede marcar una gran diferencia.

Los planes de contingencia para una cantidad de nieve superior a los 30 cm el domingo 2 de febrero de pasarlo al viernes o al lunes puede resultar en un desastre.

El comité organizador del Super Bowl estima que cerca de 400 mil aficionados llegarán a Nueva York para el fin de semana del 31 de enero al 2 de febrero, generalmente los seguidores de ambos clubes esperan hasta el viernes por la tarde para hacerlo aunque los equipos arribarán el domingo previo.

Así, la mayor derrama económica viene con los consumos alimentos, bebidas alcohólicas y souvenirs de los visitantes entre el viernes y el domingo.

De la proyección de turistas, solo 80 mil tendrán acceso al partido, pero en caso de moverlo al lunes, tendrán que cambiar boletos de avión y reprogramar el hospedaje.

No solo se trata de cómo podría afectarse el juego, sino las vías de acceso al estadio, la ciudad cuenta con cerca de mil camiones para remover la nieve y 500 máquinas para esparcir sal en calles y aceras. Pero una tormenta de mayores proporciones movería el partido a otra fecha. Algo que nunca se había presentado en la historia del Super Bowl.