México se hace presente con un bello Pabellón en la Expo Milán

Para elegir el proyecto que representaría a México en esta Expo, se convocó a un concurso nacional en el que el Francisco López Guerra obtuvo el primer lugar.

Desde que surgió la primera Exposición Universal, en Londres en 1851, este evento ha representado una oportunidad para que arquitectos y diseñadores desarrollen interesantes proyectos. No sólo para obras encomendadas especialmente para cada evento sino también para los pabellones de los países o empresas participantes.

Hoy en día aún podemos ver algunos vestigios arquitectónicos de pasadas exposiciones, como la Torre Eiffel, diseñada para la exposición de 1889 en París, el pabellón de Estados Unidos par a la Exposición de Montreal de 1967, convertido hoy en el Museo Biosphère o el Puente Alamillo, obra encomendada para la Exposición de Sevilla en 1992.

La actual edición examina la historia a través de dos aspectos de la producción alimentaria: sus valores culturales tradicionales y el uso de la nueva tecnología.

El pabellón de México está considerado como uno de los cinco más bellos.

¿Cuál es el concepto formal que se manejó para el pabellón?

El diseño rinde homenaje al maíz y se inspira en el totomoxtle  u hoja seca de la mazorca. La estructura está recubierta con una membrana textil que al filtrar el sol permite un juego de transparencias durante el día, y en la noche destaca por la cálida luz que emite.

El tema de la Exposición es Feeding the Planet. Energy for life, ¿cómo se reflejó esto en el proyecto?

Los organizadores de esta feria mundial invitaron a los países participantes a presentar propuestas que aseguren la alimentación de la humanidad al tiempo que se procura el bienestar del planeta. Bajo esta premisa nuestro equipo empezó trabajar en la búsqueda de una idea que pudiera sintetizar la riqueza natural y cultural de nuestro país. Durante nuestra investigación encontramos un elemento que no solo respondía al llamado de Expo Milán sino que también hacía referencia a nuestra identidad como pueblo: el maíz. Este alimento es pilar de nuestra alimentación y una de las mayores aportaciones de México al mundo.

Actualmente es uno de los cereales con mayor volumen de producción a nivel global.

El nivel de sustentabilidad fue uno de los criterios que se tomaron en cuenta para que esta propuesta fuera la que representara a México, ¿cómo se resolvió este requerimiento?

El diseño de este pabellón siguió un principio de sustentabilidad acorde con el corto periodo de vida de la Expo. Teniendo esto en cuenta, propusimos una arquitectura efímera, ligera, fácil de construir y desmontar, que permite la posibilidad de ser reutilizada y reciclada y que al mismo tiempo reduce costos y tiempos.

¿Por qué fue necesaria la intervención de un chef: Jorge Vallejo, y de un biólogo: Juan Guzzy en el proyecto y en qué consistió?

Alimentando al planeta, energía para la vida, es un lema que necesariamente se conecta con la cocina y con el estudio de la vida. Al ser la gastronomía de México patrimonio cultural inmaterial de la humanidad – declaración realizada por la Unesco–, y en virtud de que se ve enriquecida con la propuesta de chefs vanguardistas, resultó perfectamente lógico entender que

ProMéxico invitara a un chef y a un biólogo para lograr una propuesta integral. Jorge Vallejo participó en las ideas preliminares de la propuesta gastronómica que llevaría México, y el biólogo Juan Guzzy apoyó en el desarrollo del sustento que dio origen a la propuesta conceptual de nuestro equipo creativo, encabezado por Georgina Larrea.

¿Qué tipo de desafíos y ventajas supone un proyecto como este?

El desafío más grande es que el diseño responda al tema de la invitación y sea fiel a su concepto. Como en cualquier tipo de diseño el transitar del concepto a la idea formal implica un reto. La principal ventaja es el aprendizaje que se obtiene de la experiencia que supone todo el proceso del proyecto, desde la idea hasta su realización.