La clave contra el cáncer está en la genética

La oncología ha sabido aprovechar mejor la información del ADN para desarrollar tratamientos más certeros e, incluso, “desactivar” genes relacionados al cáncer.
La epigenética es un proceso que regula los genes según las circunstancias. En el campo de la oncología, se utiliza para estudiar las mutaciones del ADN provocadas por el cáncer y armar herramientas útiles para su diagnóstico y tratamiento.
La epigenética es un proceso que regula los genes según las circunstancias. Se utiliza para estudiar las mutaciones del ADN provocadas por el cáncer y armar herramientas útiles para su diagnóstico y tratamiento. (Shutterstock)

Los últimos cinco años han sido una época dorada en la genética del cáncer. El costo de la secuenciación genética se redujo lo suficiente para que los investigadores puedan leer los genomas de varios miles de pacientes, comparar el ADN de los tejidos enfermos de gente que falleció con los tejidos sanos para encontrar las mutaciones relacionadas con la formación y crecimiento de tumores.

Los resultados confirman la opinión de largo tiempo de que el cáncer es una enfermedad genética. Demuestran la gran complejidad de los rápidos cambios genéticos que se realizan cuando un tumor comienza a crecer y más tarde lleva la metástasis a otras partes.

Un paciente con una enfermedad avanzada probablemente tenga muchos perfiles genéticos distintos, ya que varios linajes de células cancerosas se desarrollan en un proceso darwiniano que, de alguna manera, se asemeja a la evolución de las plantas o los animales en nichos ecológicos. La serie de mutaciones en el ADN del cáncer es solo el principio de una complejidad genética que se relaciona con la enfermedad.

El proceso que regula los genes, que los enciende o apaga según las circunstancias, e introduce un nivel adicional de complejidad, lleva el nombre de epigenética. La epigenética se aplica en la biología, desde el desarrollo de diferentes órganos dentro de un embrión en el que todas las células comparten el mismo ADN. Sus implicaciones para la medicina son enormes, por ejemplo, enfermedades autoinmunes o neurológicas, e involucran anomalías en la regulación epigenética.

La oncología es la disciplina que acoge a la epigenética con el mayor entusiasmo, como una posible herramienta terapéutica y útil para el diagnóstico del cáncer.

“Los avances de la epigenética crean sigilosamente una caja de herramientas de potentes medicamentos para tratar el cáncer”, dice Andrew Bau, analista de la industria farmacéutica de Citigroup, en un informe reciente. “En un escenario conservador estimamos que tan solo la oncología generará 10,000 millones de dólares al año para 2025”. Las empresas con los proyectos de medicamentos epigenéticos más avanzados son GlaxoSmithKline, Celgene, Otsuka y Epizyme.

Tony Kouzarides, profesor de biología del cáncer de la Universidad de Cambridge, dice que los cambios epigenéticos más importantes en la economía caen en dos clases. El más sencillo de entender es el etiquetado molecular directo del mismo ADN. Los marcadores de químicos atacan los genes y los encienden o apagan; el más común es la metilación (la adición de un grupo de metilo).

El otro, un proceso más complicado, es indirecto e implica histonas, proteínas que parecen grupos alrededor de las cuales se envuelve el ADN en el interior del núcleo de la célula para formar un complejo “cromatina”. La modificación química de las histonas afecta la actividad del ADN en el interior.

“En los dos casos, podemos afectar el proceso epigenético a través de medicamentos que afectan las enzimas que modifican el ADN o las histonas”, dice el profesor Kouzarides.

Al inhibir la enzima apropiada, es posible desactivar un gen que se relaciona con el cáncer. Su laboratorio encontró un inhibidor llamado i-Bet que es efectivo en contra de las vías epigenéticas que llevan a la “leucemia de linaje mixto o leucemia de fenotipo mixto”, un tipo de cáncer de sangre muy agresivo que afecta principalmente a los niños.

Baum prevé cuatro olas de éxito comercial para los medicamentos epigenéticos en el cáncer. El primero será para el tratamiento del linfoma y el cáncer de pulmón; el segundo superará la resistencia adquirida a los medicamentos orales para el cáncer al inhibir el oncogen c-myc; el tercero eliminará la obstinada “célula madre cancerígena” que pueden llevar a una recaída después de un tratamiento exitoso, y el cuarto mejorará la respuesta de los pacientes a la inmunoterapia -la innovación más emocionante de todos los tratamientos para el cáncer-, el cebado epigenético de un tumor.

Las redes de investigación académicas e industriales asociadas con la epigenética van en aumento. Una, EpiGeneSys, se fundó en la Unión Europea y abarca 170 laboratorios en toda Europa.

“Queremos fomentar un ambiente de investigación abierto y de colaboración que nutra las brillantes mentes científicas jóvenes y sea capaz de crear una cultura donde los miembros puedan compartir ideas y promover el pensamiento crítico”, dice Genevieve Almouzni de EpiGeneSys e investigadora senior del Instituto Curie en París.