Una biografía del cáncer

Siddhartha Mukherjee, oncólogo y profesor de medicina en la Universidad de Columbia, desmenuza con claridad una de las enfermedades más temidas.
Por esta obra, Mukherjee obtuvo el Premio Pulitzer en 2011.
Por esta obra, Mukherjee obtuvo el Premio Pulitzer en 2011. (Casa del Libro)

El emperador de todos los males. Una biografía del cáncer (Debate, 2016), de Siddhartha Mukherjee, es una amplia exploración en torno a una enfermedad que, con 4,000 años de historia, aún plantea grandes desafíos a la ciencia y a la medicina, erigiéndose como una de las principales causas de muerte en el mundo.

Mukherjee, reconocido oncólogo y profesor de medicina en la Universidad de Columbia, en Nueva York, obtuvo el Premio Pulitzer en 2011 por este libro que se lee como una novela amena, reveladora, apasionante, que no se extravía en la maraña de la terminología médica y, al contrario, expone con claridad experiencias, historias, éxitos, fracasos, mitos y certezas en torno a una enfermedad de la que se sabe mucho, pero todavía no lo suficiente para erradicarla.

“El cáncer —advierte el autor— no es una sola enfermedad, sino muchas. Las llamamos cáncer porque comparten una característica fundamental, el crecimiento anormal de las células”. Estas células malignas están unidas, cocidas a nuestro genoma, forman parte de nuestra naturaleza; son células que pueden viajar a través del cuerpo, mutar, evolucionar y volverse resistentes o aún inmunes a los más drásticos tratamientos.

El libro recuerda a los pioneros en su lucha desesperada contra el cáncer. Uno de ellos es William Halsted, precursor de la llamada cirugía radical, que imperó desde 1890 hasta mediados de los años cincuenta y consistía en operaciones extensas y profundas, practicadas con frecuencia en el cáncer de mama, que desfiguraban para siempre el cuerpo de sus pacientes en el intento, no siempre exitoso, de prevenir recaídas y metástasis.

El descubrimiento de los Rayos X por Wilhelm Röntgenen en 1895, y los experimentos de Sidney Farber con compuestos químicos para tratar la leucemia infantil a finales de los años 40, son dos momentos esenciales en la larga lucha contra el cáncer, nombrado así por Hipócrates y descrito por primera vez por el médico egipcio Imhotep, quien alrededor de 2625 años antes de nuestra era señaló las características del cáncer de mama y lo declaró incurable.

La cirugía, la quimioterapia, la radioterapia, en ocasiones combinadas, se utilizan con frecuencia de manera eficaz para combatir el cáncer. Son parte del desarrollo de la ciencia y la medicina en contra de la enfermedad testaruda y voluble. Sin embargo, dice Siddhartha Mukherjee, para obtener mejores resultados son convenientes la detección temprana y la prevención, lo que implica estar mejor informados, así como realizar un ineludible cambio de hábitos.

Mukherjee comienza su libro con un epígrafe tomado de La enfermedad y sus metáforas, de Susan Sontag: “La enfermedad es el lado nocturno de la vida”. En esa oscuridad, que todos hemos habitado o habitaremos algún día por el simple hecho de estar vivos, la ciencia, la medicina y la voluntad de los pacientes alumbran el camino.

En el caso del cáncer, el camino ha sido largo, accidentado, en ocasiones frustrante y, sin embargo, no exento de esperanzas, hallazgos y estrategias exitosas en el conocimiento y el combate del emperador de todos los males.