Para estas noches de calor nada como dormir desnudo...

Prender mil ventiladores, darse un baño frío o llenar la almohada con trigo son algunos remedios cuando el calor impide el sueño; entérate por qué éste puede ser aliado y enemigo a la hora de dormir.
Calor y sueño
(Especial)

Ciudad de México

Cuando ya se intentó refrescarse dándole la vuelta a la almohada más de una vez es común que se quiera recurrir a cualquier otro remedio que nos permita conciliar el sueño en una noche calurosa como las que están empezando.

Algunos remedios populares para combatir esta molesta sensación que eterniza la noche y provoca que la cama quede hecha un desastre antes de que logremos caer en los brazos de Morfeo son los siguientes:

-Abrir la ventana de par en par o prender uno o varios ventiladores

-Soplar aire sobre el hielo, puede ser de manera directa o envolviendo los cubos en una toalla y colocándola frente del ventilador en dirección de la cama.

-Enfriar el cuerpo usando ropa húmeda o mojada, lo más común es humedecer los calcetines.

-Dormir desnudo y/o en posición de águila-abierta para que el calor no se acumule en las extremidades.

-Dormir en la planta baja, pues el aire caliente asciende y se concentra en niveles altos.

-Tomar una baño frio o en su defecto lavar solo la cara con agua helada. También se acostumbra mojar los brazos y las muñecas.

-Enfriar la cama humedeciendo alguna de las sábanas.

-Guardar la ropa de cama en una bolsa de congelador y mantenerla en la nevera durante el día.

-Cambiar la almohada convencional por una rellena de granos de trigo.

-Dormir en el piso sobre un petate o sobre un tapete de bambú.

-Dormir en una hamaca o cama suspendida.

Sin embargo algunos de estos remedios pueden ser contraproducentes y provocar cuando menos algún resfriado.

Sobre las condiciones externas que impiden dormir como es debido, Guadalupe Terán Pérez, coordinadora de investigación de la Clínica de Trastornos del Sueño de la Universidad Autónoma Metropolitana, explica que al dormir "no estamos aislados, sino que seguimos recibiendo estímulos externos, entonces si hay un cambio abrupto en la temperatura nos puede despertar porque son mecanismos de sobrevivencia del organismo; nosotros vamos a estar dormidos mientras las condiciones externas e internas se mantengan equilibradas".

Por ello, la también doctora en Ciencias Biológicas y de la Salud, detalla que si hay un cambio abrupto o condiciones de temperatura extremas se interrumpirá el sueño o se dificultará conciliarlo porque "el cuerpo tiene que saber qué está pasando y si algo nos está poniendo en riesgo".

Terán Pérez destacó la importancia de dormir la cantidad horas necesarias, que varían de persona a persona pero se sitúan entre las 6 horas y media a las 7 y horas y media. Sin embargo también señaló que es importante que este tiempo de sueño sea profundo y de calidad, aspectos que se ven afectados cuando la temperatura del ambiente resulta "agobiante".

Por ello, para dormir bien, afirma que lo más recomendable es dormir en una habitación ventilada donde no entre nada de luz, usar ropa de cama ligera y vestir con prendas de algodón para evitar la sudoración excesiva. Es importante tomar estas previsiones antes de ir a la cama para no interrumpir el sueño y dormir de manera fragmentada, pues debe evitarse la mayor cantidad de "despertares".

La doctora señala que no es recomendable dormir con ropa mojada ya que esto "puede condicionar a que nos despertemos" porque finalmente es un estímulo y en algún momento, cuando baje la temperatura durante la noche, el cambio brusco afectará no solo la calidad de sueño sino también puede provocar algún resfriado.

Cuando el calor arrulla

Guadalupe Terán explica un caso contrario en el que el calor puede propiciar el sueño, como cuando se tiene fiebre o incluso cuando se viaja en el transporte público abarrotado.

Esto se debe a que una de las funciones del cuerpo y del cerebro es la de regular la temperatura a través del sueño, pues éste es también un mecanismo de autorregulación.

Por ello señala, que es común que en estados cálidos o tropicales se acostumbre tomar siestas "pues es una necesidad y un hábito que va ayudar a que el organismo se regule" y afirma que en épocas de calor es recomendable tomar una siesta que no dure más de 20 minutos.