REPORTAJE | POR JOSÉ ABDÓN FLORES

Utopías posibles: El Biofuturo

Si la informática y las telecomunicaciones revolucionaron al mundo en los últimos 20 años, en las próximas décadas la nanotecnología del cuerpo nos traerá zapatos de protocélulas, textiles de piel humana, prótesis a partir del ADN y joyas surgidas de nuestros huesos.

México

En latín, Homo faber significa “el hombre creador”, concepto creado por Hannah Arendt y el filósofo alemán Max Scheler. Concretamente, se refiere a que los humanos pueden controlar su entorno mediante equipos y herramientas. El filósofo francés Henri Bergson también se refirió a este concepto pero como “Evolución creativa” y definió a la inteligencia, en su sentido original, como “la facultad para crear objetos artificiales, en particular herramientas para hacer herramientas, máquinas que hacen máquinas, y variar así indefinidamente su manufactura”.

Pues bien, nunca como ahora el hombre parece estar en la posición descrita por estos pensadores. Desde hace décadas el avance de la tecnología modela nuestra vida y esto se ha acelerado en los años recientes. A partir de las últimas dos décadas la tecnología de punta en informática y electrónica forma parte de nuestros hogares y no de un reporte en una revista para ser leído por científicos.

Durante el final del siglo XX y principios del XXI, la electrónica y la informática cumplieron con su aportación vaticinada por el concepto de Homo faber. A medida que pasan los años nos estamos acercando a la siguiente etapa de la revolución tecnológica, ésta quizá más espectacular que la anterior debido a que el sustrato para su desarrollo son seres vivos. El resto de este siglo será el reino de la bio y la nanotecnología.

De experimentación y desarrollo más lentos debido a cuestiones éticas y de campo, su avance es incuestionable y las primeras aplicaciones prometen ser asombrosos. Buena parte de los proyectos descritos a continuación han sido desarrollados por investigadores del Colegio de artes y diseño Central Saint Martins en Londres.

 

PROTOCÉLULAS

Uno de los nuevos conceptos en bioquímica es el de protocélula. Su nombre las presenta como un precursor celular. En realidad son agentes químicos, hechos en laboratorio mediante síntesis orgánica, y son el eslabón entre lo vivo y lo inerte. La ciencia protocelular trata de definir la base química mínima para crear vida. Aunque no tienen un programa biológico central (ADN), pueden actuar como una fábrica dinámica y ser usados para manufacturar objetos.

El zapato llamado Amoeba, desarrollado por la investigadora Shamees Aden mediante una solución de protocélulas, es una zapatilla deportiva cuya capacidad biológica le permite adaptarse al terreno de acuerdo a las condiciones de uso. En otras palabras, es un zapato inteligente, una segunda piel que se hace crecer en torno al pie del atleta. El material protocelular del zapato es capaz de “sincronizarse” con el pie y el terreno para reconfigurar su estructura y adaptarse en tiempo real a las condiciones ambientales. De este modo, Amoeba proporciona soporte extra donde es necesario o bien reduce la fricción para evitar el cansancio. Pese a su escandaloso color verde neón, Amoeba es un accesorio biodegradable.

Otro proyecto —este monumental— que involucra la tecnología protocelular es el rescate de Venecia. Como es sabido, esta ciudad padece en sus fundamentos por lo que su futuro está comprometido. Pues bien, la biodiseñadora Rachel Armstrong ha ideado una solución basada en protocélulas para evitar el hundimiento de La Serenísima. El proyecto implica la formación de un arrecife protocelular que produzca piedra caliza para reforzar el subsuelo sobre el que yace Venecia. Además de apuntalar los cimientos mediante este lecho sintético, las protocélulas que lo conforman serían capaces de mejorar la calidad del agua y proveer de un nicho biológico adecuado a la fauna marina del entorno. Sueño o realidad, ambas propuestas serían susceptibles de funcionar dentro de cinco décadas.

 

BIOLACE

La biología sintética es otra de las nuevas áreas que estarán en boga. El término se refiere a la ingeniería de sistemas biológicos con funciones que no se encuentran en la naturaleza. Uno de los proyectos más llamativos en el que se aplica esta nueva disciplina es Biolace (bioencaje), consistente en reprogramar plantas para convertirlas en fábricas naturales.

En un mundo sobrepoblado y cuyos recursos naturales disminuyen de forma alarmante, la biotecnología podría aportar soluciones inmediatas. El proyecto Biolace propone, mediante cultivos hidropónicos de plantas biotratadas, resolver dos problemas: alimentación y vestido. Fragaria fusca tenebris es una planta especial de fresa. Su fruto no solo es más voluminoso que la fresa normal sino que es negro y tiene un contenido muy alto de vitamina C y antioxidantes. Pero lo verdaderamente innovador se encuentra en el subsuelo, la raíz de esta planta crece en forma de encaje. Como si fuera mimbre tejido, la información genética modificada codifica para que las raíces vayan trenzándose a medida que la planta crece y forme así una pieza textil. De modo que la obtención de telas en el futuro podría depender directamente de las plantas.

Ya se desarrollan tres especies más con la misma tecnología. El Ocimum bassilicum rosa, o Basil nº5, es una planta de albahaca que produce un encaje perfumado a la vez que sus hojas son una hierba culinaria y un antiviral. Las raíces de la Spinacia aurea electrica producen microtransistores biológicos y su follaje es una fuente rica en minerales. Por último, el Solanum lycopene fabricae es una planta de tomate con alto contenido de licopeno y una raíz de encaje comestible rica en proteínas.

 

BioCOUTURE

El equipo liderado por Susan Lee es pionero en biodiseño y futura manufactura de la moda, ropa deportiva y marcas de lujo. Su principio es explorar el uso de levaduras y bacterias para obtener biomateriales como la celulosa, susceptibles de ser convertidos en prendas de vestir.

La escasez de recursos naturales sumada a los retos ambientales y el crecimiento de la población hacen necesario replantear la producción de consumo sustentable. BioCouture propone sistemas cerrados de microorganismos manipulados, capaces de fermentar materiales de desperdicio para formar directamente productos terminados sin necesidad de colorantes o acabados químicos. Sus experimentaciones ya han dado frutos, siendo el primero un zapato para mujer, de plataforma compensada, que compite en diseño con cualquier zapato de una marca de prestigio.

 

MODA BIOLÓGICA

En la medida que los hackers de la moda buscan modificaciones extremas del cuerpo humano como muestra de originalidad y adorno, el Atelier biológico indaga en la llamada moda biológica que se viene para las próximas décadas.

La moda biológica se refiere a una creación de moda muy a la medida, utilizando como materia prima el cuerpo mismo, una moda en la que las prendas no se fabrican en un taller sino que se cultivan en un laboratorio. El Atelier biológico propone sustituir los textiles mediante biotecnología para que la ropa, y sobre todo los accesorios, no sean diseñados en tela o cuero, sino que se cultiven a partir de nuestra piel, cartílago y huesos. Así, en lugar de una ingeniería textil se tendrá una ingeniería de tejidos vitales. Es probable que el diseñador de moda contemporáneo sea sustituido por un científico de diseño. Las telas para alta costura y demás materiales para artículos de lujo serán modelados a partir de células: el cuerpo humano será el sustrato de la creación.

Por medio de manipulaciones genéticas, los stilettos ya no serán esas agujas coloridas de hoy en día, sino que en el futuro —lejano por lo visto— estos crecerán del talón de la mujer: serán tacones de hueso. De igual modo, a partir de las falanges podrán hacerse crecer anillos para adornar las manos. Esta joyería biológica podría colonizar el cuerpo pues, mediante mutaciones dirigidas, se podrán usar los omoplatos y las clavículas como materia prima para hacer brotar collares, dijes y broches. Por supuesto, el cartílago de la oreja será la base para los futuros aretes. Este principio podría ser una opción para remplazar la cirugía plástica o cosmética, y ahí donde hay cicatrices se podrían desarrollar joyas u otros accesorios.

El Atelier biológico no aclara si las alteraciones serán definitivas o reversibles; lo que sí tienen claro es que presentarían dos colecciones por año de moda biológica tal como se hace actualmente en el mundo de la moda.

 

XO STUDIO

Los proyectos del XO Studio son más especulativos y utópicos, pese a ello han seguido desarrollándolos aunque algunos se han quedado solo en el papel o han servido solo como animaciones.

Uno de los conceptos más atrevidos es el de las fashion pills. Para este equipo de visionarios el futuro guardarropa no será un vistoso clóset lleno de vestidos, será una pequeña caja de fármacos. Y es probable que a finales de este siglo, la ropa venga en pastillas. La propuesta es primero sensorial y luego física. Al ingerir una pastilla que tiene inscrito el nombre de “Corset polaire”, por ejemplo, se producirá un efecto de sinestesia (confusión de los sentidos) por medio del cuál se tendrán las sensaciones de ponerse, y luego portar, un corpiño. La experiencia deja de ser sensorial cuando la pastilla que se ingiere, una vez metabolizada, hará que el cuerpo genere una prenda a través de secreciones textiles. Con el llamativo título de “Tendo veluntos”, este proyecto propone una moda ingerible apoyada en neurocéuticos (fármacos que alteran la capacidad sensorial) y en otro tipo de píldoras que por el momento solo existen en el plano especulativo.

 

MICRORROBOTS

La nanotecnología es tecnología de lo microscópico. Combinando ésta con la biotecnología, el proyecto Skinsucka del XO Studio ha dado origen a los microbiorrobots. Lo que plantea es la creación de robots diminutos propulsados por energía bacteriana que tendrían como función el aseo de nuestro hábitat y de nuestro cuerpo. El consumismo es la base de este proyecto, pues nuestra sociedad de consumo genera muchos desperdicios. Para consumir los desechos corporales y la basura servirán los Skinsuckas, que luego, como arácnidos telares, confeccionarán prendas sobre nuestro cuerpo, Pese a lo fantástico del escenario, esto podría estar ocurriendo en tan solo tres décadas.

La ingeniería con tejidos vitales será un desarrollo aplicable a la moda.