Arquitecto de tiempo completo en Monterrey

Hacer arquitectura con integridad, genuina y trascendente es el motor que mueve a Guillermo García Franco y a su Capital Arquitectónica.
Guillermo García y su equipo se enfocan en ofrecer un producto que se adecúe a las necesidades, la forma de vida y la estética que el cliente espera.
Guillermo García y su equipo se enfocan en ofrecer un producto que se adecúe a las necesidades, la forma de vida y la estética que el cliente espera. (Daniel Saldívar)

Afortunadamente Monterrey es una ciudad con una actividad arquitectónica en progreso. Hay una clara evolución y una generación de arquitectos que trabajan duro para hacer obras de calidad que mejoren la vida de los habitantes y causen un impacto positivo en el futuro. Y es precisamente este espíritu el que define a Guillermo García Franco.

Tiene una visión muy particular de la arquitectura, pues considera que es la primera de las artes y la única que se puede vivir con los cinco sentidos. Es decir, cuando entramos a un espacio podemos apreciarlo visualmente, usar nuestro tacto para sentir las texturas y los acabados, escuchar los sonidos que producen los ecos y, además, podemos habitarla al ser tridimensional. “La arquitectura la puedes vivir en plenitud”, afirma.

El arquitecto, egresado de la UDEM, es originario de Chihuahua y llegó a Monterrey en 1995. Cuenta que desde el tercer semestre de la carrera comenzó a trabajar. Posteriormente trabajó con el arquitecto Ernesto Vela, hasta que en 2002, año en que nació su primera hija, tomó la decisión junto a su esposa de fundar Capital Arquitectónica, donde se dedican al desarrollo de proyectos arquitectónicos, construcción y arquitectura de interiores de proyectos habitacionales, comerciales, corporativos e industriales.

En 2004 se renuevan y cambian a GGF Capital Arquitectónica, donde mantienen la filosofía de establecer un compromiso con los clientes y sacar adelante los proyectos de la manera más óptima. Hoy en día, Guillermo y su equipo continúan enfrentándose al reto de cubrir las necesidades de los usuarios y obtener lo mejor de las características de los terrenos.


Con influencias de Tadao Ando, Rem Koolhaas e incluso Barragán, la obra del arquitecto se distingue por ser contemporánea y moderna, en armonía con la actualidad. Trata que sea lo más simple posible, opta por formas lineales, usa poca ornamentación y combina materiales para darle un toque de calidez con la ayuda de elementos como madera, acero, vidrio, concretos y piedras naturales.


La inspiración para crear, asegura, está en todas partes, pero principalmente en los viajes y libros. “Cuando viajas te quieres traer un pedacito de esa experiencia que viste. La inspiración viene de las vivencias”. También se apoya en su gran biblioteca, “es imposible viajar a todo el mundo, así que los libros son de mucha utilidad. Pero la inspiración nace de todo. Hay que ser sensibles y receptivos ante la vida”.

Queda claro que disfruta al máximo de su trabajo, pero al cuestionárselo responde: “mi profesión es algo que vivo todos los días, las 24 horas del día. Porque aparte de ser mi trabajo es mi hobby y mi pasión, entonces en mis tiempos libres leo arquitectura y visito arquitectura. Es una forma de vida, estoy muy contento de encontrar este camino”, concluye.