Espacios que cuentan historias

Estilo y espíritu es como define Emilie Bonaventure su propio departamento parisino. Un espacio lleno de detalles que refleja sus antecedentes como historiadora del arte.
En la vivienda de Emilie Bonaventure domina el blanco en casi todos los espacios, con toques de café y negro.
En la vivienda de Emilie Bonaventure domina el blanco en casi todos los espacios, con toques de café y negro. (Fotos: Cortesía Nicolas Mathéus)

Desde que era niña, Emilie soñaba con vivir en el Distrito IX. Su sueño se hizo realidad cuando encontró este departamento situado en un barrio de esta demarcación. En un principio tuvo una doble función: oficina y vivienda, pero después de un tiempo trasladó las instalaciones de su agencia a otro lugar y el sitio lo reservó solamente para vivir.

Desde antes de iniciar la renovación deseaba que fuera un espacio muy parisino, así como destacar todos los elementos y rincones que reflejan la época dorada de la ciudad. Aunque en la mayoría de sus proyectos Emilie suele recurrir a coloridos contrastes, en este caso optó por un blanco dominante en casi todos los espacios, agregando ocasionalmente toques de café o negro.

Asidua visitante de las subastas y los mercados de pulgas, como el Saint-Ouen, Emilie se dedicó a recorrer unos y otros para adquirir las piezas que amueblarían su departamento. Objetos capaces de contar historias y de convertirse en una parte de su propio rompecabezas.

En la sala destacan una silla Geoffrey Harcourt que aún conserva su tapiz original, la escultura La lumière parle, de Éric Michel, un obelisco, el capitel corintio que sirve de base a esta pieza y un curioso armario blanco que en realidad es un antiguo refrigerador. Todos estos de diferentes épocas, pero con el mismo lenguaje. Como gran admiradora de la cerámica, Emile eligió una serie de piezas de este material para completar la decoración.


Al ser el espacio más sorprendente, la cocina constituye un rompimiento con el blanco. Aquí conjugó su pasión por la cocina y la moda con elementos de ambas disciplinas. Desde que el sitio era también oficina, Emilie preservaba la privacidad de la recámara, el vestidor y el baño en una zona separada. En esta área también optó por poner de relieve el espacio a través de una decoración de líneas finas y tonos claros.