REPORTAJE | POR JUAN A. MEDINA/EFE REPORTAJES

Destinos para futboleros

El sorteo del próximo Mundial ya pasó y la fiebre futbolera ha subido de intensidad. Pero, mientras llega esa justa, los aficionados pueden peregrinar a las catedrales de este deporte.

En el majestuoso Wembley, en Londres, se coronó la selección olímpica mexicana en 2012.
En el majestuoso Wembley, en Londres, se coronó la selección olímpica mexicana en 2012. (EFE)

La vieja taberna londinense The Freemasons Arms, ubicada en Long Acre Street, en el corazón de Covent Garden, una de las zonas privilegiadas de la ciudad, se ha convertido en un santuario del fútbol.

Aquí fue donde los representantes de 11 sociedades inglesas constituyeron la Football Asociation (FA), la actual Federación Inglesa de Fútbol, y sentaron las bases del deporte actual, con 14 reglas que han servido como “mandamientos”.

Desde aquel año de 1863, Freemasons ha recibido a millones de futboleros, en una ciudad donde este deporte es algo más que eso. La capital británica es un destino preferido para los amantes del balón debido a los numerosos equipos que participan en la Premier League, con lo que no un hay fin de semana en el que no se ofrezca algún interesante cotejo. Sin olvidar una visita obligada: el estadio de Wembley, el más famoso del mundo, con capacidad para 90 mil personas, y donde la selección mexicana se cubrió de gloria hace poco más de un año al llevarse la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 2012.

Durante cuatro años, de 2003 a 2007, el viejo estadio fue derruido para construir uno nuevo, con su techo retráctil de siete mil toneladas y el espectacular arco de 133 metros que corona su estructura, obra diseñada por el arquitecto Norman Foster, que ha conservado la vieja escalera de 39 peldaños que lleva al Palco Real, por la que han subido tantas leyendas del fútbol mundial.

 

Real Madrid, Barça y Bayern

Otro estadio imponente es el Santiago Bernabéu, sede del Real Madrid, un estadio para 75 mil personas cuyo museo es el cuarto más visitado de esa ciudad.

Algo similar sucede en Barcelona, donde el estadio Nou Camp recibe más visitas que el Museo Picasso o el Museo Dalí de la cercana localidad de Figueras. La casa actual de Messi y Neymar es, como ocurre en Madrid con el Bernabéu, un lugar de peregrinaje de la mayoría de los turistas que llegan a esta ciudad. Su museo, con casi millón y medio de visitas al año, es el tercero de más afluencia en España, sólo detrás de los madrileños del Prado y Reina Sofía.

Por su parte, la sede del Bayern Múnich fue inaugurada en mayo de 2005 y construida en menos de tres años, con un costo de $460 millones de dólares.

Conocido como “el bote inflable”, la seña de identidad del Allianz son los 2,874 paneles romboidales de etileno tetrafluoretileno capaces de iluminarse de color blanco, rojo o azul, en función del equipo que actúe como local (el Bayern o el 1860 Múnich), con una permeabilidad solar del 95% y con un avanzado sistema de autolimpieza.

 

Una vuelta por América

A esta escala está el nuevo Maracaná de Río de Janeiro (Brasil), que lucirá brillante en el próximo Mundial. El nuevo coloso, que originalmente tenía capacidad para 200 mil personas, luce una cubierta de lona tensada y un único piso de gradas con 76,804 asientos, que crean un mosaico amarillo, azul y blanco y que, junto al verde del césped, forman los colores de la bandera brasileña.

El recinto carioca reabrió el pasado 16 de octubre para las visitas turísticas, suspendidas desde el 2 de junio.

Más modesto pero igual de visitable resulta La Bombonera de Buenos Aires, la casa del Boca Juniors, situado a pocas cuadras del emblemático barrio de La Boca, y con una mística futbolera que raya en la religión.

Una pasión que también se deja sentir en las gradas del Azteca, en la capital de nuestro país, que es de los pocos estadios que ha sido sede de dos finales de Copa del Mundo: en 1970 y 1986.

Todos estos son estadios con un pasado histórico, y se puede añadir el de Old Traford, en Manchester; el San Siro, en Milán; el Olímpico de Roma; el Parque de los Príncipes de París; San Mamés, en Bilbao, o el Centenario de Montevideo. La lista sería inabordable, como el fútbol mismo, el deporte más popular del planeta Tierra.

EL DATO

Cada vez son más los turistas que organizan sus viajes haciéndolos coincidir con algún partido o la visita a un estadio. Es el nuevo turismo futbolero.