CRÓNICA | POR IGOR GALO

Berlín a bajo costo

Te faltará tiempo, pero no dinero

Un poco menos de mil pesos, tres días y muchas ganas de conocer la ciudad es lo único que necesita un viajero para sumergirse en la capital alemana, gracias a dos tarjetas pensadas para viajeros con poco presupuesto.

Berlín

El alcalde de Berlín dijo en una ocasión que la ciudad era “pobre pero sexy”. Quizá por eso mismo también se puede decir que es solidaria con el viajero de menor presupuesto.

Dos tarjetas turísticas permiten conocer la ciudad a profundidad en tres días, por solo 50 euros. La Museum Card Berlin ofrece acceso totalmente gratuito a más de 50 museos durante tres días consecutivos, por 24 euros. La tarjeta incluye todo el transporte urbano (tranvía, autobús y metro) por 26.50 euros, sin límites, para poder descubrir cada esquina de Berlín. Y también cientos de descuentos de entre el 20 y el 50% en otros sitios turísticos, tiendas y restaurantes de la ciudad.

Primer día: isla de los museos

Las tarjetas se pueden adquirir por internet en berlin.welcomecard.com y visitberlin.com. También se venden en los aeropuertos y en las oficinas de turismo de la estación central o de la puerta de Brandeburgo.

Un buen punto para arrancar es la famosísima isla de los museos, situada en pleno centro de la ciudad. Los tres museos más conocidos, por los tesoros que albergan, son el PergamoMuseum, con su impresionante colección de arte islámico, sumerio y asirio (como el altar original de Pérgamo o la puerta de Istar).

A pocos metros se encuentra el Neues Museum, dedicado a las colecciones de la prehistoria y Egipto (aquí encontrarás el busto de Nefertiti). El día se puede completar visitando el Museo Bode, que avanza en la historia de la edad media y el imperio bizantino, y el Altes Museum, de arte romano.

Entre una visita y otra puede ser buena idea airearse por la zona y ver la ciudad desde las alturas. Hay dos opciones cercanas: el Humbolt Box, un pequeño museo acristalado con excelentes vistas sobre la isla de los museos; y la torre de Televisión de Berlín. Es un must para quienes visitan por primera vez la ciudad, ya que permite admirar de un golpe de vista los diferentes barrios, el antiguo recorrido del muro y los monumentos.

La entrada cuesta 12 euros, pero los portadores de la Berlin Welcome Card cuentan con un descuento del 25%. Otra opción interesante es utilizar esta parada para comer en el restaurante giratorio ubicado en la torre. Un plato y una cerveza aquí cuestan alrededor de 20 euros por persona, más el descuento que trae la tarjeta.

Ésta también ofrece descuentos de 25% para las visitas a la ciudad en barco. Y, por supuesto, si da tiempo no hay que dejar de pasear por Unter den linden, el paseo que desemboca en la Puerta de Brandeburgo y que queda al lado del Bundestag, cuya cúpula se puede visitar gratis.

Segundo día: Potsdamer Platz

Postdamer Platz es uno de los nuevos centros que surgieron en Berlín tras la caída del muro, y que pronto se llenó de modernas torres de negocios. Si la isla de los museos y la puerta de Brandeburgo remite a épocas doradas de Berlín previas al nazismo y la guerra, Postdamer Platz mira al futuro sin olvidarse del trágico legado que el siglo XX dejó en esta zona de la ciudad.

Aquí se puede visitar, sin costo para los poseedores de la Museum Card, el Bauhaus Archiv-Museo del diseño, básico para los amantes de la arquitectura y el diseño moderno. Y a menos de 10 minutos caminando se encuentra la Neue National Galerie, pinacoteca de arte contemporáneo con obras de Picasso, Klee y los expresionistas, o bien la Gemaldegalerie, cuya colección cuenta con 2,700 obras del siglo XV al XIX (Tiziano, Brueggel, Durero, etcétera). Todas están incluidas en la tarjeta.

También en Postdamer Platz se encuentra el Museo Judío, que sin duda debe ser visitado para no olvidar las duras lecciones que la intolerancia dejó. Muy cerca se pueden visitar la antigua sede de la policía secreta de la Alemania oriental, La Stasi, y la “Topografía del terror” en lo que fueron las antigas oficinas de la Gestapo, la policía de seguridad del nazismo.

El rascacielos de ladrillo de la zona ofrece la posibilidad de subirse a lo más alto (Panoramapunkt) para tomar una café o un cerveza con vistas al Tiergarden, el “Central Park” berlinés.

Tercer día: perderse sin rumbo

El tercer día es el momento ideal para perderse por los barrios. El autobús urbano 200, que cruza el centro de la ciudad, lleva hasta uno de los extremos de la antigua parte oriental de Berlín, donde aún se levantan las impresionantes moles de apartamentos de corte comunista.

O en el zona oeste, donde se puede visitar el palacio de Charlottenburg, o el impresionante Estadio Olímpico donde Hitler celebró sus juegos, en 1936 (ambos con descuentos para los portadores de la BWC).

También se puede pasear por la avenida comercial Friederichstrasse en el centro, o por la más bohemia Friedrichshain, o simplemente vagar sin rumbo por el barrio turco de Kreuzberg. Visitar los almacenes Kadewe, de la calle Tauentzien, que vienen a ser los Harrods de Berlín, es un buen tip para quienes todavía tienen algunos euros. Tres días no son suficientes en Berlín. Ni este espacio para abarcar esta fascinante ciudad.

El dato

Durante todo 2014 se celebrará el 300 aniversario de Bach, y en la primera semana de febrero el Festival de cine Berlinale.