San Juan de Pasto: ciudad sorpresa

En medio del macizo colombiano, rodeada por cuatro volcanes y cobijada por cauces de ríos, se alza esta joya escondida.
El Santuario de Las Lajas.
El Santuario de Las Lajas. (Mauricio Due (As Casta)/EDA)

Colombia

Capital del departamento de Nariño, en el sur del país, Pasto es conocida como la "ciudad sorpresa", pues quien la visita se sorprende con su rica historia colonial salpicada de bellas iglesias (por las que ha sido declarada patrimonio religioso de Colombia), su gastronomía y su muy característica topografía.

La urbe tiene una gran herencia española, según explica el historiador Vicente Santander, pues en la época colonial fue uno de los tres principales asentamientos de Nueva Granada, junto con Santa Fe de Bogotá y Quito.


Obispo de Pasto: hermano de Santa Teresa

Por esa razón, aquí llegaron tallas de madera únicas, o los poemas de Santa Teresa, incluso antes de ser publicados en España, debido a que el obispo de la ciudad era hermano de la santa.

Pasto fue la última ciudad en independizarse en Colombia, pues sus habitantes eran, en palabras de Santander, "más realistas que los realistas", lo que llevó a que el libertador Simón Bolívar “cometiera masacres e incluso tildara a los pastusos de ‘bobos’".

Rodeando la plaza están los principales edificios de gobierno, la primera catedral de la ciudad y algunos hoteles y almacenes. La gastronomía local es única, y se basa en el maíz, la papa y el cerdo, con los que se preparan deliciosos platos como el frito, el hornado, y los lapingachos (pasteles de papa).

Igualmente, la región es conocida por preparar el cuy, un pequeño roedor de carne jugosa que se cocina inmediatamente después de sacrificado.

Estos manjares se pueden disfrutar en la Picantería Ipiales, uno de los restaurantes tradicionales de la zona, y es recomendable acompañarlos con maíz tostado, ají de tomate o de maní, y una bebida gaseosa: la Cigarra, marca típica del lugar.

El Carnaval de Negros y Blancos de Pasto ha sido declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.


 

Un santuario neogótico

Uno de los paseos obligados es el recorrido religioso por las 10 iglesias principales de Pasto, que están repletas de tesoros arquitectónicos y de historia. Se destacan la catedral, el templo Cristo Rey, la iglesia de San Juan (antigua catedral) y la Iglesia de Las Mercedes.

Este recorrido debe terminar con el peregrinaje a la vecina ciudad de Ipiales, donde se eleva desde las profundidades de un abismo el imponente Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Las Lajas, construido con estilo neogótico.

 

Carnaval de Negros y Blancos

Para disfrutar de la imponente topografía de la región, lo ideal es tomar un coche y viajar a la laguna de La Cocha, el más grande depósito natural del país, que contiene la isla de la Corota, declarada santuario de flora y fauna por albergar una gran diversidad natural.

El pueblo que rodea la laguna recuerda a los chalets suizos y es un bello asentamiento campesino donde se come una deliciosa trucha fresca acompañada de hervidos, una bebida caliente a base de jugo de fruta y aguardiente.

No obstante, la naturaleza puede disfrutarse sin necesidad de salir de Pasto, pues a diferencia de otras ciudades donde es casi imposible encontrar zonas verdes, con sólo levantar la mirada se ven las montañas que la rodean e, incluso puede observarse el volcán Galeras.

El Carnaval de Negros y Blancos, una fiesta declarada Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad, inunda las calles de la ciudad a inicios de año para transformarla en un escenario del folclor y arte.