UAAAN rescata lenguas y costumbres del sur de México

Jóvenes que dejaron su lugar de origen para estudiar consideran que la desaparición de los pueblos indígenas radica en gran parte de ellos están sumergidos en la extrema pobreza
“Maayus” da un sentido de pertenencia a los jóvenes del sur del país.
“Maayus” da un sentido de pertenencia a los jóvenes del sur del país. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

Fabián dejó su tierra natal con el sueño de tener una preparación profesional impensable en su Estado, pero no pensó que en La Laguna podría fundar junto a otros un grupo que ayudara a personas como él a sentir en casa.

García Espinoza proviene del poblado conocido como Pascala de Oro en San Luis Acatlán, Guerrero. Llegó a la región cuando tenía 17 años de edad para cursar la carrera en Ingeniero Agrónomo Parasitólogo.

Maayus proviene del vocablo tepehua (lengua hablada en el Estado de Hidalgo) y era la manera de nombrar a quienes eran los encargados de guardar el orden.

Desde el 2002 forma parte de "Maayus", una organización de estudiantes y maestros que busca el rescate de las culturas indígenas del sur de México y darle un sentido de pertenecía a los que provienen de esa zona.

El ahora profesor de la Universidad Autónoma Agraria Antonio Narro (UAAAN) comparte que el motivo principal por el que decidió abandonar su tierra fue tener una mejor calidad de vida, pues la economía meramente agrícola de su pueblo (con la siembra de café y jamaica) ya no resulta tan rentable por diversos factores.

"Al no tener las condiciones para sobrevivir en nuestra comunidad natal tenemos que migar y eso provoca que la gente pierda su lengua y su modo de vida, pues no tenemos con quien comunicarnos", expone.

Sin embargo corrió con una suerte distinta, debido a que un grupo de maestros promovieron en el 2002 en la Narro la creación de un grupo para difundir las lenguas y costumbres del sur del país. 

Fabián considera que la desaparición de los pueblos indígenas radica en gran parte a que están sumergidos en la extrema pobreza y eso provoca que sus habitantes decidan abandonar sus tierras.

"Me atrevería a decir que el hecho de que nuestra lengua esté desapareciendo es responsabilidad de nuestros pueblos, sin embargo recae también en los tres niveles de gobierno porque estamos rezagados en la pobreza extrema", afirma.

Adelina Cortés Ramírez, integrante de la organización y estudiante de la carrera en Medicina Veterinaria, corrobora parte de lo que el catedrático menciona.

"Estamos perdiendo la lengua en mi región, pues algunos de mi generación no la hablan. Mi familia sigue con ella porque vive en un pueblo alejado de centro del municipio", asevera la conocedora del habla náhuatl.

Cortés Ramírez es originaria de un poblado situado en la Sierra Negra de Puebla, en el Municipio de  Zoquitlán, lleva dos años en Maayus y comparte que pertenecer a ese equipo le ha servido para sentirse en familia.

"Nos sentimos más en familia y augusto, pues entre todos nos entendemos con nuestras tradiciones y costumbres", afirma.

Pero no en todos los casos las lenguas comienzan a perderse o al menos eso dice Flor Vázquez, quien cursa la carrera en Procesos Ambientales y proviene de un Municipio de Chiapas, donde una de las hablas corresponde a la Tojolabal.

"De donde vengo (Las Margaritas) hay una universidad donde se estudia la lengua y cultura indígena", dice.

En cuanto a su ingreso a Maayus fue en parte a la influencia de un hermano que ya estudiaba en la Narro, quien le habló del grupo. Recuerda que al principio cuando llegó resintió el contraste de las áreas verdes de su entidad y el desierto coahuilense e incluso pensó en regresar.

"Cuando llegué no me gustó, me quería regresar y poco a poco me fui acostumbrando y ya siento en mi casa adoptiva", reconoce.

Cortés Ramírez opina que el rescate de las lenguas y costumbres del sur país no es suficiente de parte de las dependencias gubernamentales.

El grupo lo integran cerca de 50 estudiantes de diversos Estados del sur y sureste del país que provienen de pobladores indígenas. Únicamente en la Unidad Laguna de la UAAAN hay más de mil 800 estudiantes y la mayoría proviene de esas zonas del país.

"Sinceramente por lo que he visto a la gente no le gusta y nos hacen de alguna manera al lado porque venimos de otras regiones. Hay poca gente a la que le interesa. Falta promover más o animar a la gente y tendría que ser desde niños", dice.

Fabián Espinoza considera que el rescate debe ir más allá de las lenguas y constumbres, pues para mantener eso y evitar la migración de los pobladores deben existir otras condiciones de vida.

"Si hubiera una mejor infraestructura en las comunidades de estas regiones no existiría tanta migración y pérdidas de nuestra cultura, tratamos de paliar aquí el hecho de que fueron sustraídos de su región y al llegar a la universidad sientan un sentido de comunidad y puedan conservar parte de su estilo de vida", explica.