Hilfiger celebra 30 años con "Super Bowl de la moda"

El diseñador estadunidense recreó un estadio de futbol americano y dijo que "a la gente le gusta llevar una vida deportiva, pero quieren seguir siendo chic, cool y a la moda".

Nueva York

Tommy Hilfiger celebró los 30 años de la firma recreando un partido de fútbol americano durante la Semana de la Moda de Nueva York.

El diseñador, que representa en cambio a la juventud estadunidense despreocupada y lúdica, siempre con buenas notas en el expediente, había prometido el desfile más espectacular jamás visto y no quedó lejos de su ambicioso objetivo.

En el gigantesco Park Avenue Armory recreó un estadio de futbol americano y sentó en las gradas a los asistentes, entre el que se encontraba Rita Ora, la novia de su hijo Richard.

Pero el espíritu competitivo del deporte se fundió un clásico sentimental del cine de los años setenta, "Love Story", cuya protagonista, Ali McGraw, es la principal influencia de la colección.

De este cruce nace un nuevo concepto. "Hay una tendencia en el mundo, que es lo que yo he acordado llamar 'athleisure', pues mezcla lo atlético con el ocio y el esparcimiento (leisure en inglés)", aseguró Hilfiger.

"A la gente le gusta llevar una vida deportiva, pero quieren seguir siendo chic, cool y a la moda", añade.

Sobre el campo de fútbol americano, entonces, estuvo todo un equipo de niñas modosas que heredan del espíritu trágico romántico de McGraw la cachemira, el jaquard o el tejido vaquero, así como el estampado de cuadros.

Al actualizarlo, Hilfiger rompe el plisado de la falda, enciende los terciopelos y da un mayor volumen a las lanas, aunque se mantiene fiel a uno de los colores de la temporada, el tabaco, en un maridaje muy otoñal con el burdeos.

Del fútbol americano quedan el cuero y las costuras gruesas a la vista, casi cicatrices al estilo del balón de este deporte, además de las hombreras y la numeración a la espalda, que incluso se imprime en un abrigo de pieles sintéticas.

Tras jugar con las capas, las casacas y las trencas, dejando al aire algún escote en uve o algún cuello caja, Hilfiger, como una estrella del deporte, salió casco en mano a saludar a la hinchada que le ha convertido un emporio textil mundial.