Taminiau, diseñador de la realeza

El creativo fue el encargado de vestir a la reina de Holanda en la ceremonia de su coronación como soberana de ese país el 30 de abril del 2013
Taminiau ha optado por salirse del circuito oficial de la alta costura parisina para mostrar el lado más "humano" de la moda
Taminiau ha optado por salirse del circuito oficial de la alta costura parisina para mostrar el lado más "humano" de la moda (Efe)

Jan Taminiau, uno de los diseñadores preferidos de la reina Máxima de Holanda, ha trasladado su ritmo personal al mundo de la alta costura y mostrado el lado más "humano" de la moda con su próxima colección, inspirada en la belleza de las orquídeas, dijo hoy el diseñador holandés en una entrevista con Efe.

En un desfile celebrado el lunes en la residencia del embajador de Holanda en París, Taminiau ha optado por salirse del circuito oficial de la alta costura parisina para mostrar el lado más "humano" de la moda, comentando las creaciones con la misma cercanía con la que trata a sus clientes en su taller de la localidad holandesa de Bambrugge (centro del país).

"Tras diez años como diseñador te das cuenta de que no quieres que el trabajo de todo el año se esfume en un desfile de seis minutos, porque quieres explicar el cariño, la dedicación y el placer con que los haces", indicó.

Taminiau (Goirle, 1975),  elabora alta costura a ritmo artesanal, donde el factor sorpresa está presente. Lo que en una de las piezas parecen mangas, resulta ser una capa que al abrirse los brazos recuerda las alas de un murciélago. En otra, lo que parece una chaqueta en un traje de pantalón de color ocre, resulta ser un modelo de una sola pieza.

Esa ambigüedad recuerda al atuendo azul klein que Máxima lució en la ceremonia de coronación de su esposo el pasado 30 de abril y que ha consagrado la fama internacional de Taminiau. Esa prenda incluía una capa cuyos laterales caían en un pliegue que creaba la ilusión de mangas, un guiño que el holandés ha recuperado.

El desfile -personalizado hasta el punto de que el público ha llegado a tocar los tejidos- se ha cerrado con un vestido de novia en el que no faltan los bordados y la pedrería que caracterizan el estilo del holandés. Con el mismo orgullo de quien habla de sus "hijos", Taminiau no escatima en detalles para precisar la inspiración en la que basó sus últimos modelos.

Los ornamentos de las prendas evocan los patrones de las flores de orquídea, que el diseñador reconoce también en la estructura de las fotos antiguas de su abuela y los cuarteados que deja el tiempo en el papel de la pared.

Un chal de la India, o más bien "el orgullo con el que las mujeres lo llevan", se mezcla con esos elementos dando lugar a 24 creaciones en las que según el modisto contrasta "lo masculino y lo femenino, lo descubierto y lo tapado, la apariencia de desnudo y, en los tejidos, la dureza del cuero con la fragilidad de las sedas".

La paleta de colores viene marcada por los naranjas sobre el verde, los marrones y ocres que evocan el papel viejo, y la delicadeza del marfil, sin olvidar el burdeos, que se introduce como "elemento clásico" en la colección.

"Los cortes sensuales de mis vestidos suelen gustar a las mujeres que se sienten cómodas con sus formas y su feminidad", dijo el diseñador, cuyo trabajo rico en bordados no cuaja a primera vista en el sentido práctico holandés.

Taminiau cree que puede contribuir con su granito de arena a la transformación paulatina de la moda en su país, si bien el verdadero icono del cambio es "la feminidad con que la reina Máxima" luce tanto sus prendas más informales como las de gala.

El creador, que ha tenido en Balenciaga "un modelo de maestro", espera ahora con ilusión el momento en el que "los vestidos se traducen para la clientela", que oscila en entre "los 20 y los 80 años" y a la que ya se han sumado algunas compradoras españolas.