Puerto Rico, la “Isla del encanto”

Esta isla caribeña tiene grandes razones para llevar este sobrenombre: desde lagos y playas que se iluminan con el movimiento del agua, hasta recorridos por la historia y el desafío en las alturas.

Puerto Rico

Mi viejo San Juan

Con o sin itinerario, recorrer a pie el centro histórico de la ciudad es la mejor idea. Perderse entre sus calles adoquinadas y encontrar antiguos y majestuosos edificios como el Castillo de San Felipe del Morro, es una maravillosa experiencia. Este es un edificio construido a mediados del siglo XVI que alberga gran parte de la historia de la isla. Desde este castillo puedes caminar hacia la Catedral de San Juan Bautista y seguir por la calle del Cristo, en donde encontrarás la Fortaleza, que es ni más ni menos que la casa del gobernador, en la que, siempre que el funcionario se encuentre en la ciudad, recibe gustosamente a los turistas para que recorran la residencia.

Las plazas más representativas del viejo San Juan son la de Armas, la Barandilla, Salvador Brau y, por supuesto, la plaza Colón.

TIP: ¿Quieres llevarte a casa las más fotos impresionantes del viejo San Juan? Entra al Castillo de San Cristóbal y sube a su mirador, el cual, cuando fue construido, se convirtió en el sitio perfecto para cuidar la ciudad.

Toro Verde

Para desafiar las alturas y deshacerte de tus miedos, ¿qué tal un recorrido a miles de metros sobre el piso y sin más salida para regresar a casa que lanzarte en nueve zip-lines (tirolesas de longitudes que sobrepasan los 800 metros de largo)? Como en una película de acción, en el parque ecoturístico Toro Verde no queda de otra más que desafiar las alturas y lanzarte en un arnés. La tirolesa que no debes perderte por nada del mundo es “La Bestia”, que le hace honor a su nombre. Se trata de una zip-line que está catalogada como una de las más altas y largas del mundo: su longitud es de mil 446 metros. Pero ¿cómo te lanzas de esta “Bestia”? ¡Acostado! Aquí puedes sentirte literalmente como un pájaro. ¡Lánzate, abre tus brazos, disfruta del viento y admira tu sombra a cientos de metros de altura!

Hacienda Carabalí

Toda amazona necesita su caballo y uno de los mejores lugares donde lo puedes encontrar es en esta hacienda, que te ofrece vistas impresionantes a través del bosque lluvioso de Puerto Rico. Subir y bajar colinas, y cruzar ríos cabalgando a toda velocidad es uno de los encantos que ofrecen en Carabalí. Pero si lo tuyo no son los caballos, y prefieres la aventura motorizada con muchos caballos de fuerza, entonces debes rentar una cuatrimoto y realizar un recorrido por este mágico bosque.

Después de un día de aventura, mereces una buena comida, y para ello el restaurante de Hacienda Carabalí te ofrece un menú de comida típica puertorriqueña. Ordena un mofongo, que es un platillo elaborado a base de plátano verde que se acompaña con carne de ternera, cerdo o pollo. También puedes ordenar un corte de carne de res acompañado del tradicional pique, una combinación de vinagre y distintos chiles que le dan un toque picante, pero delicioso a las comidas.

Isla Verde

La playa de Isla Verde, que se encuentra muy cerca del aeropuerto, es una de las más famosas de Puerto Rico. Es el sitio perfecto para pasar un día tranquilo y nadar en aguas cálidas y cristalina, y sin preocupaciones. Como el mar generalmente está en calma, esta playa resulta el lugar ideal para que toda la familia se dé un chapuzón y juegue en la arena. Cuando se acerca la hora de la comida, la mejor opción es el restaurante del Hotel Ritz Carlton, ya que ofrece platillos típicos de la isla y comidas internacionales para satisfacer todos los gustos. Si prefieres algo más casual y diferente, organiza un picnic playero, bajo las frondosas palmeras. En Isla Verde hay mercados locales en los que puedes abastecerte de todo lo que se te antoje para comer.

La magia de la bioluminiscencia

Visualiza la siguiente imagen: te subes a un kayak, avanzas poco a poco y, detrás de ti los movimientos que provocas con tu pequeña embarcación no sólo hacen círculos en el agua, también la iluminan. Los remos provocan que todo a tu alrededor tenga un brillo fosforescente e intenso… es como si las estrellas bajaran del cielo a sakudarte. Puerto Rico es uno de los pocos lugares en el mundo en el que se puede observar bioluminiscencia. Pero, ¿de qué se trata? Son pequeños microorganismos llamados dinoflagelados que emiten luz cada que un cuerpo ajeno lo toca o mueve el agua en la que vive. En Puerto Rico existen varios lugares en los que puedes apreciar este fenómeno, como la Bahía de Mosquito, el Lago Fosforescente y Monsio José. Sin embargo, y la mala noticia, es que solo puedes disfrutar de estas bellas imágenes si viajas en una lancha, pues no es posible sumergirse en estas playas ni lagunas, ya que se recientemente se descubrió que los aceites naturales que emite el cuerpo humano matan a estos microorganismos.