La tierra prometida del vino

Mendoza es uno de los lugares de más tradición en viticultura. Su clima, tierra y altura hacen que los vinos sean únicos
Enclavado en el corazón de Tequisquiapan se encuentra VIÑEDOS LOS ROSALES, donde podrás catar “Misiones Chapelet”, un tinto joven y orgánico elaborado con uva Salvador. Si prefieres sabores fuertes, dirígete a Ezequiel Montes para una visita a VIÑEDOS AZTECA.
Viñedo. Imagen de archivo.

Argentina

Mendoza nació para el vino y por el vino. La tradición vitivinícola de esta región argentina es tan antigua como la misma historia de la ciudad: desde hace casi 500 años la zona ha visto brotar vinos exquisitos que conquistan paladares.

Para Alejandro Vigil, enólogo de la Bodega Catena Zapata –o mejor dicho, viticultor como a sí mismo le gusta definirse-, más allá de la riqueza de una tierra seca, es la misma gente la que hace de Mendoza un lugar único para vinos tan amados como el Malbec.

Mendoza abarca 2 mil 400 kilómetros por lo que se pueden ver distintos suelos y climas a todo lo largo y ancho; se extiende por todo el oeste argentino. Desde Cafayate, en Salta, hasta el alto valle de Río Negro y pasa por Catamarca, la Rioja, San Juan, Mendoza y Neuquén, siempre enmarcada por la imponente cordillera de los Andes. Vigil explica que una de las particularidades del suelo argentino es que no tiene influencia del Pacífico ni del Atlántico, como otras áreas viticultoras del mundo, los terruños de Mendoza se alimentan de la nieve que dejan las tormentas en la cordillera.

El origen viticultor de esta región se remonta casi desde su conquista: el clero necesitaba vino para celebrar misa y el suelo, la altura y el clima marcaron el inicio de una historia de vinos ricos en sabor, textura y aromas.

“Nicolás Catena plantó un viñedo donde toda la gente decía que se iba a helar y él lo plantó. Ahí te das una idea que la gente va en contra de la corriente y esto es lo que hace diferente a Mendoza, esto es lo distinto de Mendoza: la gente”, dice el experto que se ha involucrado en proyectos tan ambiciosos como probar hacer crecer un viñedo donde se cree que no crecerá, como la Patagonia, por ejemplo.

Hacer vinos es sentir

Vigil es muy claro al decir que él no es un enólogo, no, para hacer vinos, dice, se necesita sentir, no solo estudiar. Se guía por sus sentidos, por sus impresiones y su intuición. Sí, la enología enseña materias tan importantes como la química en los vinos, pero “el vino se siente y para sentirlo no hay que seguir una línea ni un estudio”, dice.

Por eso él no es enólogo, es viticultor, “sentir que estás haciendo vino es una sumatoria de cosas que no tiene que ver con estudiar enología, sino con hacer, caminar la tierra, respirar el mismo aire que una planta, sentir la misma tierra mojada, el frío, el calor, el sol, la lluvia. Eso es hacer vino”, deja muy claro.

Y aunque no lo dice abiertamente, deja ver que esto de sentir el vino es lo que disfruta de trabajar y embarcarse en proyectos inverosímiles con la familia Catena: desde hace más de 100 años, esta familia que tiene viñedos por toda Argentina, no solo se dedica a estudiar las tierras, calcular las posibilidades, sino que con una perspectiva de hacer lo imposible, ha desarrollado todo un concepto de parcelas y cómo tratar a cada una según sus características de suelo, clima, posición de la viña.

“Lo importante es la raíz, es una familia completa que generación tras generación se dedica a hacer vinos”, dice Vigil y se extiende: estas Bodegas, además de estar por todo Mendoza, han buscado nuevas posibilidades: viñedos en la Pampa, la Rioja, Salta o Santiago del Estero, en esta última zona existieron viñas, pero dejaron de cultivarse, “es un proceso muy lindo. En general ese tipo de procesos lleva más al fracaso, pero de todos esos fracasos hay algunas cosas que funcionan y en ese proceso estamos”, explica.

Uno de los más nuevos proyectos, dice Vigil es explorar posibilidades con variedades de uvas criollas, aunque este recién comenzó hace menos de cuatro años, por lo que sus resultados no podrán conocerse –y probarse- sino hasta dentro de unos 11 o 12 años más, “debes buscar toda la vida, debes ser lo suficientemente ansioso para seguir buscando”, dice.

Para saber más: vista el sitio www.catenawines.com/es para conocer más sobre una de las familias con mayor tradición en vinos argentinos.