La vida entre dos aguas

Rentar un auto y recorrer la autopista Transpeninsular de Los Cabos a la Paz, es una experiencia imperdible para los amantes de la naturaleza, y más todavía si lo haces en familia

Los Cabos

Piensas en Los Cabos y seguro viene a tu mente una enorme ballena gris a media pirueta sobre el Océano Pacífico. Luego recuerdas que la temporada de avistamientos sólo dura de diciembre a febrero y te preguntas si vale la pena visitar la península este verano.

Pero Los Cabos no son solo ballenas y lanchas rápidas. San José y San Lucas son apenas la puerta a lo que puede ser una extraordinaria experiencia a lo largo de Baja California Sur, un estado pleno de contrastes, cultura, belleza natural y mil cosas por conocer.

Descubre Baja California Sur este verano, montado en un jeep con la familia para recorrer unos días su moderna autopista Transpeninsular con el océano Pacífico en una ventanilla y el desierto en la otra, y otros la vieja carretera entre las montañas que corre serpenteante a la par del Mar de Cortés.

Con niños en la carretera
Echarse todo el día en una tumbona con un libro para leer en esos ratos que el sueño lo permite es una postal ideal para muchos. Sin embargo, para los que buscan emociones nuevas con niños, es imprescindible planear un programa aventurero, pero seguro.

Lo más fácil es rentar un auto y dejarse fluir; con el GPS de tu smartphone, un mapa que consigues en el hotel y agua embotellada, pasarás unos días geniales muy al estilo Indiana Jones con compañía: desde pasear en camello, velear, volar en paracaídas, liberar tortugas, snorkelear o visitar galerías de arte, Baja Sur ofrece diversión para todos y para cualquier bolsillo.

Un viaje por carreteras con niños debe ser bien planeado y emocionante, pero no agotador, así que la propuesta es un paseíto de cinco días por la mitad baja del estado, con traslados cortos de una o dos horas, y paradas para disfrutar el entorno, la comida y las posibilidades de diversión.

DÍA UNO: LOS CABOS
Ubicados justo en la punta de la península, con varias playas pequeñas para remojar los pies y una que otra para nadar un poco o hacer surf. Las mejores de la zona son Palmillas, el Chileno y Santa María, muy familiares, y Costa Azul, para los surfers.

Más “pueblito”, San José del Cabo ofrece vistas espectaculares al Mar de Cortés, un zócalo con cafecitos y gelatos, galerías de arte y  un romántico kiosco. Al este se encuentra Puerto Los Cabos, un conjunto de fraccionamientos de lujo alrededor de una pequeña Marina, con una playa que vale su arena en oro, llamada La Playita.

San Lucas es un lugar pequeño y más cosmopolita, con restaurantes, tiendas y una gran marina donde ofrecen todo tipo de tours: paseos en camello por las dunas, cabalgatas por la playa, visitas a El Arco, nado con delfines, bajadas en tirolesa, vuelos con retromotores o alas delta, o carreras en boogie. A más adrenalina, mayor precio.

DÍA DOS: TODOS SANTOS
De Cabo San Lucas a La Paz corre la autopista Transpeninsular, relativamente nueva, tiene buen mantenimiento y unas vistas asombrosas. El corrido lleva cerca de dos horas, pero vale la pena parar justo a la mitad, en el Pueblo Mágico de Todos Santos.

Apenas unas 10 manzanas de construcciones pintorescas y estilo californiano antiguo, está cuajado de galerías de arte, mercados de artesanías y pequeños restaurantes de autor. Es un lugar que vale las pena recorrer a pie y con calma.

No olvides hacer una escala en el Hotel California que, dicen, inspiró la famosa canción de The Eagles (aunque no hay pruebas de ello). Tiene once habitaciones y una tienda-bazar donde encuentras desde ropa, y recuerditos hasta miel del desierto o sal roja.

Unos dos kilómetros hacia el mar se encuentra el campamento tortuguero Las Playitas, para liberar tortugas recién nacidas. Tienen pagina de internet, para llamar y preguntar qué días liberarán. ¡A los niños les encanta!

Pero si lo tuyo es la aventura, lánzate a Playa Cerritos, 10 kilómetros hacia el sur (salida al Km 62 de regreso a San Lucas), famosa entre los surfers que visitan la región. Grandes olas y mucho intercambio cultural, además de una nutrida oferta de instructores que por 500 pesos enseñan a pararse en una tabla a cualquiera que tenga más de seis años.

DÍA TRES: ISLA ESPÍRITU SANTO
Duerme en Todos Santos o viaja de noche, pero procura estar temprano en el malecón de La Paz para aprovechar tu día en La isla Espíritu Santo. Puedes contratar un tour con comida y equipo o pagar un simple viaje en lancha para darle a la aventura por tu cuenta.

En el camino encontrarás mantarrayas, tortugas, lobos marinos y peces multicolores. Ya en el archipiélago, la arena fina y blanca y el agua transparente te robarán el corazón. Es posible practicar snorkel, buceo y otras actividades acuáticas de observación de la naturaleza y la vida pelágica.

La mayoría de las excursiones duran unas seis horas, así que al regreso puedes recorrer algo de La Paz, como el Malecón y algunos de sus restaurantes y bares. Eso sí, si se te antoja ir al Museo Regional de Antropología e Historia, al Jardín Botánico o al Museo Comunitario de la ballena, conviene quedarse un día más, porque cierran a las seis.

DÍA CUATRO
Toca el regreso por la carretera federal hacia San José del Cabo. Serpenteante entre montañas, con pronunciadas subidas y bajadas, es menos cómoda que la Transpeninsular, pero ofrece un panorama único del desierto de baja y su vegetación.

La idea es llegar a Cabo Pulmo. Tendrás que conducir 10 kilómetros en una pista de arena suelta, dese el poblado Los Barriles hacia la playa. Este pequeño Cabo es un parque nacional que posee el mayor arrecife coralino del Océano Pacífico, con una biodiversidad impactante.

Hace ya tiempo que los pobladores cambiaron su actividad económica de la pesca hacia el ecoturismo de aventura, con la organización de salidas a snorkelear y bucear por el arrecife, ¡una experiencia increíble! Justo en verano, los tours para nadar con el tiburón ballena son el hit.

Pasa la noche en la caravana ecolofriendly, con búngalos construidos de madera y palma y completa la aventura.

DÍA CINCO
Disfruta Cabo Pulmo hasta la hora de la comida y luego sal a carretera rumbo a San José. En el camino puedes visitar alguno de los diferentes pueblos del Cabo del Este: Buena Vista, Miraflores y Santiago.

En Buena Vista es tradicional ir al hotel de la ciudad, famoso por sus aguas termales. También tiene una antigua hacienda militar y el Cerro de la Bandera, con una de las vistas panorámicas más impresionantes de la zona.

Santiago es un pueblo agrícola, pero tiene un pequeño zoológico, el único en las dos Bajas, que le gustará a los niños a pesar de que es muy pequeño.

Finalmente está Miraflores el mayor productor de talabartería en todo Baja Sur. También tiene fábricas familiares de muebles rústicos, diseñados y construidos de acuerdo a la forma natural del árbol. Sólo utilizan árboles ya caídos.

El dato
Protegida por la UNESCO como biósfera natural, la Isla del Espíritu Santo queda a escasos 33 kilómetros de la Paz.