Hierve el Agua: un paraíso mágico

Un lugar de ensueño hecho por la naturaleza 
Cascadas petrificadas en Hierve el agua, Oaxaca
Cascadas petrificadas en Hierve el agua, Oaxaca (Shutterstock)

Oaxaca

No era el mejor día para viajar, pero la curiosidad por conocer uno de los atractivos naturales más imponentes de México, despertó el entusiasmo. Las cascadas petrificadas de Hierve el Agua, una reserva que ha conservado las huellas prehispánicas de la cultura zapoteca, me hizo olvidar que el clima no acompañaba pero que seguía siendo la mejor opción, dentro del listado de destinos por visitar en Oaxaca.

¿Cómo llegar?

Toma la carretera federal 190, las secuelas climáticas se hacían notar con algunos derrumbes a orillas del camino. Cosa que no me amedrentó. Continué como una persistente viajera, hasta cumplir el objetivo. El trayecto decorado por las montañas, quietas, voluminosas y de elevaciones diversas, se convierte en un sedante natural para la mente. A los costados de la carretera se aprecian también formaciones rocosas de color verde claro, misma piedra que he visto en algunas construcciones de la zona.

Tras una hora de viaje, tomo la desviación a San Lorenzo Albarradas que conduce hasta el pueblito de San Isidro Roaguía, lugar que acoge el monumento natural ubicado en terrenos ejidales y que es administrado por la comisaría.

¿Dónde comer?

Al ingreso del recinto se encuentra un restorán con antojitos y comida casera. Más adelante, pequeñas fondas de comida típica y artesanías, son la antesala que recibe a los visitantes que acuden por uno o más días. Hasta ahí se puede llegar en auto para dar inicio al recorrido a pie.

Su origen

Se dice que Hierve el Agua fue un lugar sagrado para los zapotecas, una de las culturas prehispánicas más avanzadas que se asentaron en Oaxaca y cuyos vestigios conforman hoy las zonas arqueológicas de Monte Albán y Mitla, aunque en Mitla también vivieron los mixtecas. Junto con ello, la consabida leyenda que dice que en épocas decembrinas, las cascadas se abren como dos opulentas puertas para que los visitantes ingresen a ver por dentro la concavidad que se mantiene oculta el resto del año. En ella, se encontrarían tesoros y joyas. Pero además, para quienes hayan sufrido la pérdida mortal de un padre o un hijo, un canto coral se escucharía para dar calma a su alma.


El paisaje

La vegetación que enmarca a Hierve el Agua la conforman árboles frondosos, no muy altos. Aunque sin duda, el mayor atractivo son sus cascadas petrificadas que emergen de una sierra teñida por distintos tonos de verde. Las estructuras pétreas han tomado esa forma debido a sus minerales, (calcio, potasio y azufre) que, al contacto con el agua, se endurecen como una piedra dando el significado a su nombre.

Hierve el Agua aún conserva su condición rural. Se ha implementado una infraestructura que no rompe con el paisaje, sino que lo respeta y lo vuelve algo más acogedor para el visitante. A pesar de tener seis cabañas y cerca de doce habitaciones equipadas, también está la posibilidad de acampar, lo ideal para esto último es hacerlo en épocas de más calor para evitar los contratiempos que las lluvias pueden provocar, como los deslizamientos. En esta oportunidad, el clima me obligó a acampar dentro de las palapas recién construidas. Cuentan con una amplia cocina equipada, hornos a leña, lavaplatos y un espacio de unos treinta metros cuadrados donde presumiblemente se dispondrán mesas y sillas para la atención al público en un futuro. Frente a estos futuros espacios culinarios, se encuentra la alberca principal, los baños y vestidores.

Sin duda, Hierve el Agua es un sitio apto para contactarse con la naturaleza, hacer senderismo, purificarse en los ojos sulfurosos y tomar muchas fotografías

El dato

Hierve el Agua está en un terreno ejidal, por lo que es un sitio administrado por la comunidad en base a turnos que se acuerdan. como no hay teléfono de contacto, si llegas después de las 19:00 horas, debes acudir a la comisaría de la ranchería Roeguía, para pedir permiso para ingresar.