Flaine, el centro de esquí francés

Un nuevo y elegante hotel le dio nueva vida a esta pequeña ciudad, lo que la puso en la punta del iceberg.
Flaine se inauguró oficialmente el 17 de enero de 1969. Las pistas las diseñó el excampeón mundial Émile Allais, que empezaban en las puertas, así como esculturas al aire libre de Dubuffet, Picasso y Vasarely, durante la siguiente década se convirtió en uno de los centros turísticos de moda en Europa.
Flaine se inauguró oficialmente el 17 de enero de 1969. Las pistas las diseñó el excampeón mundial Émile Allais, que empezaban en las puertas, así como esculturas al aire libre de Dubuffet, Picasso y Vasarely, durante la siguiente década se convirtió en uno de los centros turísticos de moda en Europa. (Foto: Shutterstock)

A finales de 1960, el arquitecto húngaro, Marcel Breuer, voló en helicóptero hasta un valle vacío justo al norte de Mont Blanc. Recién disfrutaba del éxito de una serie de edificios de alto perfil en Europa y Estados Unidos, incluyendo la sede de la UNESCO en París, pero por debajo de él, ahora, una pequeña meseta donde la oscuridad del bosque le cedía el paso a la ladera de la montaña, estaba el escenario de lo que prometía ser su encargo más notable. “¡Qué sitio tan maravilloso!”, exclamó. “¿Cómo podemos evitar estropearlo?”.

Las instrucciones eran el sueño de cualquier arquitecto, diseñar totalmente un centro de esquí desde cero, con hoteles, restaurantes y departamentos, en un sitio inmaculado de asombrosa belleza. A Breuer le dio la oportunidad de poner en práctica las teorías que desarrolló como estudiante, y luego como profesor, en la escuela Bauhaus de Alemania. En Flaine, su nuevo centro turístico, la forma quedaría en segundo lugar a la funcionalidad, con edificios hechos de concreto prefabricado en lugar de madera y piedra como era la tradición. Y ese lugar tendría una unidad de estilo, hasta las luces de las calles, las chimeneas y los muebles las diseñó personalmente, incluso la elección de la fuente de para las señales.

Flaine se inauguró oficialmente el 17 de enero de 1969. Las pistas las diseñó el excampeón mundial Émile Allais, que empezaban en las puertas, así como esculturas al aire libre de Dubuffet, Picasso y Vasarely, durante la siguiente década se convirtió en uno de los centros turísticos de moda en Europa. Aunque no mucho tiempo después, su atractivo empezó a decaer, la arquitectura que alguna vez se consideró futurista ahora le recordaba a los visitantes los edificios del sector público o los bloques de vivienda de la Unión Soviética. Cuando lo visité por primera vez, a final es de la década de los años 80, mi madre lo llamó “el Woking de los Alpes”, una referencia a los estacionamientos de varios pisos de nuestra fea ciudad en Inglaterra.

Con el tiempo, Flaine empezó a ser conocido como un centro turístico familiar de bajo costo y los hoteles que alguna vez fueron glamorosos se transformaron en edificios de departamentos u hostales juveniles. Cuando se sumaron los nuevos desarrollos satélite (Le Hameau de Flaine, en la década de 1990; y Flaine Montsoleil en 2008) se rechazó el estilo de arquitectura brutalista de Breuer, en su lugar regresaron a los genéricos lugares comunes de los chalets. Mientras tanto, en la plaza principal donde Breuer esperaba que todas las tiendas compartieran una identidad visual común libre de publicidad intrusiva, un gran letrero verde dice “Monster Burger”.

Así que es una sorpresa descubrir que se eligió a Flaine como la ubicación para la última apertura de Maisons et Hotels Sibuet, una de las compañías hoteleras más famosas de Francia. El grupo familiar con sede en Megève, un centro turístico que fundó la baronesa Noémie de Rothschild en la década de 1920 para ser un rival exclusivo para St Moritz, y que difícilmente podría ser más distinto al funcional, igualitario Flaine. También Sibuet es un poco extraño para que encaje, que hizo su nombre al realizar una lujosa transformación de un antiguo chalet en Megève para hacer Les Fermes de Marie, lleno de cojines suaves y telas suntuosas, y pasó a abrir propiedades de cinco estrellas en Provence, Lyon y Saint Tropez.

De hecho, la fuerza motriz detrás del nuevo hotel de tres estrellas en Flaine no es madame Sibuet, sino sus hijos, Nicolas, 32 años, y Marie, 28 años. Inspirados en los hoteles del centro que están de moda de las marcas Ace, Mama Shelter y Generator, idearon lo que el grupo llama “una nueva visión de la hotelería”. En la práctica, esto significa habitaciones cómodas, pero básicas y asequibles, pero con una gran zona de vestíbulo, bar y restaurante.

Sibuet adquirió Le Totem, que fue el último hotel en Flaine cuando se cerró tres años antes. Siguió una frenética renovación y acondicionamiento y el hotel de 96 habitaciones abrió el 18 de diciembre. Lo visité la noche de apertura, pero la “visión” ya parecía que se había alcanzado plenamente.

Al vestíbulo no lo domina la recepción sino la tienda de alquiler de esquís de la casa. Más allá está una sala abierta  y restaurante, en un lado tiene ventanas del piso al techo que dan hacia el bosque y la montaña. Los muebles son vintage de mitad del siglo: coloridas telas de lana que se inspiran en los diseños de los navajos (“queríamos añadir algo de calidez al Bauhaus”, dice Jocelyne Sibuet). Hay juegos de arcadia retro, pilares de concreto expuestos y muros, y algunas de las clásicas sillas Wassily de Breuer, correas de cuero negro recubren las telas de estilo de nativos estadounidenses. El personal viste de jeans y camisetas blancas pegadas que dicen Skiers are better lovers (Los esquiadores son mejores amantes), que probablemente suena mejor si el inglés no es tu primer idioma.

Afuera, Flaine, que gran parte tiene la protección como “monumento histórico”, sigue notablemente sin cambios, listo para que lo descubra un nuevo público que creció con la estética retro de Mad Men. Las formas de diamante dentro de las fachadas de concreto de Breuer y los marcos de las ventanas crean sombras que animan los edificios mientras se mueve el sol por encima.

Incluso aquellos que luchan por sentirse bien en un centro turístico de concreto no se pueden quejar del esquí. Éric Boissonnas, eligió este sitio, y casi lleva la compañía a la quiebra al construir el camino de acceso, por su ubicación ideal, al fondo de una cuenca alta que en su mayoría se orienta hacia el norte. A mediados de diciembre, cuando muchos centros turísticos alpinos cerraron debido a la falta de nieve, 90% de las pistas de Flaine estaban abiertas. Este fin de semana, la nieve en la punta tiene más de dos metros de profundidad.

Ahora los Sibuet se enfocan en implementar su concepto, bajo una nueva marca, Terminal Neige. Haciendo un lado la estética, el aspecto más emocionante del plan es su voluntad de tomar espacios poco convencionales, que deben venir con un mayor riesgo financiero. El siguiente es la ambiciosa transformación de una estación de teleféricos en desuso en Avoriaz, y remodelar un hotel del siglo 19 en la cumbre del ferrocarril de Montenvers, por encima de Chamonix. “Queremos tener retos, para hacer algo diferente, tratamos de ser pioneros”, dice Sibuet. Breuer seguramente lo aprobaría.