Valencia: Un corazón de luz y fuego

Descubre Valencia a través de sus fiestas, historias y tradiciones

España

Llegué a Valencia más atraído por su cocina que por sus fiestas, historia, tradiciones y la calidad de la gente que, hasta antes de mi visita, desconocía casi por completo.

Justo después de salir de la modernista estación Norte, me di cuenta de que la capital de esta provincia española, fundada por los romanos en el año 138 a. C., era mucho más que la paellera rebosante de exquisitos ingredientes que yo tenía en mente. Valencia es un corazón de luz y fuego que late al ritmo de su gente.

¡Qué comience la fiesta!

Aquellos eran días de fiesta y por los callejones del centro de la ciudad un arroyo de gente festiva salía a las calles para convertirse en un alegre río que tenía como dirección la impresionante plaza del Ayuntamiento de la ciudad. Al ver aquella imagen decidí dejarme llevar por el cauce humano.


Un sórdido estallido se escuchó en el cielo. “Faltan diez minutos para que arranque la Mascletà”, me dijo un viejo y alegre valenciano que llevaba un pañuelo azul amarrado al cuello. Este hombre sería quien me explicaría que todos los días de las famosas “Fallas”, en punto de las 14:00 horas, tiene lugar un singular y apoteósico espectáculo pirotécnico de fortísimos ruidos rítmicos que deja abierta la boca de cualquier amante de los fuegos artificiales. Luego de la violenta exhibición de apenas cinco minutos de duración que detona sin piedad hasta cuatro mil cohetes en 15 segundos, me encaminé al famoso barrio del Pilar.


La Fallas

Sin buscarlo, las laberínticas calles flanqueadas de edificios mediterráneos, ventanas de madera y balcones de elaborada herrería me llevaron frente a una gigantesca escultura, una impresionante estructura que forma parte de una hermosa celebración considerada en España como una fiesta de interés turístico internacional, las Fallas.

“La tradición y el nombre de Las Fallas –me aseguró Mariela Martínez, una pintora que dejó por un momento los últimos retoques que daba a la escultura de más de 15 metros de alto hecha de madera y poliestireno en la que doce personas habían trabajado por un año– provienen de la quema de hogueras que realizaban los carpinteros la víspera de la fiesta de su patrón, San José”.


Más tarde, un carpintero de nombre Vicente Rivera, me explicó (en una mezcla de español y del valenciano que aquí se habla) que la gente decidió hacer esculturas con la madera con temas de sátira política.


De paseo por la ciudad

Después de hacer unas fotos a las famosas falleras, las chicas que visten el traje clásico cuyos bordados llamados espolín son confeccionadas con 800 agujas, decidí pasar por la Catedral de Valencia, un sorprendente templo que fue construido en 1238 sobre la antigua mezquita de Balansiya, que se alzó sobre la antigua catedral visigótica y que, a su vez, fue edificada sobre un antiguo templo romano dedicado a Júpiter o Diana.

Ya estando ahí, y siguiendo el consejo de Vicente, escalé el campanario de Miguelete (el Micalet, como le conocen en casa) para apreciar la mejor vista de la ciudad.


Patrimonio de la Humanidad

Desde aquella cumbre, donde se escuchaban las bandas tocando paso doble, se apreciaba la Lonja de la Seda, una obra maestra del gótico civil valenciano y que es Patrimonio de la Humanidad de la Unesco en el que es imposible dejar de mirar las columnas y los techos que parecen gigantescas palmeras. Justo frente a la lonja mercantil se encuentra el hermoso Mercado Central con su amplísima oferta gourmet, altamente recomendable para degustar embutidos y olivos.


Valencia nocturna

Ya entrada la noche, luego de recorrer en bicicleta el barrio del Carmen, el de Russafa –el de moda de Valencia– y la Ciudad de las Artes y las Ciencias, la famosa obra del arquitecto Santiago Calatrava, regresé al Pilar. Mariela me recibió con la noticia de haber ganado el primer premio con su Pantomima. Ahí, en el corazón de Valencia, frente a un fuego de madera de naranjo, Mariela me aguarda con un plato de paella recién hecho en la plaza, justo como esperaba y mucho más.