Esquiadores profesionales te enseñan hacer skii

Los mejores esquiadores del mundo se reúnen en Val d’Isère, una empresa de chalets de lujo para ofrecer a sus huéspedes la oportunidad de seguir sus pasos.
El entrenamiento ocurre en Le Chardon Mountain Lodges en donde experimentarás la velocidad, la sensación de tu pie, la posición de tus manos.
El entrenamiento ocurre en Le Chardon Mountain Lodges en donde experimentarás la velocidad, la sensación de tu pie, la posición de tus manos. (Foto: Shutterstock)

En la enorme puerta de inicio de slalom, muy por encima de centro de esquí francés de Val d’Isère, la ex campeona Géraldine Petit revelaba sus secretos. “Debes estár en tu burbuja, ignorando todo lo que está a tu alrededor, solo tomando respiraciones largas y lentas”, dijo. “Entonces, poco antes de empezar, respira rápido y breve -hup, hup,hup- para realmente tener adrenalina, y después apoya tus pies y sal disparado”.

Así lo hicieron los mejores esquiadores del mundo para la Critérium de la Première Neige, el evento que desde hace 60 años marca el inicio de la temporada de competencia de esquí alpino. Esta es tierra sagrada: la pista de la Face de Bellevarde fue sede del descenso olímpico en 1992 y el Campeonato Mundial en 2009, los eventos que ayudaron a impulsar a Val d’Isère a la liga premier de los centros de esquí mundiales.

Normalmente está fuera del alcance del público desde que empieza la temporada hasta después de que terminan las carreras Critérium, pero estuve allí la semana pasada -vestido en una lycra de una sola pieza, viendo hacia la pista inyectada de hielo -en una nueva carrera- en un campo de entrenamiento que estrenó uno de los operadores de chalets de gama alta del centro de esquí.

En la década de 1980, era normal que los esquiadores aficionados imitaran a sus héroes al vestir “pantalones de carreras” ajustados y usar esquís largos y delgados, pero el esquí ya cambió. En la actualidad, las líneas de teleféricos están llenas de personas que utilizan ropa holgada Gore-Tex y llevan esquís anchos, backpacks, palas y sondas, se ven listos para una expedición de esquí de montaña en el Himalaya, incluso si en realidad están en camino hacia el almuerzo.

Lo que impulsa esta transformación son los vendedores de la industria quienes, durante la última década, cambiaron su enfoque de las carreras de fuera de la pista e incluso acuñaron un nuevo término para la carrera: Free-ride (el esquiador elige el recorrido con total libertad). Los pósters de publicidad y los comerciales de televisión que alguna vez mostraron exclusivamente competidores de velocidad en lycras de una sola pieza ahora presentan free-ride que caen en la nieve o saltan los acantilados.

Al lanzar ahora los viajes de carreras de entrenamiento Le Chardon Mountain Lodges nada de nuevo contra la corriente, o tal vez responde a los primeros rayos del resurgimiento de las carreras. La compañía opera cinco chalets cuyos puntos de venta habituales son las cenas de cinco platos, el vino fino, los masajes y tratamientos de spa, y gracias a que tienen una ubicación exclusiva en el borde del pueblo, balcones y terrazas que tienen vistas hacia el vacío valle Machet cubierto de nieve. Pero Le Chardon también tiene un pedigrí de carreras. El jefe es Jamie Rennie, de 31 años, un escocés quien anteriormente competía en slalom y slalom gigante para los equipos escocés y británico. Su primo, y el hombre que dirige los cursos de carreras, es Alain Baxter, el esquiador olímpico más exitoso de Gran Bretaña, después de ganar la medalla de bronce en Salt Lake City en 2002 (le quitaron la medalla después de que no logró pasar las pruebas antidoping a causa de un inhalador Vick, aunque posteriormente lo exoneraron). Otro pariente es la snowboarder, Lesley McKenna, tres veces participante olímpica y ganadora de dos eventos de Copa Mundial.

Estaba programado que Baxter dirigiera el curso corto de prueba del pasado fin de semana pero se rompió las costillas la semana anterior y tuvo que retirarse. En su lugar se reclutó a Petit, de 24 años, nativa de Val d’Isère quien esquiaba antes de cumplir los dos años, compitió en el circuito profesional durante seis años y es conocida por todos como Gégé. Cuando nos reunimos para un té y pastel en el chalet durante la primera noche, su sonrisa agradable y coletas rubias ocultaban su compromiso férreo para un deporte brutal.

Después de mencionar despreocupadamente que se rompió el tobillo y las rodillas, nos cuenta sobre una carrera en Austria el 13 de enero de 2012 (un viernes). “No tengo idea de lo que sucedió, pero cuando crucé la meta estaba en el suelo”, dice. “Sólo recuerdo que me estiré para tocar mi cara, después bajé la mano y estaba cubierta de sangre. Lo siguiente que supe es que estaba en el hospital con tubos que salían de mis brazos”. Entró en coma por varias horas y tenía huesos rotos en su rostro, pero regresó para ganar más carreras antes de retirarse en 2013.

Mi primera carrera se siente increíblemente rápida, las puertas azul y rojo pasan rápido. Los esquís parecen tomar control, me volteo de un lado al otro; todo lo que puedo hacer es aguantar. En el fondo me encuentro con Benjamin Dubois, el director técnico de la Ecole du Ski Francais, quien ayuda a Petit. Espero que lo sorprenda mi velocidad, para que me dé una palmada en la espalda y me diga que puedo ser un competidor. En lugar de eso, hay problemas, muchos, incluyendo, pero no limitándose a un “tronco parásito”, la posición de brazos equivocada, la parte exterior del esquí con retraso, demasiado peso en la parte interna del esquí. Está claro que aquí hay un nivel de escrutinio mucho más elevado del que esperas en una lección normal de esquí.

Lo hacemos de nuevo, y de nuevo, y de nuevo. Esta es la clave, dice Petit. “Con el esquí normal nunca haces la misma vuelta dos veces, pero al entrenar con puertas, haces la misma vuelta 20 veces y empiezas a aprender mucho sobre la velocidad, la sensación de tu pie, la posición de tus manos”.

Pero, ¿para qué molestarse en entrenar esquí más rápido entre puertas, cuando todo lo que haces es entrenar? De hecho, hay un pequeño pero creciente número de carreras que le dan la bienvenida a aficionados, algunos de ellas ahora con tal exceso de demanda que los organizadores tienen que sortear los lugares. Sin embargo, el punto real es que el entrenamiento de carrera es un atajo para mejorar la técnica general de esquí, una especie de escuela de esquí supercargada. “Hace que seas mucho más preciso, más agresivo, y cuando eso lo pones en práctica en el esquí libre, hace una diferencia considerable”, dice Baxter.

Sus cursos en Le Chardon durarán una semana, van a cubrir todo el rango de técnicas de slalom y slalom gigante, y con los análisis de video (junto con la champaña y los canapés) de regreso en el chalet cada noche. Sólo pasé un día con Petit, pero al final sentí que mi técnica mejoró más que en años de esquiar de manera complaciente y sin pensar. En el siguiente viaje, mis esquís anchos tal vez tendrán que quedarse en casa.