Del cacao al chocolate

En enero de 2014 abrió sus puertas un museo en medio de la selva tabasqueña

Tabasco

Campiña tabasqueña, 32 grados centígrados a la sombra. Inesperado clima fresco de junio. Una cacaotera familiar ubicada en la Ranchería Cumuapa, Cunduacán, entre Comalcalco y Villahermosa, es un nuevo atractivo turístico de Tabasco que reanima la historia del divino fruto dorado que Quetzalcóatl obsequió a los hombres.

DRUPA Museo Interactivo del Chocolate da el toque gourmet a la ruta del cacao que incluye a las haciendas La Luz, Jesús María y Finca Cholula. Aquí inicia una travesía de tres días desde la capital a Playa Paraíso. En el trayecto se puede visitar la zona arqueológica de Comalcalco y sus asentamientos construidos con barro cocido; la laguna salada de Mecoacán, una de las reservas ostioneras más importante de Mesoamérica; y por supuesto, se descubre al cacao como un elemento primordial de la cosmogonía maya.

En este pedacito de suelo de la región de Chontalpa, los Vasconcelos convirtieron su casa en un museo y diseñaron un recorrido para que el visitante experimente un día de trabajo del jornalero tabasqueño, y conozca la relevancia cultural y gastronómica que tiene el cacao para el mundo.

El cacao es el tema central en DRUPA: aborda la domesticación de la semilla realizada por los antiguos mexicanos, sus primeros usos como moneda de cambio y su simbología en ceremonias y rituales; pero sobre todo, sus aplicaciones gastronómicas, su identificación y consumo global a través de su presentación universal: el chocolate.

El preámbulo del recorrido incluye mucho repelente para mosquitos, un abanico, un pañuelo para limpiarse el sudor, agua embotellada y las recomendaciones de Memo Vasconcelos, guía y trabajador del cacao, quien da la bienvenida a un pequeño grupo de exploradores.

DRUPA es un proyecto que surge de la iniciativa del chef Armando Muñoz Vasconcelos. También participa la chef Lizbeth Hernández, responsable de promover el atractivo gastronómico en la segunda y tercera parte del recorrido en este peculiar museo.

“DRUPA surge como una necesidad de rescatar las tradiciones familiares. El Chef Armando y yo somos primos hermanos, ambos crecimos en este ambiente. Llevamos el cacao en la sangre. La cacaotera de la familia ha sido trabajada por cuatro generaciones. El cacao es el orgullo de nuestros ancestros y en DRUPA revivimos la historia del manejo del cacao y el chocolate, según los Vasconcelos”, expone Memo antes de caminar por platanales y árboles de pimienta gorda, entre mosquitos y hormigas, bajo la sombra de macuilís y cocoítes.

Inicia el “camino dulce”

Quibées la primera etapa del recorrido donde se conoce todo acerca de la plantación, el clima, el tipo de tierra, las herramientas para plantar y cosechar, así como las especificaciones y cuidados que debe tener el cacao. Memo Vasconcelos explica que la cosecha de los frutos es bajo lluvia, durante los meses de noviembre a marzo.

“De lunes a jueves cortamos, y viernes y sábado hacemos la quebrada”, dice el agricultor cacaotero para referirse a la actividad liderada por el patriarca, que involucra a toda la familia y representa un momento de comunión. En la quebrada se obtiene el mucílago y la semilla, lo más preciado del fruto. “Preservar y mantener rentable la labor de los ancestros y enaltecer el trabajo del campesino”, dice Memo Vasconcelos, “son objetivos principales en DRUPA”.

Kcho es la segunda etapa y se refiere a la aplicación del cacao como un ingrediente fundamental de la cocina mexicana, el valor del trabajo artesanal y tradicional en el tostado del grano, la elaboración del chocolate de mesa y sus aplicaciones en la bombonería actual. En esta parte del recorrido, la chef Lizbeth Hernández y su ayudante, Perla, ofrecen al grupo de exploradores una bebida refrescante de mucílago del cacao: cacaguada.

Dua es la tercera parada en DRUPA: un espacio para degustar el cacao en dualidad, es decir, solido o líquido, dulce o salado, frio o caliente… y descubrir que el cacao no solo es un ingrediente para la elaboración del chocolate, sino un producto multifuncional dentro de la cocina mexicana.

Dos festivales gastronómicos internacionales en Tabasco

La experiencia gourmet en DRUPA y el sabor en la cocina de los Vasconcelos es un novedoso atractivo en la ruta del cacao, que tendrá su evento principal del 25 al 29 de noviembre con la sexta edición del Festival del Chocolate. Se estima que unas 100 mil personas podrán disfrutar de conferencias, talleres, recorridos, concursos y más actividades culturales y recreativas en el Parque Tabasco. Otro evento gastronómico internacional será el Festival del Queso Artesanal, que del 14 al 16 de agosto realizará su tercera edición en Tenosique. El evento reunirá a los mejores exponentes del sector productivo de la región, chefs y personalidades de la industria gastronómica mundial. Queso de poro, doble crema y ahumado, son algunas muestras de la gran variedad que se produce en la zona de los ríos, la mayor cuenca lechera del estado.

Dónde hospedarse

Quinta Real es un punto de referencia para trasladarse a DRUPA en un tiempo no mayor a 40 minutos por la carretera Cárdenas-Villahermosa. Este hotel tipo hacienda rescata grandes tesoros de la cultura tabasqueña, como la colección de manuscritos del poeta Carlos Pellicer que se exhiben en el lobby. Para destacar, el restaurante Persé que renovó su menú con la llegada del chef Aldo Aguilar; su foyer que hace las veces de galería de arte; y su terraza principal con capacidad para 600 personas. DRUPA Y Quinta Real son dos referentes de la Secretaría de Turismo de Tabasco que busca consolidar las rutas turísticas del estado para todo tipo de visitantes.