Sobre el hielo delgado

El espectro del cambio climático acecha a St Moritz, el centro turístico para el turismo de invierno.
St Moritz es tal vez el centro turístico de deportes de invierno más famoso del mundo y el más distintivo.
St Moritz es tal vez el centro turístico de deportes de invierno más famoso del mundo y el más distintivo. (Foto: Shutterstock )

Estábamos esperando la carrera de caballos White Turf cuando empezó a caer nieve en St Moritz, y continuó así todo el día siguiente. Suave, posándose, silenciosa: 15 centímetros o más. Ciertamente no era una enorme tormenta de nieve al estilo de Nueva York; era respetuosa, tal vez como una especie de disculpa, se esperaba desde noviembre.

St Moritz, tal vez el centro turístico de deportes de invierno más famoso del mundo y el más distintivo, no soñaba con una Navidad verde, gris y café, sin embargo así fue. Y la nieve fue muy escurridiza hasta ahora. “Creo que es el peor invierno que hemos tenido”, me dijo un residente.

No fue un desastre total: los esquiadores ahora están acostumbrados a la nieve artificial, y ya mejoraron las técnicas para fabricarla, aunque un conocedor siempre la va a considerar inferior a los infinitos estados de ánimo de una montaña cubierta de nieve natural.

Y para todos los que viven en St Moritz, o que lo aman, hay un temor al acecho. ¿Qué pasa si ese es el futuro?

Por una cruel coincidencia, el primer daño serio para la economía del centro turístico se dio unas pocas horas antes de que iniciara la nieve. Los organizadores del White Turf, un festival de carreras de caballos en el lago congelado, tuvieron que cancelar una reunión -una de tres programadas para domingos consecutivos en este mes- por primera vez desde 1986.

La carrera atrae multitudes de 10,000 personas o más, algunas de las cuales vagaban tristemente alrededor de la pista durante la hora del almuerzo del domingo, justo cuando la primera carrera debería estar en marcha. Muchos espectadores vienen de fuera de Suiza: no todos sabían. “Tuve que decirle a un hombre que venía desde Bali”, dijo un encargado. “Pero incluso él entendió”.

De hecho, no estoy seguro que entendió. No es que el hielo del lago fuera demasiado delgado, como cree generalmente. De hecho, era lo suficientemente grueso como para aguantar 2,500 toneladas de caballos, personas y equipo que lo presionan. Pero debido a la calidez inusual, explicó el vicepresidente de la asociación de la carrera, Luigi Sala, la cantidad limitada de nieve que cayó no se logró compactar apropiadamente encima del hielo. Eso significa que al galopar un pura sangre podría hundirse repentinamente en la nieve, con posibles consecuencias terribles para sus piernas frágiles. De hecho, una preocupación similar obligó a que se abandonara un día después de una sola carrera en 2014.

El temor de que esto pueda ser la nueva normalidad pesaba sobre la alegre cena previa a la carrera. “Obviamente esperamos que esto sólo sea un año excepcional”, dijo Sala. “Pero puede significar que nos vamos a tener que adaptar. Ya empezamos una reunión sobre una Night Turf con luz artificial. Tal vez tendremos una carrera más noche cuando la temperatura es más baja”.

St Moritz afirma que inventó el turismo hace 150 años, cuando los aristócratas británicos empezaron a visitarlo en busca de un clima fresco y soleado. En la actualidad, el invierno en St Moritz está lleno de lo que en cualquier otro lugar le llamarían deportes de verano. Empezaron los torneos 2016 de golf de nieve, así como el polo y el cricket en hielo. Mi afecto por este lugar comenzó hace siete años cuando el Financial Times me envió para averiguar si el cricket era algo en serio. Lo era, y era muy divertido también.

Y prometí regresar para poder ver la carrera. Que, a diferencia del cricket, no sólo es una novedad, sino un deporte serio, con el apoyo de algunos de los mejores entrenadores de Europa, un decente premio de dinero. Regresé, pero...

Este calendario único deriva de una espléndida combinación de la estudiada excentricidad británica junto con la ingenuidad suiza. Además de un paisaje fenomenal y 322 días soleados al año, a pesar de que el domingo no fue uno de ellos.

Las actividades invernales más obvias continuaron, pero no muy independientemente. Recorrí la Cresta Run, donde los miembros del Tobogganing St Moritz Club se lanzan cuesta abajo por la ladera, en bandejas de té glorificadas a velocidades de hasta 130 kilómetros por hora. Ahora no es totalmente inglés, aunque es solo para hombres.

Sobre el camino en una pista de bobsleigh vecino, se realizaba una ronda de la Copa del Mundo 2016 : un mayor acuerdo en términos deportivos pero que se conducía con mayor gracia. Los equipos de bobsleigh profesionales tienen una gira europea, pero St Moritz es especial, porque es el único campeonato con la pista de bobsleigh que todavía utiliza nieve y hielo natural. Para la gente que practica el deporte, es como jugar tenis en el césped de Wimbledon. Todos los demás lugares implican bases de concreto y refrigeración; algunos veces incluso un techo. “Es mucho más suave aquí”, dijo el director de desempeño del equipo británico Gary Anderson. “Es como correr en terciopelo”.

Y con la caída de nieve y el cambio de las condiciones, también se crean incertidumbres a las que los competidores no siempre se enfrentan. Había una conversación nerviosa mientras los oficiales trataban de averiguar qué competidores usar en los bobs. Y, muy en el fondo, también había incertidumbre sobre el futuro. ¿El cambio climático obligará a St Moritz a dar paso a lo artificial?

En la montaña, las pistas todavía estaban tranquilas. La visibilidad era mala y la caída de nieve ocultó los obstáculos, creando trampas para los despistados. Pero va a ser grandioso, dijo con entusiasmo un instructor de esquí. “Será primavera en Zurich y nosotros vamos a poder esquiar, tal vez hasta mayo”.

Los competidores tienen la esperanza de que todo va a salir bien y que las reuniones de este domingo y el próximo se van a realizar como está previsto. Se requiere mucho para detener a los jugadores de cricket. Pero, como una estación extraña le sigue a una estación extraña, nadie con la vista en el futuro puede estar libre de preocupaciones, incluso Dominic Bachofen, el imperturbable gerente del Carlton Hotel, el cinco estrellas más pequeño y discreto de St Moritz.

Esto tiene precedentes: la primera nieve en 1989 llegó el 20 de febrero, dijo. “Pero obviamente esto me preocupa. Tener un invierno seco cuando la temperatura sube a 8 o 9 grados centígrados, es inusual”. Sin embargo, insiste: “Este valle siempre será extraordinario”.