Inglaterra a bordo de un bote

El rico placer de viajar en bote en Norfolk Broads ha cambiado muy poco en las últimas décadas,  pero ahora se están haciendo algunos cambios para atraer a una nueva generación de visitantes

UK

Al timón de un enorme yate último modelo, paso frente a la multitud que se encuentra fuera de los pubs en el hermoso pueblo de Horning en Norfolk y veo con cierto desdén  los botes más pequeños y menos caros que encuentro a mi paso.

Esto es muy emocionante pero también es tonto y no dura mucho. Como no encontré un espacio para mi mega bote en el atracadero de esta orilla decido regresar y hasta entonces me doy cuenta de que dar la vuelta de un bote como el Sovereign Light, de más de 13 metros de largo por 3.66 metros de ancho, no es igual que dar la vuelta “en U” en automóvil.

El bote se puede manejar desde dos timones, así es que para evitar un mayor escrutinio, pues dejo mi lugar de oligarca en la cubierta y uso el otro asiento que se encuentran dentro de una sala. Todo mundo se da cuenta de que el bote no es mio, es un préstamo por el fin de semana de Herbert Woods, quien renta botes desde 1926, desde sus cuarteles en Potter Heigham.

Normalmente los yates de lujo no se asocian con Norfolk Broads, que es una red de 200 kilómetros de vías navegables formada por ríos, lagos y canales resultado de excavaciones medievales, y que se inundaron cuando aumentó el nivel del mar. Los vacacionistas  vienen aquí desde tiempos victorianos, cuando los turistas alquilaban wherries, que son unas barcazas largas y ligeras que se utilizaban para transportar carbón y madera; después utilizaban botes de vapor y luego de diesel.

Según Broads Authority, la agencia que es responsable de esta zona, en los 1970, cuando Broads era el destino preferido de los vacacionistas en verano, se contaba para su alquiler con 2,600 botes de motor. Durante las siguientes décadas, sin embargo, la industria de navegación de Broads, al igual que la de otros destinos turísticos, sufrió un declive bastante doloroso cuando los los paquetes de viajes a Europa se hicieron más accesibles para los vacacionistas.

Ya para el año pasado, el número de botes para alquiler en Broads se redujo a 862, aunque son de mayor tamaño y calidad, porque los astilleros reemplazaron sus naves más viejas por modelos más nuevos y de mayor lujo.

Aún así, pocos son tan lujosos como Sovereign Light, una de las naves “elite” de Herbert Woods. Nuestro bote, que tiene una cubierta superior con plataformas para tomar baños de sol y un área de comedor “al fresco”, dos suites al interior, tres baños, tres televisiones satelitales, sistema de calefacción y una cocina con cubiertas de imitación granito, no tiene nada que ver con las embarcaciones que paseaban por Broads en los 70 y 80. Según mi esposa, que en su adolescencia pasó aquí en varias ocasiones sus vacaciones de verano, la única plataforma para asolearse en esa época era el techo de los botes.

Los barcos de lujo no son la única innovación del lugar. Hace algunos meses, los miembros de Broads Authority votaron para rebautizar el lugar como Parque Nacional de Broads, para que fuera miembro de la familia de los 15 parques nacionales de Inglaterra, Gales y Escocia.

“Todo el mundo piensa que Broads es un destino turístico para pasear en bote”, dice Bruce Hanson, encargado de promoción turística de Broads Authority. “No queremos cambiar esa idea, pero también hay muchas cosas que hacer en tierra, más que en el agua”.

Por ejemplo, hay paseos fantásticos a pie (Broads tiene más de 300 km de senderos) y sitios para visitar como la estación de ferrocarril de Berney Arms que se encuentra a 5 km del camino más cercano. Lo que es más, en verano la parte norte de Broads está llena al tope pero la parte sur casi no se ha explorado y hay lugares como el valle Waveney entre Norfolk y Suffolk.

Los motivos del Parque Nacional de Broads son evidentes. Sin embargo, resulta un poco desconcertante que se quiera cambiar el enfoque acuático del lugar, que sigue siendo lo que se vende. Al pasar un fin de semana en bote, el paisaje y la sensación de moverse tan lentamente porque toma horas desplazarse unos cuantos kilómetro para llegar a lugares a los que no se puede llegar por otro medio, y todo ese aire fresco, un primerizo como yo siente una calma que no se puede encontrar en cualquier lugar.

Desde Horning, viajamos al hermoso pero escondido Salhouse Broad, en donde es necesario llegar de reversa al atracadero pero la vista es expansiva. Por el camino nos topamos con una garza, que se mantiene tan impasible en la orilla que ni siquiera parece real; cerca de South Walsham pasamos por las ruinas de St. Benet, una antigua abadía. Uno se topa con sorpresas detrás de cada esquina, nos desviamos un poco hacia Hoveton Little Broad para evitar una carrera de veleros un día; y en otro momentos nos detuvimos a admirar una procesión de hermosos “wherries” que navegaban con gran pericia un grupo de entusiastas de lo antiguo.

En el bullicioso Wroxham, hogar de Roys (“la tienda de pueblo más grande del mundo”), cambiamos de curso nuevamente porque nuestro bote era demasiado grande para pasar bajo el puente, una de sus pocas desventajas. Pero sí logramos pasar debajo del puente Ludham. El bote necesita manejarse con mucho cuidado en las aguas angostas y agitadas que llevan corriente arriba hacia Barton Broad pero se desliza con velocidad y sin esfuerzo alguno en sitios más anchos y picados corriente abajo hacia Acle.

Es muy probable que muchos visitantes, viejos y nuevos, ni siquiera se den cuenta del cambio de nombre.  Desde 1988, por decreto parlamentario, tiene “estatus equivalente” a otros parque nacionales, y recibe fondos de la misma manera. Pero a causa del Principio Sanford (cuyo primordial interés es la conservación), Broads tenía que balancear las demandas de conservación con la necesidad de otorgar derechos de navegación a todos los usuarios, por lo que se le había negado el nombramiento total de parque nacional.

Ya de regreso en el agua, la experiencia Broads no se siente como algo artificial. En Ludham Bridge compramos algunos víveres y mi esposa dice que la tienda no ha cambiado nada desde que estuvo aquí a mediados de los 1980. Termina nuestro fin de semana. Después de un día soleado, cae mucha lluvia. He aquí algo que no puede cambiarse: el clima británico.