Memorias de África

Muy lejano a las películas de Hollywood y los zoológicos del mundo, visitar los parques nacionales del Ngorongoro, Serengueti y Tarangire, es una experiencia ideal para conocer la fauna

África

Ngorongoro

La brisa de la mañana es fresca y vigorizante. Estamos en el Parque del Ngorongoro, un lugar que fue un volcán activo hace unos 8 millones de años, colapsándose y dejando un cráter con una superficie de 304 kilómetros cuadrados. El guía-chofer del jeep maneja despacio por el interior de la caldera y pasa cerca de un pequeño lago lleno de flamencos. A la distancia, el borde del cráter va perfilándose nítidamente sobre el cielo azul y no podemos más que regocijarnos al ver a las cebras y los ñus en medio de tantas especies exóticas.

El día se nos va en recorrer este valle y casi al final, pero sin temor alguno, los paquidermos pasan a dos metros de distancia del vehículo. A los pocos minutos de seguir la ruta, vemos a lo lejos una jirafa. Ella es penosa, por lo que solo se deja fotografiar con una lente de largo alcance.

Manejamos, cuesta arriba, en dirección a nuestro nuevo refugio, el Ngorongoro Sopa Lodge. Nuestra habitación tiene balcón y unas sillas perfectas para la contemplación del cráter. Desde la ventana de la habitación brindo por este viaje que promete aventura.

Serengeti

Volamos 45 minutos en avioneta al aeropuerto regional de Manyara, para dirigirnos al Parque Nacional Serengeti. Este lugar es muy famoso por las migraciones anuales de miles de ñues provenientes del Masai Mara (Kenya), en búsqueda de lluvia y prados verdes.

Nuestro guía nos comparte su historia y experiencia como miembro del pueblo Maasai. Esta etnia se conforma por pastores nómadas que viven en las llanuras abiertas del sureste de Kenia y el noreste de Tanzania. Su vida y su cultura giran en torno al ganado vacuno, en el cual cifran la riqueza y se trasladan a dondequiera que las condiciones sean mejores para sus reses.

Tanto los hombres como las mujeres lucen vistosas dilataciones en las orejas, que acostumbran adornar con maderas y cuentas de colores. La artesanía masai es muy vistosa, principalmente los textiles, las tallas de madera y los adornos de hematita.

Tarangire

En este parque nacional hay más de 300 especies de aves registradas. Avestruces, ibis, garzas, buitres, pájaros carpinteros. Más tarde, el carnaval de las especies comienza su desfile a lo largo de la sabana: leones, gacelas, macacos, cebras, elefantes y rinocerontes que deambulan por el lugar, así como sus depredadores: cheetas, leopardos y leones de melena negra, que reposan todo el día. Regresamos al campamento Kusini Camp, situado en un impresionante “archipiélago” de rocas conocidas como kopjes. Arriba de estas rocas brindamos con la puesta de sol y todo el Serengueti a nuestros pies. Copas, ambiente glamouroso, comida excelsa, paisaje divino. Venir hasta acá ha sido, por mucho, un viaje de esos que nunca se olvidan.

Tips

  1. Nunca camines solo por los campamentos de noche. Pide a un guía que te guíe por el camino con una lámpara.

  2. Repelente de moscas es necesario ya que las Tse-Tse son insistentes.

  3. Indispensable sacar la vacuna de la fiebre amarilla para viajar a Tanzania. Se pide el carnet en el aeropuerto.

  4. Se recomienda tramitar las visas (Kenia y Tanzania) y la logística de vuelos y reservación de hoteles con una agencia de viajes.

  5. Ropa cómoda y zapatos o tenis ligeros es la opción para andar de Safari.

Cómo llegar

Llegar a Londres, para después tomar un vuelo al aeropuerto de Kenia. De ahí, sólo son otros 30 minutos volando al aeropuerto de Arusha, en Tanzania, donde comienza el road trip.