El London Hilton tiene un facial muy peculiar

Prueba uno de los tratamientos más novedosos, basado en desechos corporales del ruiseñor japonés. Puede no ser una opción atractiva pero los resultados son extraordinarios.
Las geishas y los actores de kabuki hicieron popular este tratamiento en el siglo 17
Las geishas y los actores de kabuki hicieron popular este tratamiento en el siglo 17 (Foto: Shutterstock)

“Eres valiente” no es algo que me guste escuchar cuando estoy a punto de recibir un tratamiento en un spa. Mucho menos me gusta escuchar la palabra “excremento”. Sin embargo, ese fue el saludo de mi esteticista, cuando probé el facial de excremento de ruiseñor en el spa en el London Hilton de Park Lane que se renovó recientemente.

Las geishas y los actores de kabuki lo hicieron popular en Japón en el siglo 17, ellos utilizaban el excremento de ruiseñor japonés para quitar su maquillaje a base de zinc y plomo, ahora se utiliza en un régimen de 90 minutos con un costo de 180 libras que aparentemente gana popularidad con las estrellas de Hollywood y las divas de la música pop. El nuevo “Spa To You” de Hilton afirma que es el único spa en el Reino Unido que ofrece el tratamiento, uguisu no fun, en japonés.

Se basa en el hecho de que las excrementos contienen una enzima llamada guanina, que según se dice disuelve el pegamento intercelular de la piel, lo que permite quitar la capa dérmica superior, y reduce los efectos de la cicatrización y los daños del sol, y crea un efecto de aligeramiento y de brillo. “No fun” (nada divertido), suena bastante bien.

Las heces del ave que se alimenta de bayas, conocida más correctamente como el cetia japonés (o ruiseñor bastardo japonés), se recolectan de una granja en la isla de Kyushu, se esterilizan con luz ultravioleta y se reduce a un polvo fino y blanco. Realizan una doble limpieza de mi piel (¿Tal vez un poco irónico al saber lo que viene?) entonces el polvo se mezcla con un exfoliante humectante de semilla de uva.

El olor es extraño, entre un tipo de húmedo y terroso, como un nido húmedo de un roedor. Mientras mi piel recibe un masaje en círculos delicados, siento un hormigueo. La pasta viscosa se deja para que se pueda absorber, lo que ofrece un momento incómodo de ensoñación escatológica.

Las cosas toman un giro más perfumado cuando limpian mi cara con un tóner de soda y menta y la masajean. Después viene la mascarilla humectante de semilla de melocotón y lanolina, cubierta con una gasa fina y recubierta con un lodo de mineral de mar que cubre mis ojos y boca, se calienta, y pone. Creo que me van a momificar viva.

Después de la limpieza, estoy lista para la máscara de excremento de ruiseñor, una pasta de lordo verde que se hace con la mezcla del excremento con agua de rosas, eso coloca con trazos gruesos. El olor es más agrio que antes, meto mis labios cuando las cerdas con ese engrudo se acercan a mi boca.

Mientras se seca y enfría en mis líneas de sonrisa, me tratan con un relajante masaje de manos (aunque tal vez no me distrae lo suficiente). Una última limpieza e hidratación,  y terminan.

¿Cómo me veo? Bueno, no está mal. De hecho, estoy radiante, con las mejillas sonrosadas y los poros más pequeños. Mis manchas por el sol todavía están allí, pero al parecer se requiere de un par de sesiones para que palidezcan.

No, después de todo “no es divertido”, pero es relajante y efectivo, a lo mejor un poco escalofriante. Salgo a la luz del spa subterráneo y le muestro a mi novio mi cara reluciente. “Tienes algo en tu ceja”, me dice, da un paso atrás y señala un bulto verde congelado. Sólo hay una respuesta: “Oh, mier?=¡[”.

Más información: hilton.com/londonparklane