Aventuras impresas

En lugar de acabar con las revistas de viajes, internet está ayudando para que éstas renazcan
Las revistas de viaje son el nuevo blogging
Las revistas de viaje son el nuevo blogging (Foto: Shutterstock)

“Existe una gran camaradería en esta industria”, dice Liz Schaffer, la editora de 27 años de edad de Lodestars Anthology, una revista de viajes que salió a circulación en septiembre. “Seguido me tomo un café con otros editores para comparar experiencias e intercambiar consejos, es como si todos nosotros estuviéramos unidos, juntos para evitar la muerte de las revistas impresas”.

Esta es una batalla que van ganando a pesar de todos los pronósticos en contra, Desde hace más de una década se ha estado diciendo que las guías impresas, los mapas y las revistas de viaje llegarán a su fin a causa del boom de blogs, aplicaciones, contenido generado por usuarios y publicación online de las listas de los diez mejores. Sin embargo, a pesar de los pronósticos en contra, en los últimos nueve años se han lanzado 15 nuevos títulos sólo en Reino Unido. Algunas son pequeñas, venden unos cuantos miles, otros tienen tirajes de 45 mil números. Y se espera que surjan nuevas publicaciones este año.

“Parece que salen nuevas revistas cada semana”, dice Jo Keeling, editora de Ernest, que salió en junio de 2014. “Hace unos días alguien me dijo que estas revistas son el nuevo blogging”.

Estas revistas tienen una apariencia y un enfoque inconfundible, la similitud entre ellas hace resaltar lo diferentes que son de los títulos convencionales. Las producen compañías independientes y no grandes casas editoriales. Normalmente son trimestrales o semestrales, no mensuales, y cuestan alrededor de 10 libras esterlinas. Muchas tienen nombres que parecen provenir del idioma de los gnomos; las portadas son sencillas pero llamativas, sin llamados de atención en las portadas; normalmente el papel es pesado, caro y mate.

En el interior, los diseñadores y editores tienen las riendas libres y abandonan esquemas tradicionales para crear lo que muchos consideran indulgente, y otros refrescante y encantador. El número más reciente de Cereal incluye un especial de 16 páginas sobre las Islas Maldivas en el que las fotografías vienen acompañadas de sólo tres párrafos de texto. En contraste, el primer número de Avaunt, que se publicó en Abril, incluye un especial de 8 mil palabras de Robert Macfarlane, más de ocho páginas de un texto muy denso, y ninguna fotografía.

“Uno de mis corajes con las revistas tradicionales es que tratan como tontos a sus lectores”, dice Dan Crowe, el editor en jefe de Avaunt. “Es como si tuvieran miedo de decir “Bueno, esto es una obra de escritura: tómenlo o déjenlo”. Generalmente es muy crítico con respecto al conservadurismo de los editores tradicionales: “¡Si tienes una gran historia, por qué darle sólo unas cuantas páginas, hay que darle 20!”

El tema puede ser discretamente esotérico. El número más reciente de Ernest incluye un texto del guitarrista de Queen, Brian May, sobre ‘diableries’ (fotografías estereoscópicas del siglo 19 de figuras de diablos de arcilla). Cereal lleva 10 páginas de lámparas Anglepoise (lámpara de trabajo con brazo articulado), Avaunt tiene un especial con el título “La política de los proyectos de mapas”.

Las revistas nuevas también abandonan el tradicional modelo colonialista del periodismo de viajes, que implica que un escritor viaja al extranjero para realizar un viaje como lo haría un vacacionista y después escribe sobre ello. En vez de eso, las nuevas revistas piden textos a escritores que ya tienen alguna relación con determinado destino (lo cual también implica que se ahorra mucho en gastos de viaje). La revista Boat, una de las primeras revistas independientes que se publicó por primera vez en 2010, dedica un número entero a un sólo destino, y traslada a su equipo editorial al lugar para que se instalen allí y busquen historias. Muchos de los nuevos editores se expresan duramente sobre las revistas convencionales que se enfocan en hoteles y restaurantes y hacen un uso extensivo de listas. Los independientes se ven escribiendo sobre lugares, no sobre vacaciones.

¿Qué es lo que está pasando? Muchos editores hablan de un cambio generacional. “El ambiente editorial de Londres estaba ya maduro para la explosión de medios independientes”, dice Erin Spens, de 31 años, editora de Boat. “La recesión implicaba que, de repente, hubiera menos plazas disponibles en los trabajos creativos, pero el mismo, o mayor, número de graduados creativos. Nuestra generación no cuenta con un camino prelabrado, y con internet y la democratización del arte y del trabajo creativo, si no encontramos un lugar en el área que queremos, pues nos hacemos uno”.

Lejos de acabar con las impresiones, internet ha contribuido de muchas maneras a la creación de nuevos títulos. Así como las compras en línea han hecho que muchas firmas  cierren locales para concentrarse en unas cuantas tiendas de renombre y “conceptuales”, tanta información sobre viajes disponible en internet ha obligado a las revistas a buscar un nuevo nicho, y se han convertido en objetos caros y coleccionables que pueden quedarse en las mesas de centro durante seis meses en lugar de ser desechadas después de uno. “Las revistas impresas se han convertido en un producto de lujo”, dice Schaffer. Crowe considera estar creando un objeto de los medios hecho a mano y a la medida”.

Mientras tanto, otros muchos títulos han seguido el camino opuesto a lo que se pronosticaba hace una década y han ido de digital a imprenta.