Más allá de Cannes

Además de ser la sede de la fiesta de cine más glamorosa del mundo, este lugar te ofrece mucho más

Cannes

Llevo más de diez años yendo al festival de Cannes y no me canso, ni de tantas filas para ver buen cine, ni de la hermosa ciudad de la Provance francesa a orillas del Mediterráneo, de sus atardeceres hermosos desde el casco antiguo, de las tradicionales ostras en una terraza frente al mar y del desfile de vedettes de todas partes del mundo. Este año estuvieron presentes los mexicanos Guillermo del Toro como miembro del jurado, Giovanna Zacarías con su corto Ramona en la Semana de la Crítica, y David Pablos con Las elegidas en la segunda sección más importante: Una cierta mirada.

Lo que es muy curioso es que por un lado uno puede caminar en medio de la muchedumbre, de la locura y caos del festival; y con tan solo cambiar de camino y dirigirse a Le Suquet, la parte más antigua de la ciudad –que data de finales del siglo X–, uno puede perderse en el tiempo y viajar al pasado. Desde la cima del casco antiguo se tienen las vistas más hermosas de la Bahía de Cannes. Una excelente idea es hospedarse en uno de los pequeños hoteles de este barrio. Al bajar la cuesta desde Le Suquet, pasando la marina, se encuentra La Croisette (la zona hotelera y el malecón que corre a lo largo de la bahía), con sus elegantísimos y espectaculares hoteles con vistas al Mediterráneo. Mis favoritos para ir a tomar un Proseco a la terraza o un vino rosado de Provance son el Hotel Carlton y el Hotel Martínez; o el fabuloso Hotel du Cap, ubicado a tan solo unos kilómetros de Cannes, en la vecina ciudad de Antibes.

Cannes es un destino obligado de la Costa Azul francesa. Es un lugar exquisito para los viajeros de yates y cruceros; con una oferta gastronómica refinada y suculenta, lo que se refleja en que los pequeños restaurantes de la callejuelas de la parte antigua de la ciudad, que siempre están rebasados por los comensales, y cuentan con las mejores opciones de la típica comida provenzal,  los mariscos, las ostras únicas en el mundo y  una probadita de la cocina internacional.

Una caminata por Cannes

Puedes empezar tu día en alguno de los cafés de la Rue Saint Antoine o alrededor del Marché Forville (el mercado). Esta zona de la ciudad tiene el sabor del verdadero Cannes, el mercado Forville está rodeado de comercios, cafés, queserías, panaderías, charcuterías, “patisseries”, entre muchas otras opciones. Todo lo necesario parar cargar las energías, además poco a poco irás presenciando como empieza la vida del mercado, la llegada de las vendedoras de flores, los pescadores, los verduleros y los fruteros. Este sitio te sumergirá en el verdadero ambiente de Provence. Después puedes caminar por Le Suquet hasta que encuentres la Rue de la Castre que te llevará directamente a la torre del reloj (el punto más alto de Cannes) y a la iglesia de Nôtre Dame D’Espérance, un muy buen ejemplo del gótico provenzal, finalizada en 1645, data del siglo XIV y XV. Una vez ahí podrás admirar la bahía de Cannes y La Croisette desde las alturas.

Desde la plaza toma cualquier callecita que baje y llegarás al Muelle de Saint Pierre. Luego toma Felix Fauré, una calle peatonal llena de tiendas de curiosidades de la Costa Azul. Ya que estás ahí puedes comprarte unas alpargatas y unos jabones de Provence. Sigue caminando y la calle se convertirá en Rue D’Antibes, el equivalente a la  Quinta Avenida de Nueva York.  Antes de recorrer las tiendas, haz una parada en la quesería “Ceneri” (22 Rue Meynadier), un verdadero banquete para los sentidos.

Si ya pasa del medio día y estás cerca de la Rue Hoche, no dejes pasar la ocasión para conocer "Da Laura" la cucina authentica, un muy buen restaurante italiano. Regresa a la Rue D’Antibes y toma la Rue des Belges hacia el mar, llegarás a una esquina muy concurrida en Cannes y te toparás con Hediard, punto estratégico para los sibaritas. Esta tienda ofrece las mejores marcas de caviar, salmón, chocolate, mermeladas, cafés y tés. Es un muy buen lugar para comprar regalos.

Caminando por la Rue des Belges te toparás inevitablemente con la Croisette y con el Hotel Majestic, una vez ahí tienes dos opciones: pasear a lo largo de todo el malecón o tirarte en un camastro en la playa. Tendrás que rentarlo, pero no son muy caros y vale la pena pasar un buen rato disfrutando el Mediterráneo; refugiarte del shopping y del bullicio del Festival. 

Los lugares favoritos de dos festivaleros

La fotógrafa francesa Sandra Delpech, habitual de Cannes durante muchos años, es también una excelente cocinera y trabaja con un famoso chef francés. Sus rincones favoritos de Cannes son:

“Le Bistrot Gourmand”, un buen restaurante francés con productos frescos, algo muy raro en Cannes. Para comer ostras: “Astoux et Brun”, un clásico de Cannes o  si quieres un cena rápida y más relajada puedes ir al  “Anexo” (“L’Annexe”), donde puedes degustar las ostras, disfrutar de un aperitivo y pedir el plato del día que siempre es algo de la parrilla de piedra; también puedes ordenar platillos más ligeros en una mesa o en la barra del bar.

Los restaurantes favoritos de  Gerald Duchaussoy, uno de los programadores de la sección Cannes Classics son:

La Cave et Fils,  en el número 9 de Boulevard de la République, ahí encontrarás  cocina tradicional francesa y excelenetes vinos. Le Mesclun, en el 16 de la calle Sain Antoine; es un poco caro, pero muy bueno. Dos opciones más económicas son La Piazza y L’Avion.

¿Cómo llegar?

Puedes llegar por tierra desde Paris tomando el TGV, un recorrido que vale muchísimo la pena. Por aire: llega al aeropuerto Internacional de Niza (a 24 kilómetros de Cannes). Por mar, toma un Ferry desde Niza o Córcega.

El dato

Haz un viaje en barco a la isla Honorat, una isla de monjes que tienen viñedos y fabrican un excelente vino, es un lugar magnífico y muy tranquilo.