Patrimonio por descubrir

Desde el 5 de julio, el Acueducto del Padre Tembleque fue incluido en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la Unesco, por lo que vale la pena darse una vuelta para conocerlo

México es el país del Continente Americano –y sexto a nivel mundial- con más bienes incluidos en la Lista de Patrimonio Mundial de la Humanidad de la Unesco, y el último lugar que ingresó a ese exclusivo “club” fue el Acueducto del Padre Tembleque, que se localiza en los límites de Hidalgo y el Estado de México.

A menos de dos horas del Distrito Federal y muy cerca de la zona arqueológica de las Pirámides de Teotihuacán, esta espectacular obra de la arquitectura colonial es todavía poco visitada, pero está por convertirse en uno de los mayores atractivos turísticos de la zona.

Así que es buen momento para descubrir este lugar, usando unos zapatos cómodos y preparando la cámara para tomar centenares de fotografías… pero antes, vale la pena aprovechar y hacer una primera parada.

Transpórtate a la vida colonial

En Acolman, lugar donde cada fin de año se realiza la tradicional Feria de la piñata, se encuentra uno de los templos coloniales más antiguos y mejor conservados del centro del país.

Construido en el siglo XVI por frailes agustinos, el templo y exconvento de San Agustín de Acolman tiene una bella fachada con diversos grabados de estilo plateresco con escenas de la Pasión de Cristo. Está decorada con un par de ángeles músicos; además, cuenta con una capilla abierta que servía para oficiar misa desde ahí hacia su atrio cuadrangular.

En su interior pueden observarse los vestigios de retablos barrocos y restos de algunos murales; además, a un costado puede visitarse el ex convento, en donde, al recorrer sus pasillos y claustros de estilo plateresco, se puede tener un acercamiento a la forma en la que vivían sus habitantes originales.

Como dato curioso, la cruz atrial, un símbolo que suelen tener este tipo de construcciones, se encuentra cruzando la calle y no al centro o la entrada del atrio, donde tradicionalmente se colocan. Esta cruz tiene detalles coloniales, pero con hechuras indígenas, como un rostro de Cristo, cuya corona de espinas tiene similitud con dos serpientes entrelazadas, símbolo que aparece comúnmente en esculturas de deidades prehispánicas.

Por cierto, su atrio es un gran jardín en donde se puede pasear para admirar la construcción del templo y el convento desde diferentes ángulos.

Obra majestuosa que luce como en su época original

Más adelante, a menos de una hora de la ciudad, y a unos 45 minutos de la zona arqueológica de las Pirámides de Teotihuacán se encuentra una de las obras más majestuosas de la arquitectura de la Colonia en México: el acueducto del Padre Tembleque.

Se trata de una parte de un sistema hidráulico construido entre 1545 y 1562 para abastecer de agua a varios poblados de la región, y va de los manantiales situados en las faldas del cerro Tecajete, Hidalgo, al pueblo de Otumba, en el Estado de México.

Debe su nombre a Francisco de Tembleque, un fraile franciscano a quien se le atribuye la planeación y dirección de esta obra que, en total, mide 42 kilómetros y tiene diversos tramos, algunos de ellos subterráneos y otros a nivel del suelo.

Pero su trayecto más espectacular mide un kilómetro con ocho metros y se localiza en la barranca de Tepeyahualco, próxima a la población de Santiago de Tepeyahualco.

Gracias a que en sus alrededores todavía no hay algún tipo de infraestructura como baños, vendedores ambulantes o tiendas, el paisaje en el que está enclavado todavía luce muy similar al que vieron los habitantes que presenciaron su inauguración en el siglo 16, por lo que vale la pena visitarlo antes de que su fama crezca debido a que, desde el 5 de julio pasado, fue nombrado por la Unesco como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

En realidad, el único elemento moderno que “perturba” su entorno es la vía del tren que pasa por debajo de uno de sus arcos y que recorre, desde la época del Porfiriato, la ruta que seguía el antiguo camino a Veracruz.

Al caminar por estas vías, que todavía están en uso, se tienen uno de los mejores ángulos para observar esta espectacular obra, especialmente su arco más grande, el cual alcanza los 37 metros de altura.

Al pie de otros de sus arcos se pueden encontrar hasta 44 glifos prehispánicos, unos pequeños grabados que, según se piensa, se colocaron ahí para dejar testimonio de los grupos indígenas que participaron en su construcción.

No tiene un horario de visita, pero lo ideal durante el verano es llegar entre las 7:00 y 18:00 horas, ya que, además de contar con luz del día (no hay iluminación), también hay seguridad de parte de elementos de Protección Civil de Hidalgo y Estado de México.

El dato

El recorrido puede durar hasta un par de horas, y los atardeceres forman un paisaje espectacular ideal para las fotografías o simplemente para sorprenderse observando esta postal natural.

¿Cómo llegar?

Templo y exconvento de San Agustín de Acolman

Tomar la vía México-Pirámides y tomar la desviación hacia Acolman.

Acueducto del Padre Tembleque

Para llegar, hay que tomar la carretera México-Tulancingo y luego  hay que tomar la desviación a Ciudad Sahagún, hasta el camino a Tepeyehualco que se localiza en el kilómetro 33.