El santo que está entre el bien y el mal: ‘San Juditas’

Hay dos figuras: una con el bastón del lado derecho, la otra en el izquierdo. Todos piden milagros al patrón de los casos difíciles, y le cumple a todos, según los devotos.  
En Altamira fieles rinden homenaje a San Judas Tadeo.
En Altamira fieles rinden homenaje a San Judas Tadeo. (Milenio.com)

Ciudad de México

Carlos llega a las inmediaciones del templo de San Hipólito con 15 amigos. Carga dos figuras de San Judas en cada mano, como cartón de ‘chelas’. En la derecha lleva una que le cubre desde la cabeza hasta el estómago. La otra de su estómago al hombro. Sus imágenes son diferentes: una tiene su bastón del lado derecho y el otro del izquierdo.

 

Cada 28 los fieles acuden a festejar el día de San Judas, pero el de octubre, el festejo es masivo. Las personas llegaron desde el domingo. Algunos en peregrinación, como el caso de Carlos

 

Entran entre empujones, figuras desde cinco centímetros hasta de dos metros de San Judas Tadeo, fieles que cumplen una manda y regalan paletas, jugos, tortas, guisados, estampas; gritos de ¡llévele!, ¡llévele! Por la venta de imágenes religiosas, nieves de 5 pesos, collares de cuatro por 10 pesos, cinco tacos por el mismo monto y canciones de salsa como “Yo no soy Guapo”, de La Sonora Matancera, los devotos al patrón de los casos difíciles llegan al templo de San Hipólito.

 

Carlos se protege del sol con una gorra y su playera del equipo de futbol Pumas. Salió de Toluca el domingo a las 8 de la noche con sus amigos. “El frío estuvo chido, pero caminando ni se siente”, comenta el hombre de 31 años.

 

“Los milagros que me hizo, causaron que creyera en San Judas: mi hijo, de un año de edad, tenía un soplo en el corazón. Uno de mis primos me lo recomendó. El resultado fue favorable. Desde hace 10 años va en peregrinación”.

 

Su devoción no sólo es para Judas, apóstol de Jesús: también cree en “El Jefe”.

 

***

 

Desde Tláhuac peregrinaron Karla Michel, de 17 años, con sus amigas Jazmín y Marisol.

 

Karla lleva dos figuras de San Judas, su cabello enmarañado. Lo ató con un listón. Su fleco cae por su frente. Viste mallas y una blusa con estampado de leopardo. Sobre los cuellos de sus amigas cuelgan algunos collares de colores y con la imagen del Santo.

 

Las tres salieron de sus casas a las 4 de la mañana. “Más que frío, teníamos calor”, comentan. Llegaron entre 6 y 7, cuando apenas nacían los rayos de sol sobre el templo de San Hipólito.

 

Mi abuelito se iba a morir de un paro cardíaco. Estaba en el hospital. Otro de mis abuelos me dijo ve y pídele a San Judas (para que se salve). En ese entonces Karla tenía 8 años. Siguió la recomendación y su familiar.

 

“¡Se salvó!”. Tiene 17 años y no podía tener bebés. “Yo era infértil. Le pedí y pues me cumplió. Ahorita ya viene en camino”, al tiempo que ve su estómago y lo acaricia lentamente.

 

También le pedí por mi esposo, pero me separé hace un mes, por problemas. Por una tarada que se metió (en nuestra relación).

 

Karla hoy pidió otro deseo a San Juditas: “dame mucha fuerza para sacar a mi bebito adelante. Para darle un buen ejemplo y que no sea igualito a su padre. O igual que yo”. “Simplemente no quiero que por el desmadre mi hijo vaya a dejar la escuela o a dejar a sus papas por irse con un pendejo que al mes la mande a chingar a su madre”.

 

Ella y sus amigas llevan tres figuras de San Judas y un cuadro que mide de sus pies hasta el estómago.

 

De acuerdo con algunos feligreses, es más pesada una figura de un Santo cuando se tienen “muchos pecados”:

 

“Imagínate, dicen, venimos desde Tláhuac y con el peso de los santos. Eso más aparte de los pecados: sí, sí pesa más, eso sí es cierto”.

 

Sobre el hecho de que la imagen de San Judas la han adoptado delincuentes, Karla protesta:

 

-No es cierto. Muchos lo agarraron por moda. No saben su historia.

Incluso hay dos San Judas: el que tiene el bastón del lado derecho, supuestamente son los buenos; los que lo tienen del lado izquierdo es cuando puede ser bueno, pero es más malo. Puede traicionar al mismo tiempo.

 

“Por ejemplo, hay unos que traen un libro y son el San Judas del estudiante, pero hay chavitas que piden que un maestro les califique o que me dé (un hombre) un beso. Es como con los ladrones que piden ayúdame a robar hoy. O sea, cómo. Pídele algo que valga la pena”.

 

Hace rato, “yo le dije a un chavo: o vienes a misa o te vienes a monear. Sí hay personas ‘moneándose’.

 

“Mucha gente se guía por nuestra forma de vestir. Dicen que somos drogadictas. La gente critica y dice ¡ay, pinches viejas fáciles!, pero no. Yo vengo por devoción. No vengo por droga ni por vestirme así”.

 

Karla, Jazmín y Marisol se vistieron y adornaron para la ocasión: en su mejilla llevan una imagen pintada de San Juditas. “costó tres por 10 pesos”.

 

“Cada collar que lleva su Santo es cada milagro que le ha cumplido:

 

“Como puedes ver a mi me ha dado muchas cosas”, dice Karla orgullosa. “Cada milagro le das algo, puedes venir y dar dulces como lo hacen algunas personas. Y hoy vinimos a dar dulces. Hoy acabe mi manda, le pedí que no le quitara el trabajo a mi esposo, pero como ya no estamos juntos le dije que le vaya bien. Hasta aquí”.

 

***

 

“Aquí se manifiesta la fe de la gente necesitada”. “Jesús eligió a sus 12 amigos”, a sus apóstoles, entre ellos San Judas; “No todos supieron corresponderle a Jesús”. “(Nosotros) No traicionemos la confianza de Jesús”, dice el padre durante la homilía. Algunos escuchan adentro del templo. Otros sólo oyen fragmentos que salen de unas bocinas. Entre el calor y los gritos de 50 pesos cada san Judas de pasta y resina. Las gotas de sudor son evidentes. Resbalan entre los feligreses. Unos se abren paso entre la multitud, mientras los policías vigilan no haya caos.

 

El agente de la Secretaría de Seguridad Pública del Distrito Federal, Javier Morales, de 34 años, comenta que es su primera vez en cubrir San Hipólito. Él no cree en ningún Santo. “Me reservo mi comentario”, sobre los milagros.

 

Él llegó a las 6 de la mañana, pero el operativo San Judas inició el domingo por la noche, para cuidar a las caravanas que llegan de otros lados. 

 

Los devotos han dejado en las manos del policía un dulce, una paleta. Parte de sus mandas. Cuando se le pregunta sobre los chavos que van moneándose, contesta que se han visto menos; sí hay. Su compañera Norma lo ve y se ríe.

 

¿Los que se drogan son remitidos?, se le pregunta.

 

-Mira, ahorita por la gente, por el gran número de gente, se les desaloja. Si tenemos próxima la unidad, se remite, para que no venga a ocasionar problemas.

 

Norma, también policía, de 35 años, dice que tampoco cree en Santos. Explica que los chavos que se drogan se ven más por la tarde. Por la mañana es más familiar. En la tarde ya están desatados.

 

“Supuestamente es de los casos difíciles, precisamente por eso es el santo de los rateros. Es muy milagroso. Pero también es la fe de uno”, dice la agente.

 

***

 

José Enrique, de 37 años, empuña el papel mojado por el solvente y lo dirige con delicadeza e imprecisión hacia su nariz. “Yo creo en la Santa Muerte y en San Judas”, afirma.

 

Él le ayuda a ‘El Chaquetitas’ a vender las imágenes de San Juditas, La Virgen de Guadalupe, entre otras imágenes como la de ‘La Mole’, personaje de Los Cuatro Fantásticos.

 

“Yo creo en San Juditas, dice. Yo estuve en la cárcel seis meses. En el reclusorio Norte. Le pedí al Santo que me sacara. Y la verdad salí bien”.

 

¿Cómo ves que los chavos se moneen cuando vienen a ver a San Judas?, se le pregunta.

 

Mal, yo también le hago, pero está mal,  porque es el patrón. La verdad yo no me monearía en la iglesia.

 

Su amigo ‘El Chaquetitas’ dice: “Yo llegué ayer a las 6 de la tarde. La venta está más o menos. Era para que ya hubiéramos acabado. Pero el problema es la economía que hay en México: no hay dinero. Viene gente, pero la ‘lana’”.

 

“Yo soy devoto de San Judas desde hace 12 años. Vendo imágenes desde hace 15, y en San Hipólito desde hace 10. Hay temporadas buenas y bajas.”

 

Prevé que su jornada laboral termine a la media noche.

 

La plática se interrumpe, porque le preguntan sobre una figura de San Judas: “Levántele jefa”.

 

Mis figuras, la más barata es de 20 pesos, la más cara es de 2 mil 800, un San Juditas de dos metros.

 

¿El Santo es patrón de los ladrones?

 

Esos son puros chismes. Pura gente que no sabe, porque hay muchos que lo confunden con Judas, el que traicionó a Cristo.

 

¿Qué hay del Santo que viene con un bastón derecho y uno en el lado izquierdo?

 

“Es falso. He vendido de los dos. Unos dicen que el significado es uno y otro, eso no. Es como el que trae monedas, te dicen que es para la abundancia, pero San Juditas es sólo para “los casos difíciles. Importa la fe que tengas en él.