Yoga aéreo: posturas para volar

Las variantes de yoga aéreo y acroyoga tienen los mismos beneficios musculares y de relajación pero con el reto de despegar los pies del piso. 

México

El salón está forrado de espejos y lleno de columpios de tela. Será mi primera sesión de aéro yoga y acro yoga. Practiqué hace algunos años yoga pero lo abandoné porque empezó a aburrirme un poco. Lo mío son más los deportes como la bicicleta o la natación. Pero esta vez, Nohemí Ferrer, directora del centro holístico Body Words en la colonia Del Valle, me invita a probar algo distinto: el yoga aéreo y acroyoga. Sí, poses de yoga suspendidas en columpios y en la segunda parte, intentaré hacer acrobacias.

La voz de Nohemí es pausada como casi todas las instructoras de yoga. Empezamos por las poses tradicionales como el triángulo pero usando los columpios, poco a poco despego los pies del tapete hasta que logro hacer un perro invertido sin tocar el suelo. Al final de la sesión quedo colgada de cabeza y sin sostenerme con los brazos. Me inunda la sensación de logro. Sí puedo permanecer un minuto colgada y aguantar la tentación de tocar el suelo o el columpio. Las poses cada vez más complejas pero no tan difíciles de lograr gracias a las explicaciones serenas de la fundadora de Body Words.

Los beneficios de esta actividad son muy similares al yoga: fortalecer el tronco, estirar los músculos, mejorar el equilibrio, controlar la respiración, y mejorar la postura. Sólo que con el yoga aéreo el estiramiento es más profundo al mismo tiempo que no se hace presión en las articulaciones pues el columpio funciona como un soporte. En el yoga aéreo también se activan más partes del cuerpo pues el peso se distribuye mejor en un solo movimiento. Y por extraño que parezca hacer yoga colgado de una tela, logra despejar la mente y tranquilizarla del estrés cotidiano.

Se puede practicar a cualquier edad, e incluso existen otras variantes para mujeres embarazadas o personas mayores de 55 años que no hayan practicado ejercicios acrobáticos antes. 

El siguiente segmento de la sesión será una prueba de acroyoga, una práctica que combina yoga, la acrobacia y las artes curativas. En este caso no se trata de volar, sino de despegarse del piso con la ayuda de un compañero. Desarrollar confianza en la otra persona es fundamental para lograr las poses que nos harán sentir casi protagonistas de un circo. La práctica es ideal para parejas pues fomenta el trabajo en equipo al mismo tiempo en que se fortalecen todos los músculos del cuerpo.

Aunque suena difícil de lograr, siempre hay una tercera persona involucrada que cuida a la pareja mientras se construye la confianza entre ambos y se logran las posturas. Así participan tres personas: una persona que será la base, otra que depositará su confianza al dejarse cargar y un cuidador que observa para evitar caídas.

En mi caso, no hubo caídas durante la sesión y fue más fácil realizar poses para volar que sostener a una persona con la fuerza de mis piernas o brazos.

Al final de la sesión, se realiza la práctica de “dar y recibir” un masaje tailandés. La instructora nos enseña a usar la fuerza muscular y técnicas de relajación para disfrutar el intercambio de masajes.

De acuerdo con Nohemí, esta clase es ideal para personas con altos niveles de estrés o ansiedad ya que el principal objetivo de la clase es la relajación y restablecer el equilibrio energético.

Más información: www.bodywords.org