Quimioterapia sin perder el pelo

Un gorro sueco ayuda a evitar la caída de pelo durante los tratamientos para combatir el cáncer.

Fernanda empezó a notar las consecuencias de la quimioterapia en su pelo a las dos semanas: se le estaba cayendo. Aunque el tratamiento era necesario para combatir su cáncer de mama, la quimioterapia no distingue entre células sanas y cancerígenas, por lo cual su cabellera se estaba dañando, no de los efectos secundarios más comunes de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos. 

Las pacientes que se someten a la quimioterapia tienen opciones como usar diferentes pelucas, mascadas así como no taparse sin embargo gracias a los avances médicos ahora también pueden optar por no sufrir la calvicie, pues a través del dispositivo sueco llamado Dignicap el cual enfría el cuero cabelludo y evita la caída podrán conservar hasta 70% de su pelo.

“Funciona enfriando el cuero cabelludo a una temperatura de entre 5 y 3 grados centígrados, dependiendo del volumen de cabello. Cuando los vasos sanguíneos en el cuero cabelludo son enfriados, estos se hacen más pequeños, logrando que una menor cantidad de sangre que contiene los fármacos suministrados durante la quimioterapia llegue a los folículos pilosos” explicó Susana Valdez, directora general de Celeritas, la firma que trajo esta tecnología a México.

Para algunas pacientes no representa un problema perder el pelo, sin embargo hay otras para las cuales puede ser bastante incómodo e incluso desagradable. “En estas pacientes se vuelve de vital importancia minimizar la pérdida de cabello, además que elevan su autoestima pueden continuar con sus actividades diarias sin tener que dar explicaciones sobre su enfermedad” comenta Valdez.

Según la revista médica Psycho Oncology, para las mujeres con cáncer de mama la alopecia o pérdida de cabello está ubicado como el efecto secundario más traumático, estresante y difícil de los efectos secundarios a afrontar, derivando que un 8% de las pacientes decida mejor no someterse a la quimioterapia, poniendo en riesgo aún más su salud.

El procedimiento para quienes quieran y sean aptos para usar Dignicap es muy sencillo, media hora antes a la quimioterapia es necesario colocar una especie de gorro a la cabeza en el cual circula el líquido refrigerante y se encuentra conectado al dispositivo de control. En este momento estará a temperatura ambiente pero una vez colocado se comenzará a bajar la temperatura gradualmente hasta los tres o cinco grados centígrados por el tiempo que dure la quimioterapia.

“Una vez que esta concluye, se debe dejar la gorra de enfriamiento por algún tiempo más mientras el medicamento circula por la sangre. Este tiempo va de 90 a 120 minutos, dependiendo del tipo de medicación y la cantidad de dosis” explica la directora de Celeritas.

A pesar de que es un proceso completamente automatizado que requiere una mínima supervisión del personal médico, como parte de completar el enfoque integral que se maneja con Dignicap, Valdez explica que las enfermeras y asistentes reciben capacitación para ser empáticas con las pacientes y que se sientan lo más cómodas posibles durante el enfriamiento, “tenemos pacientes que incluso dicen que casi vienen a su spa” comenta la directora de Celeritas.

¿Dónde conseguirlo?

Sólo el hospital privado San Angel Inn Chapultepec y el Centro Médico ABC en la Ciudad de México cuentan con esta tecnología así como dos unidades del sector público, el Hospital de Especialidades de Zumpango y el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) de Toluca.

Las personas que tengan leucemia, linfomas o cuyos tratamientos sean por días continuos no son aptas para tratarse con Dignicap, comenta Valdez, sin embargo aquellas que tengan otro tipo de cáncer, como el de mama sí pueden recibirlo. En este caso, diversas aseguradoras en México cubren el tratamiento como Mapfre, Inbursa y Bupa, entre otros.

Valdez advierte que han encontrado algunos obstáculos para que en algunas aseguradoras y hospitales quieran ofrecer este tratamiento, pues por parte del sector asegurador algunas compañías afirman que es más del orden cosmético y se  niegan a cubrirlo, en tanto que diversas entidades hospitalarias no consideran relevante la pérdida del pelo para sus pacientes.

 

 

 

 


Fernanda empezó a notar las consecuencias de la quimioterapia en su pelo a las dos semanas: se le estaba cayendo. Aunque el tratamiento era necesario para combatir su cáncer de mama, la quimioterapia no distingue entre células sanas y cancerígenas, por lo cual su cabellera se estaba dañando, no de los efectos secundarios más comunes de acuerdo con el Instituto Nacional de Cáncer de Estados Unidos. 

Las pacientes que se someten a la quimioterapia tienen opciones como usar diferentes pelucas, mascadas así como no taparse sin embargo gracias a los avances médicos ahora también pueden optar por no sufrir la calvicie, pues a través del dispositivo sueco llamado Dignicap el cual enfría el cuero cabelludo y evita la caída podrán conservar hasta 70% de su pelo.

“Funciona enfriando el cuero cabelludo a una temperatura de entre 5 y 3 grados centígrados, dependiendo del volumen de cabello. Cuando los vasos sanguíneos en el cuero cabelludo son enfriados, estos se hacen más pequeños, logrando que una menor cantidad de sangre que contiene los fármacos suministrados durante la quimioterapia llegue a los folículos pilosos” explicó Susana Valdez, directora general de Celeritas, la firma que trajo esta tecnología a México.

Para algunas pacientes no representa un problema perder el pelo, sin embargo hay otras para las cuales puede ser bastante incómodo e incluso desagradable. “En estas pacientes se vuelve de vital importancia minimizar la pérdida de cabello, además que elevan su autoestima pueden continuar con sus actividades diarias sin tener que dar explicaciones sobre su enfermedad” comenta Valdez.

Según la revista médica Psycho Oncology, para las mujeres con cáncer de mama la alopecia o pérdida de cabello está ubicado como el efecto secundario más traumático, estresante y difícil de los efectos secundarios a afrontar, derivando que un 8% de las pacientes decida mejor no someterse a la quimioterapia, poniendo en riesgo aún más su salud.

El procedimiento para quienes quieran y sean aptos para usar Dignicap es muy sencillo, media hora antes a la quimioterapia es necesario colocar una especie de gorro a la cabeza en el cual circula el líquido refrigerante y se encuentra conectado al dispositivo de control. En este momento estará a temperatura ambiente pero una vez colocado se comenzará a bajar la temperatura gradualmente hasta los tres o cinco grados centígrados por el tiempo que dure la quimioterapia.

“Una vez que esta concluye, se debe dejar la gorra de enfriamiento por algún tiempo más mientras el medicamento circula por la sangre. Este tiempo va de 90 a 120 minutos, dependiendo del tipo de medicación y la cantidad de dosis” explica la directora de Celeritas.

A pesar de que es un proceso completamente automatizado que requiere una mínima supervisión del personal médico, como parte de completar el enfoque integral que se maneja con Dignicap, Valdez explica que las enfermeras y asistentes reciben capacitación para ser empáticas con las pacientes y que se sientan lo más cómodas posibles durante el enfriamiento, “tenemos pacientes que incluso dicen que casi vienen a su spa” comenta la directora de Celeritas.


¿Dónde conseguirlo?

Sólo el hospital privado San Angel Inn Chapultepec y el Centro Médico ABC en la Ciudad de México cuentan con esta tecnología así como dos unidades del sector público, el Hospital de Especialidades de Zumpango y el Instituto de Seguridad Social del Estado de México y Municipios (ISSEMyM) de Toluca.

Las personas que tengan leucemia, linfomas o cuyos tratamientos sean por días continuos no son aptas para tratarse con Dignicap, comenta Valdez, sin embargo aquellas que tengan otro tipo de cáncer, como el de mama sí pueden recibirlo. En este caso, diversas aseguradoras en México cubren el tratamiento como Mapfre, Inbursa y Bupa, entre otros.

Valdez advierte que han encontrado algunos obstáculos para que en algunas aseguradoras y hospitales quieran ofrecer este tratamiento, pues por parte del sector asegurador algunas compañías afirman que es más del orden cosmético y se  niegan a cubrirlo, en tanto que diversas entidades hospitalarias no consideran relevante la pérdida del pelo para sus pacientes.