Dormir en un viñedo en Vacaville

Los dueños de una marca boutique de vinos en California ofrecen un hospedaje muy casero. 

México

Casi en cualquier época del año, Denise Revel y su marido Daniel Schwartz abren las puertas de su casa para hospedar a extraños interesados en pasar unas vacaciones en su pequeño viñedo en Vacaville, California.

Algunos visitantes disfrutan la piscina con vistas a la Sierra Nevada. Otros sólo desean caminar por los viñedos y escuchar sobre la elaboración del vino de parte de los dueños de la marca de vinos The Girl on the Hill. Después,  la mayoría suele deleitarse con una cata y un maridaje de quesos locales en este valle ubicado a 72 kilómetros al norte de la ciudad de San Francisco.

Turistas de todo el mundo contactan a Denise y Daniel a través del sitio de reservaciones Airbnb, creado para quienes buscan hospedaje en casas particulares con el fin de tener una experiencia de viaje diferente y auténtica.

Así los viajeros conocen la historia de Denise y Daniel, dos estadunidenses retirados del mundo corporativo que hicieron realidad su sueño al comprar una casa en un terreno de 48 acres en la zona rural de Vacaville, que sólo está a 55 minutos en auto del famoso Napa Valley.

En 2003 esta pareja comenzó a cultivar uvas zifandel para consumo personal, pero un año después también plantaron lavanda y poco a poco agregaron otras uvas como las de la variedad malbec, tan famosa en Argentina. En 2012, este matrimonio quiso expandió su negocio para generar otra fuente de ingresos al ofrecer hospedaje en su viñedo.

La casa puede rentarse entera y alberga hasta siete personas por un costo de 5 mil 300 pesos por noche, pero si son sólo dos huéspedes, cobran 3 mil 300 por noche mientras que el recorrido por el viñedo y la cata de vinos es un extra que los anfitriones ofrecen gustosos sin cobrar tarifa extra.

Los anfitriones siempre están cerca de la propiedad para dar recomendaciones de lugares o actividades, hacer las compras en el pueblo o cualquier encargo de sus huéspedes. “Queremos que tengan una experiencia de cinco estrellas y damos cualquier extra para hacerlos felices”, dice Denise.

“Me encantó el área del asador, las sillas colgantes para leer un libro y la preciosa alberca para relajarse”, dice uno de los huéspedes más recientes.

En su opinión, la mejor época para visitar el viñedo es de junio a octubre cuando cosechan las uvas y las aplastan. “Mucha gente del área viene sólo a ver la cosecha incluso si no están hospedados con nosotros”, asegura Denise.

En cambio, los anfitriones realmente disfrutan haber recibido a gente de sitios tan remotos como Islandia y aprender sobre otras culturas a través del vino. Muchos huéspedes se mantienen en contacto e incluso han llegado a repetir su estancia con Denise y Dan. “Claro que hay una recompensa económica pero va más allá porque conocemos a viajeros de todo el mundo que se han convertido en nuestros amigos”, asegura Denise.