Laguneros ya no 'estrenan' ropa interior en año nuevo

En un sondeo en centros comerciales de Torreón, los empleados manifiestan que las ventas son bajas y durante un tiempo sí estuvo de moda. Ciudadanos señalan haberse quedado sin dinero.
Hasta el momento la venta ha sido baja.
Hasta el momento la venta ha sido baja. (Milenio Digital/Archivo.)

Torreón, Coahuila

Una empleada de una tienda departamental menciona con cierto desencanto que ya no se vende como antes la ropa íntima en colores amarillo y rojo para estrenar el Año Nuevo.

"Como que estuvo de moda todavía hace unos años, pero ahora, mire, ahí está en el rack, no se ha movido, ojalá que el martes 30 cambien las cosas”.

Paseantes de la zona comercial de esta ciudad, manifestaron que la compra de ropa interior para la noche del día 31, aunque sea barata, significa un gasto extra.

Es un almacén en la calle Múzquiz entre las avenidas Juárez e Hidalgo, la ropa íntima en colores amarillo y rojo está a la entrada de la tienda, a la vista del público, los empleados anuncian las chamarras, chalecos y otras prendas de vestir que quedaron de la semana anterior en que la gente gastó lo último de su aguinaldo, pero no invitan a comprar la ropa interior que da buena suerte al terminar el año y comenzar un nuevo ciclo.

Lo que ofrecen la mayoría de las tiendas o secciones de ropa íntima en la ciudad son bikini, strapless, boxer y algunas top pequeños y baby doll, todos ellos en colores rojo y amarillo, para hombre y mujeres.

Y las tiendas de sexo, hay tres en el centro de Torreón, ofrecen prácticamente lo mismo, más algunos juguetes sexuales, en precios similares a los demás comercios establecidos y semi fijos.

Algunos precios de estas prendas de la buena suerte son un bikini tipo francés por $30 en la calle Múzquiz entre avenidas Juárez e Hidalgo. Donde los precios son muy accesibles, también hay bikinis por $10 y boxer a  $30, ambas prendas para hombre y para las mujeres se pueden encontrar mujeres brasieres y pantaletas por $20 y $30 .

Al girar hacia el poniente por la avenida Juárez, se vende por $45.00, pantaletas rojas  con brocado 47 y el brasiere rojo cuesta $69.90. En otra tienda del mismo rumbo, hay un brasiere por $70 y por $120.00 la cliente se lleva dos brasieres.

En un puesto semi fijo se puede comprar por $ 60 bikini y si es strapples cuesta $160, ahí mismo hay prendas económicas como bikinis por $10, el boxer a $30, otro bikini más sofisticado cuesta $40 y tiene brocado y por $40 se puede adquirir un bikini amarillo con un cintito.

En otro establecimiento en la avenida Hidalgo, entre las calles Ramos Arizpe y Juan Antonio de la Fuente en lugar de este cinto, lleva un moño amarillo al centro, tanto el brasiere como el bikini.

La misma super tienda vende un brasiere por $120, las tangas cuestan $ 40, son de color amarillo y las dos llevan un moño al centro de la prenda.

En el sótano de la tienda de la calle Valdés Carrillo, entre las avenidas Presidente Carranza y la Hidalgo se pueden adquirir prácticamente a los mismos precios, además un maniquí exhibe un baby doll en colores negro y rojo por $219.

Por su parte, las tiendas de objetos sexuales esperan que este martes 30 y todavía la mañana del miércoles, repunten las ventas de artículos como sucedió con las ventas de Navidad.

En la tienda de la avenida Morelos, entre las calles Rodríguez y Cepeda, se manifestó que las ventas han estado tranquilas, pero sí se espera ese repunte.

Algunos precios de estas prendas de la buena suerte son un bikini tipo francés por $30 en la calle Múzquiz entre avenidas Juárez e Hidalgo.

Los precios de todos los productos de esta tienda son accesibles y aunque no están a la venta del público, el posible comprador puede preguntar por todo lo que está en exhibición, incluida la ropa interior.

Algunos paseantes de la zona comercial de esta ciudad, manifestaron que la compra de ropa interior para la noche del día 31, aunque sea barata, significa un gasto extra que no todos pueden absorber.

La señora Rosa Martinez, dijo mientras caminaba por la acera de la avenida Juárez frente al mercado Juárez, “yo ya no miro nada, voy derechito a la parada del autobús. Sólo vine al centro a cambiar unos zapatos que me compró mi nuera y me quedaron chicos, ya no me hable de comprar mas cosas, quedé más pobre de lo que estaba  antes de todo este argüende”.