Restaurante Jane en Bélgica: arquitectura haute

Una fachada clásica Barroca, un interiorismo lujoso y un  servicio de priemra calidad hacen de este increíble lugar diseñado por Piet Boon, una experiencia única e inolvidable.
The Jane
The Jane (Cortesía)

La restauración de edificios históricos es una intervención que busca la recuperación respetuosa de dicho patrimonio cultural, por lo que requiere de especialistas en la materia para la elaboración de proyectos. Dentro de la restauración también se contempla la solución de diferentes problemas y alteraciones que se presentan en el monumento arquitectónico, incluyendo la elección de materiales, tratamientos y técnicas más viables y adecuadas para su restauración. Así fue el caso del Restaurante Jane en Amberes, Bélgica.

Su concepción fue algo fuera de lo común, puesto que se les propuso a un grupo de arquitectos intervenir una antigua capilla militar en el centro antiguo de la ciudad, con mucha historia detrás, para convertirlo en un exclusivo restaurante.

Al ver el edificio, los arquitectos de Piet Boon Studio decidieron preservar la esencia en la medida que fuera posible, a pesar de trabajar con un nuevo concepto a petición de sus clientes.

La fachada es una clásica arquitectura Barroca, la cual se decidió respetar. Al interior, tal como una pequeña capilla, se contempla una sala principal que remata con la zona del altar, la cual también preservaron.

El diseño interior indica que en la nave principal iría la zona de los comensales, donde se colocaron sets de sillas y mesas para 65 personas. Cabe señalar que el restaurante es categoría Michelin superior a 5 estrellas, pues su comida y servicio son de primera calidad. Por tal razón es necesario hacer reservación por lo menos con tres meses de anticipación.

En cuanto a diseño, en el área de los comensales se optó por dejar las paredes inmaculadas en blanco para dar paso a los tonos grises, negros y dorados que resaltan a la perfección con todo el espacio. Además instalaron vitrales nuevos, debido a que los anteriores estaban dañados. Para llevar a cabo esta misión llamaron a Job Smeets y a Nynke Tynagel, reconocidos artistas del vidrio. Se crearon 500 paneles nuevos y, en lugar de colocar motivos religiosos, ahora los diseños contemplan figuras de girasoles, demonios, calaveras, bebés, conos de helados, croissants, pingüinos, tazas de té, entre otros. El resultado: simplemente original.

Otro detalle que llama la atención es el gran candil tipo araña que se encuentra colgado al centro del comedor que en sus puntas tiene esferas de cristal por donde emerge la luz, y el cual es obra del famoso despacho de iluminación Pslab, originarios de Beirut. El candelero pesa 800 kg e incluye 150 luces que no sólo alumbran parte central, sino que algunos brazos llegan a un pequeño segundo piso, destinado para ser un bar para 20 personas.

Para terminar con los lujosos detalles, en la zona que sería el altar o ábside de la iglesia, se ha dispuesto poner la cocina, como una alegoría a que los alimentos ahí preparados son “sagrados”. Lo singular es que incluso ahí hay detalles como los prints o tatuajes que se ven en los muebles de acero inoxidable, tales como calaveras, flores y enredaderas.

Si algún día deciden visitar este lugar, no olviden reservar con tiempo, ya que no se permite la entrada al restaurante para hacer visita de turista. Dicen quienes han tenido oportunidad de visitar el lugar que vale la pena esperar, tanto por la comida como por el espacio.