¿Carreras técnicas? Sí son una opción

Los programas técnicos superiores universitarios (TSU’s) podrían ser la solución a la escasez de talento en las industrias que mueven la economía mexicana
Las grandes inversiones en el sector energético exigirá una producción intensiva de jóvenes especializados, tanto en carreras técnicas en nivel superior y posgrados.
Las grandes inversiones en el sector energético exigirá una producción intensiva de jóvenes especializados, tanto en carreras técnicas en nivel superior y posgrados. (Foto: Shutterstock)

Cuando la Universidad Iberoamericana abrió su primer programa Técnico Superior Universitario, lo hizo para impactar en su área de Responsabilidad Social al brindar “calidad educativa e incluyente a bajo costo”, señala Yolanda de la Parra, coordinadora del área; 30 meses después, la demanda supera sus expectativas.

De inicio pensaron en abrir un grupo de entre 20 y 25 estudiantes para cada carrera, que hoy son cuatro: Hoteles y restaurantes, Producción gráfica, Sistemas administrativos y contables, y Software.

Para otoño de 2015, tendrán dos grupos de cada programa una matrícula total de 430 estudiantes. Con colegiaturas muy bajas (735 pesos al mes), horario vespertino-nocturno y una duración total de dos años y medio, estos programas han tenido un gran éxito.

Cada programa que abren está pensado para solucionar una necesidad real del mercado laboral, al mismo tiempo que aprovecha las fortalezas académicas de vinculación de la universidad. Para 2016 le toca al TSU en Diseño mecánico y manufactura.

En pos del mexican moment

La puesta en marcha de la reforma energética anuncia para México inversiones por 50 mil millones de dólares (mdd) entre 2015 y 2018. Sin embargo, esta oleada de dinero exigirá también una producción intensiva de recursos humanos especializados, pues por cada millón de dólares invertido en el sector, se crean 2.7 empleos directos. Y esto tan solo en materia de petróleo, electricidad y gas Shell. El país requiere también formar especialistas que atiendan la industria automotriz, motor de la economía nacional, y ha sufrido la escasez de talento.

Para aprovechar el “momento mexicano”, las universidades y escuelas tecnológicas del país se pusieron las pilas para ampliar y adecuar la oferta educativa a las necesidades del mercado y vincularse con las industrias de su entorno.

Así, mientras en todo el país las aulas comienzan a oler a petróleo, muy especialmente en el norte y en los estados con litorales, las de la zona centro y el Bajío marchan al ritmo de los motores de automóvil.

Capacitación underground

Según estimaciones publicadas por la Secretaría de Energía, al cierre de este sexenio deberá haber “un mínimo de 135 mil expertos de alto nivel, profesionales y técnicos en distintas especialidades”, para cubrir la demanda directa del sector. De ellos, 80% deberán ser técnicos y 20% de nivel superior y posgrado.

El reto es enorme y para salvarlo el gobierno implementó en agosto de 2014 el Programa Estratégico de Formación de Recursos Humanos en Materia Energética, en el que participan la Secretaría de Energía, Pemex y la Comisión Federal de Electricidad (CFE), en conjunto con las secretarías de Educación y de Relaciones Exteriores, así como el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT).

Este programa calcula otorgar a año 4 mil becas para diplomados y especialidades, y mil 720 de maestría y doctorado, a través del CONACyT, en tanto Pemex y la CFE cuentan con programas de capacitación interna para sus trabajadores.

Y hace casi un año, Pemex comenzó enQuerétaro la construcción del espacio físico de su Universidad Corporativa, institución que operaba desde 2013 como centro de capacitación a distancia o en el modelo presencial mediante convenios con algunas universidades del país.

Universidades recargan baterías

Las escuelas técnicas públicas de todo el país y algunas universidades han metido el acelerador en la reconversión de su oferta educativa y en algunos de sus programas ya existentes, para adecuarlos al nuevo mercado laboral.

Un caso destacado es la Universidad Autónoma de Nuevo León, que en enero presentó su Programa de Formación y Conversión de Profesionales para la Reforma Energética, basado en el rediseño de parte de su oferta educativa, para completar 22 programas de licenciatura posgrado en materia energética.

Entre otras cosas, la UANL lanzó este añoel Bachillerato Técnico en Energías Renovables (eólica y fotovoltaica); cuatro nuevas maestrías y 12 diplomados en diferentes áreas del conocimiento para impulsar la especialización de los profesionales ya formados.

Detrás vienen la Universidad Autónoma de Coahuila, con una inversión de 212 millones de pesos en nuevas carreras profesionales, posgrados y especialidades, relacionadas con la minería, petróleo y gas Shell, y la Universidad Autónoma de Tamaulipas que firmó acuerdos con algunos pares texanos para realizar intercambios docentes y estudiantiles.

Por su parte la UNAM ofrece la carrera de Ingeniería en Energías Renovables desde hace varios años. El IPN tiene Ingeniería Ambiental; la Unitec, Ingeniería Ambiental y Sustentabilidad; el Tec de Monterrey, Ingeniería en Desarrollo Sustentable, y la Universidad Iberoamericana tiene una licenciatura en Desarrollo Sustentable.

A toda velocidad

Durante 2014, México captó 12.6% de la Inversión Extranjera Directa mundial de autos, por encima incluso de China, con sus 12.4%, lo que significó más de 10 mil mdd en nuevas plantas y ampliaciones, según la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

Datos de Proméxico indican que existen en el país 19 complejos productivos en 15 estados del país, en los que se realizan actividades desde ensamblaje y blindaje hasta la fundición y estampado de vehículos y motores.

A pesar de que esta industria generó alrededor de 20% del total de los nuevos empleos del país en 2014, la escasez de talento mantiene a las armadoras en una cruzada constante de apoyo a las universidades y escuelas técnicas para lograr una mejor y más cuantiosa vinculación entre los programas educativos y las necesidades de talento del sector.

Aunque las inversiones de las armadoras en los últimos tres años han dejado bastante rezagadas a las escuelas y universidades en el volumen de egresados, hace ya tiempo que los bachilleratos tecnológicos como el Conalep o los del IPN comenzaron a adecuar sus planes y programas a los requerimientos de la industria.

En 2011 se abrió la Universidad Tecnológica de Corregidora con programas de mecatrónica y manufactura flexible; la Universidad Autónoma de Querétaro amplió el año pasado su oferta académica con tres ingenierías relacionadas, en abril de 2014 se comenzó a construir la Universidad Automotriz.

Aunque ya comenzó operaciones de capacitación para diversas empresas del clúster de Querétaro, esta universidad todavía está incubada en la Universidad Politécnica de Querétaro, mientras se terminan sus instalaciones.

En Puebla, el mayor impulso lo ha dado Volkswagen, que si bien opera desde hace años su propia escuela, donde también capacita empleados de Audi y de algunas empresas de autopartes, también ha celebrado acuerdos con las universidades cercanas a su planta, como la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, para implementar programas de prácticas profesionales.

La carrera entre armadoras y universidades aún está muy dispareja, pero la brecha se acorta gracias a las acciones conjuntas. El secreto, opinan académicos y armadoras, está en la formación de técnicos profesionales y en la capacitación de recursos humanos ya formados.