Quedan 70 latinos entre mil 58 candidatos para colonizar Marte

La fundación Mars One planea enviar a partir de 2025 a 24 personas para ser los primeros humanos en llegar al planeta rojo, en un viaje sin retorno.
El legislador mexicano Andrés Eloy Martínez Rojas es aficionado a la astronomía.
El legislador mexicano Andrés Eloy Martínez Rojas es aficionado a la astronomía. (Yuri Cortez/AFP)

Montevideo

El diputado perredista Andrés Eloy Martínez Rojas, junto con un físico brasileño y un experto en tecnología uruguayo, destaca entre los 70 latinoamericanos que fueron preseleccionados por la fundación Mars One entre 200 mil aspirantes que quieren convertirse en los primeros seres humanos en llegar a Marte y dar un paso inédito para la humanidad.

En el proceso quedaron mil 58 candidatos de todo el mundo que pasaron a la segunda fase de un largo proceso de selección de la organización holandesa, que pretende enviar 24 colonos al planeta rojo a partir de 2025 en un viaje sin posibilidad de regreso a la Tierra.

Hombres y mujeres de distintas edades de México, Argentina, Brasil, Chile, Colombia, El Salvador, Guatemala, Perú, República Dominicana y Uruguay están dispuestos a dejar sus estudios o trabajos en política, informática, periodismo o medicina, entre otras áreas, para asentarse en el planeta que se localiza a 570 millones de kilómetros de la Tierra.

De la curul al espacio

Para Martínez Rojas, colonizar Marte supone una segunda oportunidad para la humanidad ante los problemas de sobrepoblación y calentamiento global que sufre, ya que con esa exploración se puede “desarrollar otra economía y otro estilo de vida que incluso puede beneficiar a la  Tierra”, opinó.

“Marte es la oportunidad de revalorizarnos como sociedad para comenzar a reinventarnos y no cometer los mismos errores”, comentó el diputado de 50 años.

“La idea sería llegar a Marte y desarrollar una nueva sociedad, una nueva civilización en armonía con la naturaleza”, explicó Martínez Rojas, padre de seis hijos que le han pedido que reflexione su idea.

Hasta ahora solo ha habido misiones robóticas a Marte, todas llevadas a cabo por la NASA. El Curiosity, que llegó el 6 de agosto de 2012, ya constató que Marte fue propicio para la vida microbiana en un pasado lejano.

Pero pese al apoyo del holandés Gerard ‘t Hoofd, premio Nobel de Física 1999, el proyecto Mars One genera mucho escepticismo. Actualmente se enfrenta a numerosos obstáculos, entre los que destaca su costo calculado en 6 mil millones de dólares, por lo que la organización lanzó a inicios de este año una campaña mundial de recaudación de fondos.

Otro problema que debe sortear es que, tras someterse a peligrosas radiaciones cósmicas durante el largo viaje, los primeros colonos no podrán regresar a la Tierra, deberán vivir en pequeños hábitats, hallar agua, producir oxígeno y cultivar sus propios alimentos. Todo ello en un planeta que es un gran desierto, cuya atmósfera está constituida de dióxido de carbono y donde la temperatura promedio es de -63°C.

Estas condiciones, sin embargo, no logran amilanar a los latinoamericanos preseleccionados, que debieron mostrar cinco cualidades clave para avanzar en el proceso de selección: resistencia, adaptación, curiosidad, habilidad para confiar en otros y creatividad.

Como Colón

“Cuando uno tiene un espíritu científico, nada mejor que esta oportunidad de conocimiento y de experimentación”, aseguró Manoel Belem, físico brasileño de 58 años que también fue preseleccionado.

Piloto de profesión, Belem se considera apto para ser uno de los 24 elegidos que esperan enviar en grupos de cuatro cada dos años. Para él, que rondaría los 70 años, “no tiene mucho significado el que sea un viaje de ida”.

A otro de los aspirantes en carrera, Yuri López, un uruguayo de 27 años ex integrante de una fuerza policial de élite que actualmente trabaja en una empresa de tecnología, tampoco le molesta no regresar.

“Me iría con unos 37 años si estuviera entre los primeros cuatro, con un montón de cosas vividas, para terminar mis días en un horizonte completamente distinto”, dijo.

“La expansión del ser humano en el universo es fundamental... Un montón de cosas pueden salir mal y eso agrega un poco más de picante a la misión, que es la aventura máxima de la humanidad”, opinó el uruguayo.

“Lo veo como algo épico. Creo que esas primeras cuatro personas que vayan tendrán una tarea similar a la de Cristóbal Colón o Magallanes, de partir a un destino que no conocen. Y van a ser recordadas”, agregó.

“El objetivo final de todo esto es hacer Marte más adecuado a los humanos y de esa forma, al estar en dos planetas, los humanos podrían ayudarse mutuamente”, opinó Julián Aguilar, un argentino de 24 años aspirante a colono, para quien “es importante dar los primeros pasos” en ese sentido.

“A la noche, al mirar las estrellas pienso qué tan insignificantes son los problemas cotidianos de nuestras vidas. Y eso es lo que me da fuerzas para seguir adelante con el proyecto y dejar todo atrás, no por individualidad, sino por la raza humana”, concluyó Aguilar.