Pulquerías tradicionales sustituidas por bares boutiques en México

Conocedores del tema consideran que en este tipo de lugares los motivos populares sólo son parte de los decorados, el pulque se vende costoso y de mala calidad, asisten jóvenes y se escucha música ...

Ciudad de México

Mientras las pulquerías tradicionales, donde se vende esta bebida tradicional mexicana, están desapareciendo gradualmente del país, en algunas colonias de Ciudad de México como la Roma y la Condesa se promueve una nueva moda pulquera que no tiene nada que ver con la cultura popular.

Conocedores del tema consideran que en este tipo de bares-boutiques los motivos populares sólo son parte de los decorados, el pulque se vende costoso y de mala calidad, asisten solamente jóvenes y se escucha música casi siempre en inglés.

Las pulquerías mexicanas tradicionales datan de antes de la Conquista Española. El pulque fue la principal bebida de los mexicanos y en sus orígenes lo consumían todos los sectores sociales. Entrado el siglo XIX se estilaba pero sólo entre los sectores más pobres.

"Las pulquerías son el último bastión de la cultura popular mexicana y latinoamericana", dijo a dpa Javier Gómez Marín, coleccionista e investigador del tema.

Hasta hace un par de décadas se tomaba pulque con poco dinero. En algún momento de la historia de esta bebida también se prohibió la entrada a las pulquerías a mujeres, niños, militares, policías y perros. Para entronces las damas pedían y consumían pulque en un espacio separado, a través de una minúscula ventana, para no ver, ni ser vistas.

A partir de los años 40, el consumo de cerveza en México y una fuerte campaña de desprestigio sobre el pulque, bebida 100 por ciento natural, derivó en su bajo consumo y en la desaparición gradual de locales expendedores.

Actualmente son pocas las pulquerías tradicionales que todavía dan servicio en Ciudad de México y sus alrededores. Estos lugares además de conservar la tradición destacan por sus nombres ingeniosos como "Nomás no llores", "La hija de los Apaches", y "La Pirata", donde se filmó la película "La canción del pulque", de Everardo González.

"Son un comercio de raíces prehispánicas y coloniales, y han estado abiertos ese tipo de locales desde hace 500 años", agregó Marín.

En la ciudad de Pachuca, capital del céntrico estado de Hidalgo, ubicado a dos horas de Ciudad de México, los pocos productores que existen tratan de rescatar la tradición de consumir pulque, del que dicen "sólo le hace falta un grado para ser carne".

Allí los fabricantes realizan tours de consumo y abrieron un museo del pulque.

La semana pasada jóvenes estudiantes y artistas lamentaron la reciente clausura de la pulquería más antigua de Ciudad de México, "La Risa", que este año cumplía 110 años ofreciendo la bebida fermentada derivada del agave, con orígenes en la época prehispánica.

La especialidad del lugar era el pulque de apio y avena y para los paladares más exigentes estaba el pulque de piñón, coco, tomate y de tequila.

Autoridades locales alegaron faltas administrativas menores para poner sellos de clausura al tradicional local.

"El 24 de septiembre nos clausuraron, la razón de esto es que la pulquería 'La Risa' tiene licencia para ocupar 55 metros cuadrados, de los cuales solamente ocupamos 40 metros cuadrados", informaron los propietarios a sus clientes.

"La Risa" se ubica en la calle de Mesones, en el corazón de Ciudad de México, y era un templo del pulque.

"Esto se resolverá lo más pronto posible para que podamos seguir recibiéndolos día con día y ustedes puedan seguir deleitándose con la Bebida de los Dioses", confiaron sus dueños.