Pierre Cardin abre su museo en el corazón de París

El diseñador de 92 años inauguró un museo dedicado a toda su vida de trabajo en el corazón de París.
A sus 92 años, Pierre Cardin muestra en el museo el gran legado que ha construido como diseñador de moda.
A sus 92 años, Pierre Cardin muestra en el museo el gran legado que ha construido como diseñador de moda. (AFP)

París

Pierre Cardin, que revolucionó la moda con motivos geométricos, siluetas futuristas y colores vivos, inaugura a los 92 años en el corazón de París un museo dedicado a "toda su vida de trabajo".

"¡Ese abrigo dio la vuelta al mundo! Fue en ese momento cuando comencé a ganar dinero", afirmó el creador de alta costura ante uno de los primeros modelos expuestos, un abrigo rojo acampanado cuyo plisado necesitó fabricar una máquina especial.

"Entonces yo todavía no era Pierre Cardin, todavía no me afirmaba como creador", recordó, refiriéndose a un modelo de 1951 marcado por la influencia de Dior, con el cual el diseñador trabajó al principio de su excepcional carrera, de más de 60 años.

Para crear vestidos casulla, faldas de tiras o de vinilo y vestidos de fiesta, este pionero se inspiró en un caso "en un tiovivo" y en otro caso en los "fuelles" que existen entre dos vagones.

Más de 200 modelos, muebles, sombreros, zapatos y joyas fueron trasladados desde museo de Saint-Ouen, un suburbio de la capital, donde se encontraban desde 2006, hasta esta antigua fábrica de corbatas en el Marais, un barrio de París, organizada en tres niveles.

Mucha gente no venía a las afueras, explicó Pierre Cardin, quien con este museo ubicado en el centro histórico de París espera atraer a más gente.

En la entrada, dos modelos masculinos con casco y mono reciben a los visitantes, fieles a la estética futurista del modisto-estrella de los años 1960, que fue fotografiado con traje de astronauta.

Se trata de un futurismo algo anticuado en este espacio de casi mil m2 con alfombra de pared a pared y escaleras de caracol. Los modelos están dispuestos en orden cronológico y algunos carteles suministran algunos elementos explicativos.

La conservadora del museo, Renée Taponier, se encarga de las visitas guiadas. La entrada cuesta 25 euros. Esta incondicional, que comenzó como aprendiz a los 14 años con Pierre Cardin, sigue en su empresa 50 años más tarde. Y su admiración por su creatividad sigue intacta.

"Todo le interesa, no sólo las materias que sirven para la moda", dijo ante un chaleco para hombre con una pechera cubierta por pequeños moldes para galletitas de silicona.

"Un legado al mundo"

Con este museo, Pierre Cardin quiere dejar "al mundo el legado de un modisto que comenzó de cero". "Tuve la suerte de realizar todo lo que deseaba sin necesitar un banquero, una autoridad, fui un hombre libre desde los 20 años", dice este "self-made man" que emigró de Italia.

Visionario y mecenas, dirige un imperio mundial que va de la moda en los restaurantes (Maxim's), pasando por los perfumes y la hotelería, que desde 2011 intenta vender. El mismo lo estimó en mil millones de euros.

El dinámico diseñador es propietario del castillo del marqués de Sade en Lacoste (sur de Francia), del palacio Bragadin en Venecia, donde vivió Casanova, y del Palais Bulles frente a la Bahía de Cannes (sur de Francia).

Sin embargo no todos sus proyectos inmobiliarios se convirtieron en realidad o tuvieron éxito, y algunos de ellos crearon polémica, como el Palais Lumière en Venecia o el campo golf de Luberon (sur de Francia).

"Tengo ideas extrañas, que sorprenden, pero eso forma parte de mi personalidad", explicó.

El decano de los creadores continúa haciendo desfiles de vez en cuando. "Son los jóvenes los que hacen la moda, no los viejos. Yo formo parte de los viejos, pero sigo siendo joven", afirmó.

No obstante, no cita herederos en la nueva generación y lamenta la confusión entre creación y elegancia.

"La creación es tan cambiante. No se afirma como antes: Balenciaga, Chanel, Cardin, Courrèges. La creación es ser reconocido sin poner el nombre. La elegancia no es suficiente", sostiene.

Pero "no miro a los otros, tengo tanto que hacer. En realidad no debo juzgarlos, ellos hacen su trabajo y yo hago el mío", aclaró.