Lo que no sabías sobre Calakmul

Recién nombrada Patrimonio Mixto de la Humanidad por la UNESCO, Calakmul es una impresionante ciudad maya en medio del espesor de la selva maya en Campeche. 

La Biósfera de Calakmul es la reserva tropical más grande de México y por su extensión, es la segunda selva más grande de América, sólo después del Amazonas. Debido a su biodiversidad, la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de la UNESCO la nombró el 21 de junio Patrimonio Mixto (Cultural y Natural) de la Humanidad, pues desde 1982, la zona arqueológica de Calakmul ya estaba considerada Patrimonio Cultural. Aquí, algunos datos interesantes sobre este tesoro casi secreto del mundo maya.

1. Fue más importante que Chichen Itza: Esta ciudad fue sede de los poderes militar, cultural y económico de los mayas y estuvo poblada alrededor de mil 500 años. Su influencia llegaba hasta los Ríos Usumacinta y La Pasión, según las inscripciones de Petén.

2. Falta mucho por desenterrar. Se calcula que la antigua ciudad de Calakmul ocupa un área de 100 kilómetros cuadrados y sólo una pequeña parte ha sido descubierta. Actualmente, los arqueólogos han localizado más de seis mil edificios pero sólo han excavado unos cuantos.

3. Sigue igual que en su esplendor. Ni en los sitios arqueológicos ni en la biósfera hay señal para celular, internet inalámbrico, restaurantes, tiendas para comprar refrescos y los baños son de composta. Así es que no tendrás distracciones de la vida moderna pero debes llevar agua y alimentos suficientes para aguantar la excursión.

4. Ya había drenaje y tinacos. Sus habitantes aprovechaban que las partes bajas se inundaban constantemente en época de lluvias y por ello, construyeron un domo natural al centro rodeado de aguadas y canales para almacenar agua.

5. Al que madruga, el jaguar lo saluda. Para llegar a Calakmul, es recomendable hospedarse en el pueblo de Xpujil, que se encuentra a dos horas de la zona arqueológica. Además, es recomendable salir en la madrugada para alcanzar a ver jaguares en el camino a estas ruinas mayas.

6. Fue chicle y pegó. El botánico estaounidense Cyrus Lundell realizaba una expedición la zona en 1931 para explotar árboles de chicle pero lo que halló fueron los vestigios de la ciudad de Calakmul.

7. El invierno es mejor. La mejor época para visitar la zona es de noviembre a febrero porque no hace tanto calor ni humedad.

8. Es un museo de historia natural. La mayoría de los habitantes de este lugar son felinos (jaguares, pumas, ocelotes, margays, jaguarondis) así como monos, casi 300 especies de ave, 50 especies de reptiles, 400 tipos de mariposas y más de 70 tipos de orquídeas salvajes.

9. Los mayas sí tenían selfies. Un mural de 12 metros de ancho y 5 metros de altura en la estructura del edificio Chii’k Naab contiene escenas de la vida cotidiana, algo extraordinario, pues usualmente las pinturas mayas sólo retrataban escenas religiosas, ceremonias o políticas.

10. Alguien de abolengo se petateó aquí. En estas ruinas se encontró el esqueleto de un joven de 25 o 30 años de edad con una estatura de 1.62 metros ataviado con piezas de jade, concha y cerámica, por lo que se presume que era de la alta jerarquía. Sus huesos estaban depositados sobre una cama de semillas colocadas en un petate.