Onilikan, licor de mango y mexican gin made in Sinaloa

Una pequeña empresa sinaloense sorteó la peor época de inseguridad de su estado y lanzó con éxito un producto artesanal, novedoso y 100% mexicano muy apreciado en el extranjero
Parte de la gama de Onilikan
Parte de la gama de Onilikan (Onilikan)

Hace cinco años un par de hermanos decidieron explorar la producción de licor. Originarios de Sinaloa, Manuel y Victoria Campos tenían como objetivo aprovechar los recursos del estado. Poco sabían que encontrarían la clave arriba de sus cabezas: en los árboles de mango.

Onilinkan que significa “lugar del licor” es una joven empresa mexicana que usa tecnología alemana para destilar el sabor y el olor del fruto en dos productos principales: licor y aguardiente de mango. El proceso de producción, con una máquina destiladora de olores y sabor, les ha permitido experimentar con otros ingredientes, dando como resultado licor y aguardiente de agave azul y la primera “mexican gin” una original ginebra con sabores tradicionales como cilantro, epazote y chiles secos.

Pero pese a su enfoque en ingredientes y cultura locales, la empresa no hubiera sido posible sin la ayuda de un talentoso destilero a kilómetros de distancia. Frank Deiter es dueño de la reconocida destilería Okanagan Spirits, ubicada en la lejana provincia de British Columbia, Canadá. Esta se distingue por su producción de licores de frutas como moras azules, fresas y frambuesas.

Cuando los Campos lo conocieron, Deiter llevaba varios años ingeniándoselas para repetir su fórmula de destilado con mangos. Finalmente lo logró con el lote de frutos de Mazatlán que le envió la familia de mexicanos.

El alemán se convirtió entonces en mentor de la nueva empresa, que actualmente emplea a 15 personas en Mazatlán. El equipo se encarga de todo el proceso, desde la destilación al embotellamiento e incluso a trazar sobre las botellas: cada una lleva la firma de Victoria hecha a mano.

Emprender en tiempos violentos

La identidad mexicana y artesanal de Onilikan le permitió a la empresa superar la crisis de inseguridad que enfrentó Sinaloa en 2011.

Cuando Onilikan abrió sus puertas lo hizo estratégicamente en la zona turística de la ciudad de Mazatlán, con la intención de atraer a los viajeros que llegaban de Canadá y de Estados Unidos. Pero un par de semanas después de hacerlo, las principales líneas de cruceros dejaron de llegar al puerto por problemas de inseguridad.

El gobierno del estado alertaba de la caída de la actividad económica en la zona y en marzo de ese mismo año las secretarías de Turismo y Seguridad Pública presentaron el “Plan de Seguridad al Turista de Cruceros” para recuperar a las navieras que integraban la Asociación de Cruceros de Florida y el Caribe (FCCA).

Sin embargo, la confianza es algo que toma tiempo en recuperarse.

Los nuevos empresarios de Onilikan tuvieron que echar mano de sus ahorros para mantener la empresa a flote y el mercado exterior fue la alternativa que encontraron para sobrevivir en lo que los barcos regresaban.

“Sin cruceros había que hacer otra cosa. Nuestro ideal era atacar al turismo extranjero que llegaba por temporadas a Mazatlán, pero tuvimos que empezar a mantener la destiladora con las ventas que se hacían en Vancouver, San Francisco, Arizona y Massachusetts. La destiladora está muy enfocada a la identidad mexicana y eso era llamativo para el extranjero.”

Onilikan disminuyó su producción y empezó a tocar las puertas de restaurantes en Hidalgo, Veracruz y Jalisco donde “había un par de lugares que se interesaron en el producto, pero el resto salió de nuestra bolsa”, aseguró Alejandro García.

Dos años después de la crisis de inseguridad, los cruceros volvieron poco a poco. El 15 de febrero de 2013 poco más de 400 turistas procedentes en su mayoría de Alemania, Austria, Holanda y Nueva Zelanda bajaron del Amadea en Mazatlán, pero fue hasta noviembre de ese año cuando un crucero de Holland América regresó la actividad al puerto con dos mil personas a bordo procedentes de San Diego, California, Estados Unidos.

Los clientes potenciales de Onilikan habían regresado, pero ahora la empresa no dependía tanto de ellos, pues ya había extendido su mercado a Estados Unidos y algunas partes de Canadá.

Actualmente Onilikan embotella alrededor de 29 mil botellas al año, de las cuales el 50 por ciento son para exportación. 

La empresa mantiene su nivel de crecimiento a nivel nacional y por el momento utiliza alrededor de 20 toneladas de mango tipo Keitt y Kent al año, además de otras materias primas como el agave azúl en aproximadamente igual cantidad y en menor lichi, arrayán, mandarina, limón, jamaica y café.

Mexican Gin

Pero quizá el producto más interesante de la licorera sea su ginebra. “Con el boom de la bebida empezamos a experimentar con ingredientes de México” cuenta Alejandro García Reimbert, socio de Onilikan y distribuidor de sus productos en el resto del país. Crearon una ginebra con agave azul, con sabores como epazote, cáscara de naranja, laurel y chiles secos. La espirituosa ganó medalla de bronce en la San Francisco World Competition.

Fue la tercera vez que un producto de la empresa sinaloense se llevaba un reconocimiento de la competencia, que en 2012 reconoció con una medalla de oro y de bronce a su licor de agave azul.

Si quieres probar los productos de Onilikan, no hace falta que viajes por el país ni que te vayas a Canadá. En la Ciudad de México lo venden en los restaurantes Catamundi y (obviamente) en la Culichi de Polanco. También puedes pedirlos en línea en @Onilikanstore