Un lugar para aprender a esquiar

Uno de los mejores destinos para quienes intentan deslizarse en la nieve por primera vez es el valle de Okanagan, que cuenta con un concepto amigable para principiantes.

Canadá

Para quienes no lo han experimentado, iniciar en la aventura del snowboard o el esquí, es una vivencia única. Y para los que puedan sentir cierta ansiedad de lugares en donde pululan los profesionales o los avanzados, hay algunos otros que acogen con los brazos abiertos a los que acuden a su rito de iniciación. El Big White Ski Resort es uno de ellos: aquí no hay problema si nunca has practicado este deporte, seas de la edad que seas.

Cuenta con caminos marcados de diferentes colores que indican el nivel de dificultad (verde para principiantes, azul para los intermedios y negro para los expertos); y basta con echar un vistazo al lugar para contagiarse del ánimo deportivo y sentirse animado para deslizarse por la nieve, dejando así de lado el frío y el temor. Por el área caminan cientos de personas que van de un lado a otro, cargando tablas y esquíes, lo cual anima mucho para iniciar la aventura.

 

Ambiente propicio

Al tomar una clase con un instructor del lugar, dos horas serán suficientes para aprender cómo sujetar las botas al snowboard, equilibrar el cuerpo, frenar con la tabla y cómo caer sin dolor. Para deslizarse adecuadamente es necesario tener las rodillas flexionadas, mantener un buen equilibrio y nunca echar el cuerpo hacia atrás.

Es probable que haya niños en el lugar demostrando su gran habilidad en el hielo, ya que parte de la educación que reciben los canadienses, desde pequeños, es la formación en deportes de invierno. Pero el ambiente amigable ante los principiantes se respira en todo el valle.

En la cima de la montaña se encuentra un bar en el que las personas pueden relajarse y beber algo. Para llegar hasta ahí te subes a un teleférico que ofrece una vista increíble de toda la colina. Otra actividad es el tubing,una especie de resbaladilla de hielo, por el cual las personas se deslizan dentro de una cámara de llanta. Velocidad pura.

Ahora que si se quiere disfrutar de un tranquilo paseo en la nieve, lo mejor es hacer un recorrido en un snowmobile (moto de nieve) por los bosques de la villa. La experiencia es mucho más interesante si la haces a la hora del atardecer (4 pm), ya que la calidad de la luz es dorada y envolvente (ideal para retratos).

Para los que tengan secuelas de las caídas del día anterior, los guías del viaje pueden recomendar un efectivo masaje relajante para destensar el cuerpo y seguir disfrutando del viaje sin problemas.

 

Listos para otra ronda

Uno de los sitios para esquiar más completos de la región es el Resort Silver Star, en donde todo se encuentra en la misma calle: los restaurantes, la renta de los esquíes (todo el equipo, con una clase de dos horas, ronda los $150 dólares canadienses) y hasta la tienda de ropa. Por cierto, no hay que empacar de más. La ropa que en México se considera “de invierno”, no sirve para deportes de nieve. Allá se consigue todo y a buen precio.

En esta montaña también se puede practicar el snowboard, aunque sus caminos son más complicados y elevados. Por esto mismo es recomendable, si no se tiene experiencia, hacer el trayecto de color verde, que es el menos complejo y que seguramente el cuerpo agradecerá. Es importante tomar en cuenta que la única manera de bajar por las laderas es deslizándose, porque si se intenta caminar, los pies terminarán hundidos en la nieve en menos de cinco segundos, haciendo imposible el descenso. Imprescindible tener paciencia si no se tiene mucha práctica.

Una cosa importante para recordar: la cafetería y el bar más cercanos a la pista donde acabarás tu descenso. El primero lo necesitarás para calentar tu cuerpo y el segundo para relajarlo, porque, aunque los golpes sean leves, siempre duele un poco, así que ¡salud!

 

Con los pies en la nieve

Los canadienses gozan con todos los deportes al aire libre, y el snowshoe no es una excepción, puesto que se trata de caminar sobre la nieve con unos zapatos (en forma de raquetas) que, por su diseño, evitan que termines sepultado. Cabe mencionar que este método de desplazamiento es bastante antiguo: así es como los inuits (esquimales) se desplazaban a lo largo de la tundra. Durante el recorrido se encuentran rastros de animales nocturnos y aves del lugar. Un ejercicio que te permite conocer un poco más de cerca la región.

Y si las ganas persisten, un lugar diferente en donde se pueden practicar los deportes de invierno es el Sun Peaks, otra de las villas que hay en las laderas de Okanagan, y que cuenta con el equipo, los instructores y las precauciones necesarias para que los visitantes, incluso los nóveles esquiadores, puedan divertirse y practicar de manera segura y satisfactoria, sin importar la edad.

Después de finalizar el día deportivo, y con la energía agotada, intenta tomar un Jagger bomb (una mezcla de licor con bebida energética que está muy de moda entre los esquiadores). Te subirá el calor en el cuerpo.

Vale la pena experimentar los deportes de nieve y perderles el miedo, porque lo que se hace por primera vez, nunca se olvida.

GUÍA PROBADA

Hotel Inn at Big White Big Village Centre, con cabañas modestas, pero muy limpias, y a un excelente precio. Hotel Lord Aberdeen at Silverstar Mountain Resort, con todo tipo de lujos, para adentrarse en los deportes de nieve. Hotel Hearthstone Lodge at Sun Peaks Resort, funcional y con buenos paquetes familiares. Restaurante Swiss Bear at Chateau Bigwhite, aquí tienes que probar la carne de alce. Restaurante The Saloon, en Silverstar Ski Resort, con dos jagger bombs estarás listo para dormir plácidamente.