Mazunte: remanso para el alma

Este rincón privilegiado de nuestra geografía es el que eligen, para quedarse a vivir, aventureros y amantes de la naturaleza del mundo entero. Por algo será.
Una de las características más representativas de Mazunte es la tranquilidad y la verdadera convivencia con la naturaleza.
Una de las características más representativas de Mazunte es la tranquilidad y la verdadera convivencia con la naturaleza. (Isabel Cárdenas Cortés)

Tengo más de 15 años yendo a Mazunte a recargar energía (tanto por temporadas cortas, como largas), por lo que puedo confirmar que es un lugar mágico. Sus aguas son tibias, las olas impresionantes, y se puede nadar de un lado a otro de la playa sin peligro de que te lleven las corrientes. Claro, nunca hay que perderle el respeto al mar, y antes de meterse hay que observarlo por varios minutos, para saber si es buen momento de meterse a nadar o si es mejor quedarse en la orilla a jugar con las olas.


Oasis de las tortugas

Una de las características más representativas de Mazunte es la tranquilidad y la verdadera convivencia con la naturaleza, lejos de los grandes hoteles de Huatulco. Además de ser uno de los lugares de México donde desde hace varios años se practica el turismo ecológico, después de siglos de haber dependido exclusivamente del ahora ilegal comercio de tortuga y de huevo de tortuga. A partir de 1990, año en que se prohibieron las matanzas masivas de tortugas, la comunidad se dedicó a cuidar a estos seres marinos. Incluso se fundó El Centro Mexicano de la Tortuga, donde los locales y todos los visitantes pueden tener un acercamiento con estos seres milenarios, conocer los diferentes tipos de tortugas que hay en los mares de nuestro país y las formas de proteger a estas criaturas. Otro animal al que se le protege y respeta profundamente en esta tranquila localidad es al cangrejo Mazunte, o Azul (en peligro de extinción), de donde nace el nombre del lugar. Es un cangrejo hermoso de coraza azulada y tenazas color naranja, que puedes ver atravesando desde la calle principal hacia el mar, y de regreso, o en el baño de tu cabaña.



Mazunte es un caso de éxito del ecoturismo: sushabitantes pasaron del comercio de huevo de tortuga al conservacionismo.


A pesar de no contar con las comodidades de grandes desarrollos turísticos, éste es el lugar idóneo para alejarse de la civilización y conectarse con el medio ambiente y con el cosmos. También es conocido por el estilo de vida “hippie” de sus habitantes, cosa que es en cierta medida real, pero no en su totalidad. Lo que es cierto es que muchos de los aquí avecindados viven en total respeto a los seres vivos y a la naturaleza, construyen sus casas con materiales de la zona (adobe, techos de palma), no hay aire acondicionado y utilizan letrinas ecológicas y celdas solares, entre otras cosas. Arquitectos como Raúl Fernández Christlieb se han exiliado desde hace ya casi tres décadas a la costa de Oaxaca para poner en marcha este tipo de propuesta de vida y de arquitectura, todo en participación con la población oriunda.


Las bellas playas cercanas

Desde Mazunte se puede llegar escalando a la Punta Cometa, el punto geográfico más sureño de toda la costa de Oaxaca. El paseo es espectacular, y por supuesto hay que llevar un buen sombrero, protección solar y mucha agua.

A tan sólo tres minutos en coche se encuentra San Agustinillo, playa favorita de los surfistas de la zona, y también de familias con niños, pues sus aguas son más tranquilas y amables. La playa es más pedregosa y hay más conchitas, en contraste con Mazunte, cuya arena es suave (no tan fina como la de las playas de la península de Yucatán, pero lo suficiente pera tirarse sobre un pareo y tomar el sol, o para que los niños jueguen por horas con ella y hagan castillos de arena).

En las dos playas hay palapas de pescadores locales donde se puede comer bien. Y también hay una oferta de restaurantes de comida italiana, pues varios peninsulares han escogido esta zona de México como su lugar de residencia, al igual que argentinos y de otros países. Muchos llegan como turistas y deciden establecerse aquí, enamorados del paisaje y de la vibra de Mazunte, las playas cercanas y la calidez de sus habitantes.

Caminado desde Mazunte se puede llegar a El Rinconcito: sólo hay que escalar una piedras que separan las dos playas, o esperar a que baje un poco la marea y cruzar por la arena (la primera opción es menos arriesgada). El Rinconcito es más visitada por familias de la zona los fines de semana: niños y adultos juegan con las olas en la orilla.

Después sigue Mermejita. Es un paseo más aventurero, pues para llegar ahí hay que caminar hacia el cerro, pasar por un cementerio y, al bajar a la playa, te encontrarás con una vista única, una playa larga con arena negra (no se puede caminar por ahí a medio día sin zapatos porque te quemas los pies).

Es ideal para recorrerla al atardecer, las olas son gigantescas y si tienes suerte te puede tocar ver el espectáculo de mantarayas brincando en las olas, o tal vez delfines. Al final de la playa hay una cueva y unas piedras que desde lejos parecen (desde mi punto de vista) un gran sapo besando una sirena.


GUÍA PROBADA

Hay excelentes opciones de hospedaje, pero recuerda que todas son ecológicas y no encontrarás lujos propios de los resorts de Huatulco.

    · Palapa El Pescador o Palapa El Mazunte: para acampar, dormir en hamaca o en cabañas austeras).
    · La Posada del Arquitecto: se sitúa a unos pasos de la playa El Rinconcito, con una hermosa terraza, Wi-Fi y una cafetería muy cosmopolita, pues te encontrarás charlando con un alemán lo mismo que con argentinos, italianos, españoles, franceses, etcétera.
    · Hotel ecológico El Copal (con vista a Mermejita).
    · Cabañas Abril: se encuentra a cinco minutos caminando de Mazunte, y a 1 km de San Agustinillo).
    · Casa Mermejita ofrece masajes, vistas increíbles al mar, Wi-Fi, alberca y buena comida, con precios módicos. Se encuentra a tres minutos caminando de la playa Mermejita y a 20 minutos de Punta Cometa.