Nápoles: urbe extrema

Esta ciudad es incapaz de dejar indiferente al visitante, gracias al ajetreo de sus calles y a la huella artística que el tiempo ha dejado en ella.

Italia

Pese a ser esa ciudad llena de vida, de gente alegre y ambiente ruidoso que tan bien ha narrado el cine, Nápoles es además una urbe milenaria donde el turista interesado por el arte encuentra sitios difíciles de imaginar.

 

Trajín que da paso al silencio

Entre la plaza de Gesù Nuovo y la calle Duomo se encuentra el barrio de Spaccanapoli, donde se imponen los gritos de los comerciantes y la estridente melodía de las bocinas.

En esas calles llega a ser normal ver a toda una familia a lomos de una motocicleta, maleta incluida, porque, como dicen los napolitanos: "questo Ë Napoli". Pero todo esto da paso al silencio que guarda el lugar más visitado de la ciudad: la capilla de San Severo.

Con más de un millón y medio de visitas al año, esta capilla funeraria, construida en 1590 para una familia noble, fue restaurada y decorada en 1750 por Raimundo di Sangro, príncipe de San Severo, un noble español, amigo y colaborador del rey Carlos III, cuando éste ocupaba el trono de Nápoles.

Pero la figura de este noble iba más allá y también era considerado un alquimista y un nigromante al que se le otorgaba la capacidad de jugar a su antojo, tanto con la vida como con la muerte.

La leyenda cuenta que la alquimia practicada por Di Sangro es la autora de la principal escultura de la capilla: un Cristo velado cuya perfección del manto es tal, que se dice que la textura del mármol se consiguió gracias a la aplicación de sustancias creadas por él que tenían la capacidad de endurecer los materiales.


En la calle San Gregorio Armeno seencuentran nacimientos los 365 días del año, con figuras que van desde el SanJosé hasta Maradona, el Papa o Nelson Mandela.


También hay que visitar el museo de la iglesia Monte Pío, lugar donde Caravaggio se refugió en 1606 tras ser acusado de homicidio en Roma, y donde realizó el cuadro “Siete obras de misericordia”, la obra de mayor importancia del museo.

 

Religión y paganismo

De vuelta al bullicio de la calle, es fácil recuperar la paz en la iglesia de Santa Chiara (1310), uno de los referentes arquitectónicos de la Nápoles medieval y construida sobre un complejo de baños romanos del siglo I. Aquí no sólo es fácil sorprenderse con los azulejos de la época visigoda, sino con la visión de las magníficas termas donde los romanos pasaban su tiempo de ocio.

En la vecina Vía San Gregorio Armeno esperan los comerciantes más singulares de la ciudad. En esta calle se venden nacimientos los 365 días del año, y resulta fácil encontrar representaciones de San José al lado del Papa Francisco, Maradona o Nelson Mandela para decorar el pesebre. Aquí la Navidad es perpetua.

Escapar de estas callejuelas es fácil si se tiene como referencia la galería comercial Umberto I, punto de encuentro y lugar de refugio para los locales. Construida entre 1887 y 1890, es similar a la galería Víctor Manuel II de Milán.

Enfrente está el teatro de San Carlos, el más importante de la ciudad y uno de los más antiguos de Europa, que sigue albergando conciertos y obras de teatro y es paso obligatorio para turistas que, en busca de la comercial Vía Toledo, quieren tomarse un café con un "babá" o una "sfogliatella", los dulces más representativos de la repostería napolitana, en el café Gambrinus.