Bélgica 'embarrado' en la guerra

La Opinión publicó que aunque Alemania y otras naciones europeas habían firmado un tratado de no intervención en territorio belga, les valió ídem y los teutones los invadieron.
Publicación de septiembre de 1918.
Publicación de septiembre de 1918. (Milenio Digital)

Torreón, Coahuila

El gobernador Mireles por fin entregó una suma que había prometido para darles uniforme a los gendarmes de Torreón.

Pero nada más les compraron zapatos. Con eso ya podían correr libres, desnudos y felices tras los ladrones, asesinos y demás.

Seguía el pleito por recibir los dólares en oro, que los comerciantes más vivillos agarraban con descuento y no al precio de paridad que había, todo bajo el argumento de que para cambiarlos era una pachanga.

Hay gente coda y el representante diplomático de Italia en París, un conde adinerado que mandaba comprar cerillos a Londres por que los franceses se le hacían muy caros y los pasaba con carta diplomática.

Aunque la industria del petróleo era particular, había omisiones para mantener seguras las instalaciones. En la Isla de los Lobos, en Veracruz, cayó una chispa eléctrica por ahí cerca y se originó un incendio feo, feo, feo.

En seis días de septiembre, Alemania mandó 93 divisiones al combate, casi todas integradas por jovencísimos muchachos que eran las reservas frescas y tal vez por ser tan jóvenes, fueron abatidos o capturados.

Andaban los germanos cambiando sus líneas tácticas y hasta fueron a meter la cuchara en terrenos de la antigua Macedonia, ahí rondando Grecia, donde no había tanto por que pelear, pero no le hizo, de todos modos atacaron.

Los checoeslovacos recibían ayuda nada más y nada menos que de un grupo de rusos, que según la nota de AP, iban a "gordo" del ferrocarril de Yekaterimburg desde el oriente ruso hasta Europa del este.

Estudiar música entonces era un lujo absoluto y ahora por suerte, se ha democratizado bastante. Así que fue buena noticia saber que en Mazatlán, la Secretaría de Guerra y Marina iba a poner una escuela de música, por orden de don Venustiano.

Bélgica no había querido entrar en la guerra, aunque Alemania y otras naciones europeas habían firmado un tratado de no intervención en territorio belga, les valió ídem y los teutones invadieron al país que había querido ser neutral, pero que no tuvo de otra que embarrarse de aquel fango.

Jerónimo Coignard firmaba un texto titulado "Mi Perro", que tiene una frase matona fascinante: "Las muchachas campesinas o no, y los perros, cambian de mirada al primer amor", zaz.

EU tenía un problema: los muchachos abandonaban los pueblos para irse a las ciudades. La solución era que las muchachas tampoco dejaran los pueblos y ya con eso. Pero bien que los mandaban a la guerra.

Torreón se llenó de abigarrados papelotes que eran para anunciar cosas diversas, desde el candidato de tal o cual por tal puesto político, hasta casas comerciales. Se llamaba al director de la polecía para que prohibiera eso, por que la ciudad parecía de origami.