Alarma por el gusano rosado

La Opinión publicó en 1918 que la Dirección de Agricultura nombró a Enrique Nájera encargado de combatir ese mal y se pedía a los agricultores y autoridades que le brindaran su apoyo.
Publicación de octubre de 1918.
Publicación de octubre de 1918. (Cecilia Rojas)

Torreón, Coahuila

Una verdadera rata algodonera era el gusano rosado, temido en la región. La Dirección de Agricultura nombró a Enrique Nájera encargado de combatir ese mal y se pedía a los agricultores y autoridades locales que le brindaran su apoyo incondicional.

Desde la capital llegaba la noticia de que el diputado Eduardo Hay, tenía intenciones de presentar una iniciativa contra los abusos de autoridades judiciales, o perjudiciales más bien, en todo el país. Al parecer todavía no la interpone.

Y por fin llegó el gobernador de Coahuila a Saltillo. Por cierto que se anunciaban trabajos en la carretera que conduce de la capital coahuilense a Monterrey, indispensable vía de comunicación.

Ginisty, Londres y Vidal eran tres de los más avezados reporteros de guerra, y laboraban para diarios franceses. Valor sin igual.

A pesar de que las cantinas eran cosa seria, la gente acudía a ellas, por que también eran centro de negocios. Don Benjamín Morett fue a una en el barrio La Fe, por que tenía planes de instalar una sucursal del partido político Ignacio Zaragoza.

Pero los del partido Obrero Socialista no vieron aquello con buenos ojos y arremetieron contra Morett y compañía. A Morett lo mandaron al hospital con un botellazo en la cabeza.

La cosa política bullía. Los partidos Obrero Socialista (bravo) y Político Social, tras acalorados debates en el Teatro Herrera, se decantaron por apoyar la candidatura a la presidencia municipal, del señor Mijares.

Los combates en Francia, codiciado bastión de todos los tiempos, ya habían adquirido tintes apocalípticos. San Quentin, Scarpe y Champagne, vieron correr la sangre de los soldados de los bandos en conflicto.

Alemania realizaba algunos cambios en la política interna. El Reichstag y algunos de sus miembros más conspicuos traían el tema de conversación de Bulgaria y su salida del bando teutón, lo que significaba entre otras cosas, mayor debilidad germana.

De regreso a La Laguna, fue capturado un sujeto de apellido Veloz, que no era tanto. Intentó robarse un gallo para un rico mole, que resultó aguado, por que el gallináceo se soltó kikirikeando y Veloz se quedó sin mole, sin gallo, pero en la cárcel al menos le habrán dado un taco.

Como el voltaje eléctrico estaba todavía muy rascuache, las lámparas ornamentales que donó el gobierno del estado para la plaza de Torreón, no funcionaban tan bien. Sólo una o dos eran eficaces. Pero se prometió que eso iba a cambiar.



dcr