Miami: sexy y peligrosa

La reputación de la ciudad como un lugar cool, sexy, peligroso aumentó el atractivo para que gente de todo el mundo lo eligiera como destino turistico, sobre todo Miami Beach.

Miami, Florida

Drogas, violencia y dinero. Contrariamente a lo que pensaban políticos y residentes, la imagen sexy y peligrosa que reflejó hace 30 años la serie "Miami Vice" fue positiva para una ciudad que sigue marcada por lo bueno y lo malo de un época decisiva.

Miami, años 70. Una pequeña ciudad refugio de jubilados en busca de sol, mar y clima benigno empieza a convertirse por la mariguana primero y la cocaína después en la Chicago de los años 20 de Al Capone, quien precisamente moriría en Miami en 1947 y cuya casa en Star Island sigue siendo hoy reclamo para turistas.

"Miami era la capital de la droga, el lavado de dinero y el asesinato en Estados Unidos, y eso era tremendamente atractivo para los contadores de historias y para la audiencia", afirma a la agencia dpa Billy Corben, director del documental "Cocaine Cowboys" (2006), que refleja el crimen rampante de los 80 en Miami que inspiró la película "Scarface" y la serie "Miami Vice", de la que ahora en 2014 se cumplen 30 años.

Los 20 mil millones anuales de la cocaína llegaron a Miami de la mano de una tasa de homicidios que se triplicó a comienzos de los 80, lo que provocó que la revista "Time" llevara la ciudad a su portada con el titular "Paraíso Perdido". En 1981, Miami tenía la mayor tasa de homicidios del país con 621 asesinatos al año.

Mucha gente temía que la imagen perpetuada por 'Miami Vice' fuera mala políticamente y en términos de turismo, que alejara a la gente de Miami. Fue exactamente lo contrario.

¿Pero cuáles fueron las causas? "Miami y el sur de la Florida es un lugar ideal para el comercio y para el envío de droga. Está en el centro del Caribe, todo puede ser filtrado por el sur de la Florida y distribuido a toda Norteamérica", explica Jorge Zamanillo, vicedirector del museo HistoryMiami y encargado de una exposición sobre la historia del crimen en Miami en 2009.

"Era el punto de entrada de la droga. Es muy fácil por los pantanos, por (el Parque Natural de) los Everglades, hay muchas áreas vacías donde se puede esconder la gente, es fácil transportarla. (Florida es) Un Estado rodeado de agua, es difícil proteger la costa entera", argumenta.

El gobierno de Estados Unidos reaccionó declarando la guerra a la mariguana, negocio floreciente, lo que aceleró el cambio a la cocaína, con la que se podía hacer más dinero con menor cantidad. "La relación entre lo que gastaban y lo que ganaban por la venta era increíble", apunta Zamanillo.

El negocio y las bandas generaban violencia, a lo que se sumó la creciente inmigración. A las tensiones propias entre los que estaban y los que llegaban, que pugnaban por los mismos y mal pagados puestos de trabajo, se sumó en 1980 una gran ola de inmigrantes cuando el gobierno de Cuba permitió la salida desde el puerto de Mariel de unas 125 mil personas. "Muchos eran convictos, no era ideal tenerlos en Cuba", asegura Zamanillo sobre los llamados "marielitos".

Fueran delincuentes o no, Miami ofrecía a los inmigrantes el sueño americano: hacerse rico rápidamente. Poco importaba si era lícito o no.

'Miami Vice' alimentó el resurgir, el renacimiento de South Beach, pues era una serie muy fiel a la realidad. En esa época se empezaron a construir los primeros rascacielos en el centro de la ciudad y en Miami Beach.

Uno de ellos podía haber sido Tony Montana, el personaje interpretado por Al Pacino en "Scarface" (1983), un inmigrante cubano que llega a Estados Unidos sin nada y al poco tiempo se convierte en sanguinario (y millonario) señor de la droga.

"Podías llegar en los 80 de Cuba o de cualquier otra parte y en dos o tres meses estabas trabajando con una persona que te pagaba miles de dólares a la semana por transportar droga en tu carro o en tu barco", agrega Zamanillo. Por descargar la mercancía una noche se pagaba cinco mil dólares (libres de impuestos) a humildes trabajadores que podían conseguir 18 mil al año con su modesto negocio legal.

Todo el mundo ganaba, de arriba a abajo, tal y como dictaba la política económica "trickle down" del presidente de la época, Ronald Reagan, que creía que favorecer a los ricos repercutiría en los pobres. Miami, de alguna manera, le dio la razón.

Poco después de "Scarface", llegó en 1984 "Miami Vice", la serie policial que duró hasta 1989 y en la que los detectives Sonny Crockett y Ricardo Tubbs perseguían un crimen asociado siempre al dinero y el lujo.

"De repente Miami empieza a tener una imagen sexy, peligrosa pero a la vez atractiva, porque todo el mundo quiere vivir esa vida con los carros, las mujeres, los hoteles, la playa, la vida tropical. De pronto es una cosa exótica para la gente de Estados Unidos", asegura Zamanillo.

"'Miami Vice' alimentó el resurgir, el renacimiento de South Beach", afirma Corben, que cree que la serie era muy fiel a la realidad, pese al estereotipo de Crockett, interpretado por Don Johnson, un detective que vestía de Versace, vivía en un barco, conducía un Ferrari y tenía como mascota a Elvis, un caimán.


En esa época se empiezan a construir los primeros rascacielos en el centro de la ciudad y en Miami Beach, cuyo principal centro turístico -South Beach y sus edificios Art Decó- se restaura con dinero de promotores inmobiliarios y de las autoridades públicas, que empiezan también a mejorar las infraestructuras. "El dinero que fue acumulado por los inversores y los bancos, todo el dinero para construir el 'downtown' fue dinero sucio, dinero de la droga. Los préstamos de los bancos fueron posibles por el dinero que fluyó en el sistema desde la droga", afirma Zamanillo.

La droga fue por lo tanto un negocio del que directa o indirectamente se aprovecharon todos, de ahí la permisividad, la tolerancia, de ahí que el crimen fuera "sexy". Pero todo tiene un final. Cuando la violencia golpeó directamente a gente inocente, en pleno fuego cruzado, las autoridades atacaron el negocio, que se resintió.

"En los 80 uno se hacía adicto al dinero de la droga y fue la violencia la que le puso fin, porque mientras fluyera el dinero, todo el mundo estaba dispuesto a mirar hacia otro lado: políticos, policía...", asegura Corben, nacido y residente en Florida.

"Lo más increíble de todo esto es que mucha gente temía que la imagen perpetuada por 'Miami Vice' fuera mala políticamente y en términos de turismo, que alejara a la gente de Miami. Fue exactamente lo contrario", afirma el cineasta.

"La reputación de Miami como un lugar cool, sexy, peligroso aumentó el atractivo para que gente de todo el mundo lo eligiera como destino", agrega sobre el turismo, que explotó en los 80 y sigue siendo hoy en día uno de las grandes fuentes de ingreso de la ciudad, sobre todo Miami Beach.

En los últimos 15 años, el "skyline" de la ciudad ha cambiado. Se yerguen modernos rascacielos y con ellos, las dudas sobre una nueva burbuja inmobiliaria. "Una de las principales similitudes entre entonces y ahora es la corrupción política", afirma Corben, conocedor de la realidad del sur de la Florida, hacia donde fluye el dinero de Rusia y de Sudamérica, ya sea por la bonanza de Brasil o por las incertidumbres de Venezuela y Argentina. "Me hace pensar que la historia se está repitiendo", teme Corben.

"Aparte de las naranjas y los cítricos, nuestra principal fuente de 'cash' en el estado de Florida es la mariguana, que es ilegal", alerta. Luego hay otro tipo de crimen, el que acompaña a un floreciente sector financiero.

Igual que antes con "Scarface" y "Miami Vice", el crimen sigue fascinando en Miami, como lo demuestran series actuales como "CSI: Miami" o la ya finalizada "Dexter", que tienen la soleada ciudad como escenario.

"Mire 'Scarface'. Hay niños que quieren ser como el personaje de Al Pacino, pero el crimen de verdad no tiene nada de glamour", afirma Zamanillo, tratando de acabar con una imagen de Miami perpetuada por la pantalla grande y pequeña.