La nueva Mac Pro se vuelve cilíndrica

La configuración más básica de la computadora, de un poco más de 25 centímetros de altura y con un diámetro de casi 17 centímetros, cuesta $49,999 pesos.

El contraste no podría haber sido más fuerte: la predecesora estaba metida en una torre de aluminio; la nueva Mac Pro (creada por el jefe de los diseñadores de Apple, Jony Ove) es un cilíndro negro. Tiene una altura de solo poco más de 25 centímetros y un diámetro de casi 17 centímetros. Su peso, sin embargo, llega a cinco kilogramos.

En México, la configuración más básica de la computadora cuesta $49,999 pesos y puede alcanzar un precio de $65,999.

De acuerdo con Apple, se trata de una computadora de escritorio profesional reinventada desde adentro hacia afuera. Los desarrolladores colocarón las "tecnologías más avanzadas disponibles en torno a un núcleo térmico unificado y crearon la Mac más poderosa y expandible hasta el momento, que también es increíblemente compacta y silenciosa".

En el cilindro no sólo se encuentran la platina principal y dos tarjetas gráficas, sino también el bloque de alimentación, que otros fabricantes suelen trasladar a la parte exterior dentro de una caja maciza.  En 1998, el cofundador de Apple, Steve Jobs, había expulsado de la primera iMac la disquetera, que hasta entonces se encontraba prácticamente en cada computadora personal.

En la nueva Mac Pro ya no giran discos duros, que de todas formas no habrían cabido en la carcasa ultracompacta. En su lugar se utilizan memorias flash de alta velocidad, que son unas dos veces más rápidas que los discos sólidos SSD y hasta diez veces más rápidas que los habituales discos duros SATA  con 7.200 revoluciones por minuto (U/min).

Sin embargo, las memorias flash internas de Apple no alcanzan los volúmenes de memoria máximos de los discos duros convencionales, de varios terabytes. La variante más pequeña de la Mac Pro está dotada de una memoria flash de sólo 256 gigabytes, que no es mucho comparado con el volumen normal de los discos duros. La ampliación del SSD a un máximo de un terabyte cuesta la cantidad adicional de 800 euros (casi 1.100 dólares).

Los discos duros más grandes, sistemas RAID, discos NAS y grandes redes de área de almacenamiento (SAN) pueden conectarse externamente a través de las entradas rápidas Thunderbolt 2, USB 3.0 o Gigabit Ethernet. Al voltear la computadora para conectar los cables,  los símbolos de las entradas se iluminan durante un par de segundos para que los puntos de conexión también se puedan encontrar fácilmente en la oscuridad.

La funda pulida del cilindro se puede quitar para poder ver la construcción interior. Sobre la platina principal se encuentra un Intel Xeon E5 de la nueva generación que se puede pedir con cuatro, seis, ocho o 12 núcleos en un chip. Tests comparativos han demostrado que la nueva Mac Pro, en cuanto al rendimiento de coma flotante, es hasta dos veces más rápida que la vieja Mac Pro.

Sin embargo, la potencia de procesamiento de la nueva Mac Pro no sólo depende del procesador principal (CPU), sino también de las dos tarjetas gráficas (GPU). Una de ellas (AMD FirePro) se ocupa sobre todo de la salida de video: permite la conexión simultánea de hasta tres pantallas 4K Ultra HD o seis pantallas Full HD. La otra tarjeta gráfica ayuda a realizar cálculos.

Esta potencia repercute sobre todo en la edición de fotos y videos. Programas como Final Cut Pro X, Photoshop o Handbrake funcionan con una velocidad más alta que en ninguna Mac anterior. Se pueden editar videos en resolución 4K Ultra HD sin que se noten sacudidas.

Tanta potencia de procesamiento genera mucho calor, desde luego. La vieja Mac Pro estaba equipada con ocho ventiladores. Apple apuesta en la nueva Mac Pro por un efecto chimenea: el procesador y las tarjetas gráficas están colocados alrededor de una pieza de aluminio que desvía el calor distribuyéndolo en torno al núcleo. En la parte superior del cilindro hay un solo ventilador grande que gira tan tranquilamente que durante el test apenas se podía oír.

Para los entusiastas de los videos, pero también para científicos que tienen que realizar laboriosos cálculos matemáticos, Apple podría haber desarrollado con la Mac Pro una máquina de ensueño. El aparato también es interesante, por su concepto, para aquellos usuarios que normalmente no quieren pagar tanto dinero. Al igual que con la primera iMac en 1998, es posible que Apple haya marcado con la nueva Mac Pro una tendencia que, con cierto retraso, también llegue al mundo de la computación de Windows.